Criticas

The Master

fuente: Alvaro Torres

La película se inicia con una pantalla en negro y el ruido de las olas del mar. En realidad es el ruido de los remolinos formados en la estela de un buque de guerra. Espirales que podrían advertir al espectador que está a punto de embarcarse en una aventura sinuosa e imprevisible; incluso onírica. Y es que, a pesar de su espíritu analítico, The Master, la nueva película de Anderson, se recuerda como un sueño febril, una pesadilla habitada por bestias salvajes. A un lado del ring, Joaquin Phoenix como el taciturno, encorvado y alcoholizado Freddie Quell, un hombre incapaz de reacoplarse al orden social tras su participación en la Segunda Guerra Mundial. Y, en el otro lado del cuadrilátero, Philip Seymour Hoffman como Lancaster Dodd, el Maestro del título (inspirado en la figura de L. Ron Hubbard, el creador de la Iglesia de la Cienciología): un hombre que, como el Tom Cruise de Magnolia, aspira a reinventarse a sí mismo y rodearse de seguidores rendidos a su expansivo poder de seducción.

En gran medida, The Master es una película sobre la atracción que se establece entre estos dos hombres; casi una adicción mutua. Ambos aspiran a entenderse a sí mismos a través del otro. El Maestro ve en Freddie la prueba definitiva para su poder de sugestión, mientras Freddie encuentra en el Maestro y su corte a una de esas familias adoptivas que abundan en el cine de Anderson.

Entre las muchas razones que hacen de estas películas objetos anómalos en el contexto del cine norteamericano actual, destaca su negativa a ofrecer al espectador ningún tipo de asidero emocional. Son films en los que resulta casi imposible empatizar con ningún personaje. En The Master, Freddie es un personaje abatido, insalvable, consumido por los traumas, el dolor y la estupidez. Su relación con el Maestro trae algo de luz a su vida, pero su destino es el vagabundeo existencial. Y, detrás de él, va la película, que parece ir a la deriva (un poco a la manera de Michelangelo Antonioni), merodeando por la realidad de Freddie a golpe de elipsis y algún flashback esporádico. A ratos, la película adquiere fuerza, electricidad, como en su mejor pasaje: aquel en el que Freddie acepta ser adoctrinado en los mandamientos de La Causa y debe luchar contra su falta de fe. Sin embargo, esta secuencia monumental no forma parte de ningún crescendo prolongado: The Master posee una estructura difusa, voluble, con subidas y bajadas, pero sin un arco dramático definido.

Rodada en el casi obsoleto formato de 70mm, The Master conjuga una suerte de épica intimista a la que le gusta concentrarse en primeros planos, aunque también es capaz de recrearse en paisajes exteriores. Con esta película, Paul Thomas Anderson sigue evolucionando como cineasta sin miedo a dejarnos atrás. Por ello, debemos estarle doblemente agradecidos.

Puntuación: 4.5
5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena

Django Sin Cadenas

fuente: Alvaro Torres

En su larga y gran película sobre la venganza, Quentin Tarantino pasa de sus historias de gangsters, y de su fantasía revanchista contra los nazis para sumergirse en otro capítulo urticante de la historia: la esclavitud. Lo hace, como siempre, con su espíritu de cine clase B, incursionando en los subgéneros menos prestigiosos para reciclarlos y, por supuesto, reivindicarlos con entusiasmo.

Menos compleja en su estructura que los primeros trabajos de Tarantino, Django sin cadenas es, además de un homenaje a los spaghetti western de su admirado Sergio Leone (con cameo de Franco Nero incluído), una road-movie a caballo, una buddie-movie con dos protagonistas opuestos entre sí que alcanzan una suerte de camaradería impensable.

El film arranca en Texas de 1858 donde el cazarrecompensas alemán Dr. King Schultz (Christoph Waltz) y al esclavo Django (Jamie Foxx) se unen en una sociedad que mezcla negocios y venganza, a la que se le agrega otro objetivo más noble: rescatar a Broomhilda (Kerry Washington), esposa de Django. Así, llegarán hasta Candyland, una plantación del Mississippi profundo dominada por el cruel Calvin Candie (Leonardo DiCaprio) y manejada por una encarnación del infierno del Tio Tom (Samuel L. Jackson en una de sus mejores interpretaciones). En este sentido, Tarantino ratifica su capacidad no sólo para la escritura de diálogos sino también para la construcción de atractivos personajes secundarios con vuelo propio.

Las marcas de estilo tarantinescas vuelven a funcionar a la perfección como para que el disfrute -de quienes se sienten identificados con su sensibilidad, claro- sea completo.

Puntuación: 4

5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas

fuente: Alvaro Torres

Ya Hollywood nos tiene acostumbrado a este tipo de reversiones de clásicos infantiles convertidos en divertimentos para adolescentes y veinteañeros que prefieren estos productos de extrema violencia. Esta vez la fábula de Hansel y Gretel se retuerce en una continuación ficticia. Los hermanos secuestrados alguna vez por una bruja se convierten en expertos cazadores de este tipo de hechiceras y claro, van en busca de su antigua enemiga.

Dirigida por el noruego Tommy Wirkola en su debut en Hollywood y protagonizando Jeremy Renner en otro papel de acción luego de la notable nueva versión de “Bourne” del año pasado.
Superior a “Abraham Lincoln: Cazador de vampiros” pero inferior a “Blancanieves y el cazador” por no tener una villana inolvidable como la que interpretó Charlize Theron, el resultado es una película de acción, efectos, peleas coreográficas y sangre digital que brota de la pantalla cual videojuego. La nueva tecnología 4D sin duda ayuda a mejorar la experiencia.

Puntuación: 2.5

5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

Lincoln

fuente: Alvaro Torres

Bajo el formato de un biopic, Steven Spielberg encara un proyecto complejo que intenta descifrar, a la manera de un thriller político, los manejos secretos que se urdieron para decretar el fin de la esclavitud a mediados del siglo XIX, proceso que implicó una serie de manipulaciones de votos, arreglos, coimas y súbitas enfermedades de votantes que se traducían en abstenciones en lugar de votos en contra. Estos hechos ocurren en un momento muy específico de la historia de Estados Unidos, justo cuando la Guerra Civil llegaba a su fin.

Interpretado por Daniel Day-Lewis, Abraham Lincoln es un hombre mayor y calmo, reflexivo, que habla lentamente y que posee un aura que todos a su alrededor respetan, aunque algunos lo ven como alguien acabado. No se trata de una personificación para el lucimiento más obvio. No es fácil crear un personaje atractivo de un hombre lento y casi moroso, de hablar pausado, y Day-Lewis lo hace de manera soberbia.

Muchos pensarán que Lincoln no es una película del todo spielberguiana en el sentido de que no busca ser la épica del prócer de la nación ni la gran obra sobre un momento clave de la historia estadounidense, aun cuando de una manera indirecta termine siéndolo. También es cierto que este sistema narrativo que consiste en conversaciones y debates dentro de cuatro paredes, con una gran parte de escenas que son charlas y discusiones en escritorios, no es lo que muchos esperamos a la hora de ver una nueva película de Spielberg.

Pero cuando salen a relucir algunos dramas familiares del presidente (un hijo que murió, su propia esposa torturada por esa muerte y otro hijo que quiere ir a la guerra ante la negativa de sus padres), y crece la figura de Thaddeus Stevens (Tommy Lee Jones robándose la película en cada una de sus escenas), la película cobra una intensidad y emotividad que ya no decae hasta el final.

Puntuación: 4
5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

El Legado Bourne

fuente: Alvaro Torres

Proyecto bastante riesgoso el emprendido por Tony Gilroy, director de esta nueva entrega de la
saga y guionista de las 3 anteriores, quien conserva la referencia del agente Bourne no sólo en
el título sino en el argumento, al narrar paralelamente la historia del agente protagonizado por
Matt Damon, pero sin contar con él físicamente en el desarrollo de la película.

Una propuesta que toma prestadas referencias de otros filmes para iniciar de cero otra, te obliga a explicar algunos cabos sueltos, por lo que para un iniciado en “Bournelandia”, el desarrollo de la película pueda parecer algo lenta al inicio y que se toma su tiempo para despegar. En todo caso, se recomienda revisar la trilogía del agente Bourne. No exagero al decir que es la saga de acción más lograda de los últimos tiempos, sobretodo las dos últimas dirigidas por el inglés Paul Greengrass (“The Bourne Ultimatum” y “The Bourne Supremacy”) por lo que su visión es imprescindible.

Esta vez quién se hace cargo del protagónico en este juego de agentes encubiertos y
persecuciones es Jeremy Renner, excelente actor nominado al Oscar en dos oportunidades
(mejor actor en el 2008 por “Zona de miedo” y mejor actor de reparto en el 2010 por “Atracción
peligrosa”) y que este 2012 completa un hat trick, junto con Misión Imposible 4 y Los Vengadores.

Lo acompaña Rachel Weisz que no sólo derrocha belleza, sino talento y nervio en cada instante en el que la cámara la registra.

Los resultados son bastante prometedores para futuros filmes de esta franquicia, y lo que es
mejor, Gilroy le da una identidad a esta nueva entrega, quizás no tan creativo y arriesgado en las escenas de acción como Greengrass, pero filmadas con mucho oficio e inteligencia.

Además, nos estrellamos contra el ecran al comprobar como la tecnología, tan celebrada en las redes sociales por ejemplo, puede atentar contra nuestra privacidad.

Puntuación : 4

5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

Los Indestructibles 2

fuente: Alvaro Torres

Esta continuación de la saga, más violenta que su predecesora, vuelve a reunir a las antiguas glorias del cine de acción de los ochentas y mitos vivientes desconocidos para las nuevas generaciones. Esas que nunca vieron Invasion USA o Fuerza Delta en una sala de cine o que reconocen a Chuck Norris como personaje de un meme del Facebook.

Sylvester Stallone liderando el grupo, Dolph Lundgren (el temible Iván Drago en Rocky IV), las leyendas de este género: Arnold Schwarzenegger y el ya mencionado Chuck Norris, Bruce Willis, el luchador en retiro Randy Couture y los siempre estupendos Jason Statham (El transportador, Código del miedo) y Jet Li (Héroe, El duelo) y el ingreso del novio de Miley Cyrus, Liam Hemsworth, comparten esta complicidad de amistad y camaradería con tintes de nostalgia por los años que ya no volverán.

Lo mejor de la película está en esas conversaciones de bar, íntimas, ricas en ironías y chistes en clave entre estos camaradas ya venidos a menos, estos has-been’s que torpemente cortejan a una chica o no saben como manejar el acoso telefónico de sus novias (efectivos Lundgren y Statham en los momentos cómicos de la cinta).

Pues si, los héroes que sudan, comen polvo, se bañan en lodo, dan y reciben golpes, resuelven situaciones imposibles y exterminan a los villanos como soldaditos de juguete con inacabables ráfagas de balas, existen. Aquí no hay lugar para vampiros llorones ni lobos con esteroides. Los héroes de verdad, han vuelto.

Puntuación : 3.5

5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

El Vengador del Futuro

fuente: Alvaro Torres

Han pasado 32 años y es inevitable no comparar esta película con su anterior versión protagonizada por Arnold Schwarzenegger. Este retorno a la saga, en una clave más oscura y sofisticada, con la tecnología de su lado y un desarrollo incidiendo en las escenas de acción rinde aún tributo a Blade Runner, obra maestra de Ridley Scott, en su concepción del vacío emocional en una ciudad del futuro. El resultado es positivo y hasta me atrevería a pensar que Paul Verhoeven, director de la primera, estaría orgulloso de este Vengador del Futuro 2.0.

La historia, basada en un relato de Philip K. Dick, nos presenta otra vez a Douglas Quaid, obrero de “La Colonia”, que para escapar virtualmente de su trabajo rutinario y fantasmal vida conyugal, acude a Rekall, compañía que ofrece servicios por medio de la inserción de sueños, experiencia que al final, revelará su verdadera identidad.

Len Wiseman, quien estuvo al frente de gran parte de la saga Inframundo, dirige y resuelve con mucho oficio las escenas de persecución, quizás motivado por tener, una vez más a su actual esposa, Kate Beckinsale, en el reparto y que opaca a Jessica Biel a lo largo del metraje. Colin Farrell está bien dirigido, en un registro que ya es casi un estándar.

Puntuación : 3

5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

De Roma con amor

fuente: Alvaro Torres

Continuando con su homenaje a las grandes ciudades de Europa luego de Midnight in Paris, Woody Allen nos entrega esta vez una película coral, de cuatro historias paralelas donde los protagonistas coinciden en cuestionarse sobre la realización personal y el éxito profesional. Es el caso del recién casado (Alessandro Tiberi) quien deja su ciudad natal para establecerse en Roma con su esposa (una estupenda Alessandra Mastronardi). Estos dos personajes representan una historia de iniciación o pérdida de la inocencia en un proceso de adaptación a este cambio en sus vidas.

Quizás la historia más redonda y lograda sea la del arquitecto californiano John, especie de alter ego de Jack (Jesse Eisenberg), también arquitecto y con las mismas inquietudes personales y artísticas que tuvo John cuando vivió en Roma en su juventud. Un acierto incluir a Alec Baldwin en el papel de John y constatar su estupendo momento como actor de comedia y que definitivamente, se convierte en lo mejor de la película.

El actor italiano más admirado y querido de los últimos tiempos, Roberto Benigni, protagoniza una crítica a la televisión y sus reality shows, a lo nefasta que es la cobertura de los medios de comunicación hoy en día y su poder de convertir a un hombre común en alguien capaz de paralizar un país que necesita saber, por ejemplo, qué tipo de ropa interior usa. Y Allen no exagera.

La cuarta historia es quizás la de más trazo grueso a nivel de guión, previsible, repetitivo en los remates y algo cansino. Se nota que Allen filma de memoria y saca gags del sombrero como un mago. Y no está mal. Además su presencia es lo mejor de este capítulo: su mirada extraviada y neurosis aún me son creíbles y me hacen reir como en los tiempos de Hannah y sus hermanas. Especial atención a esa delicia que es el duelo de diálogos con su esposa, la gran Judy Davis. Desternillante.

Puntuación : 4

5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

Batman El Caballero de la Noche Asciende

fuente: Álvaro Torres

Christopher Nolan lo hizo otra vez. Ha entregado una película, no sólo rica en referencias para los fans del comic, sino un relato épico artísticamente logrado y coherente en relación a sus predecesoras. Ya en Batman inicia se nos daba una idea de lo que quería hacer el director con esta nueva versión del héroe enmascarado en la que se remarca la soledad del protagonista y sus motivaciones para la creación de su alter ego en una sombría Ciudad Gótica. El Caballero de la Noche es la celebración del caos a cargo de un notable Heath Ledger como el Joker y en ella se profundiza sobre el mal y cómo éste puede corromper al hombre más integro de una ciudad. En mi opinión, esta trilogía, viéndola como una sola obra, es la mejor película jamás hecha basada en un comic.

La narración de la película se inicia 8 años después de los sucesos en los que Batman se adjudica el asesinato de Harvey Dent/Dos Caras por no perjudicar su imagen como símbolo de justicia en Ciudad Gótica. Bruce Wayne está retirado y decide su retorno por Bane, el villano de turno, notablemente personificado por Tom Hardy. A prestarle atención a una de las escenas de antología de la película que es el primer enfrentamiento entre Batman y Bane en las alcantarillas, filmada con exquisito detalle, realista en el intercambio de golpes y estupendos diálogos revelando las motivaciones de Bane para destruir Ciudad Gótica.

Reparto estupendo: Gary Oldman infatigable como el mejor Jim Gordon de la saga, Anne Hathaway ya no sorprende, siempre es un deleite verla en éste, su mejor momento, en el que se le cree absolutamente todo. Hasta en las escenas de acción. Joseph Gordon-Levitt confirma el buen actor que es, personificando a John Blake, policía comprometido con Jim Gordon en salvaguardar la ciudad. A un gran actor como Michael Caine, en su papel de Alfred, le bastan dos intervenciones para conmover en su impotencia por no ver a un Bruce Wayne insertado en la sociedad con una vida “normal”. La escena de su desgarrado clamor ante la tumba de los padres del protagonista es algo que no olvidaré en mucho tiempo.

Cierre perfecto de esta trilogía que no explora el personaje, sino lo construye, sacando lo mejor del formato del cómic y construyendo un argumento memorable que le da sentido no sólo al hombre murciélago, sino a la sociedad que vivimos.

Álvaro Torres.

Puntuación : 4.5

5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

El Código del Miedo

fuente: Álvaro Torres

Jason Statham, más conocido en nuestro medio como el protagonista de El transportador, es Luke Wright, un ex policía que se gana la vida como peleador en el circuito underground, en el que sabotea una pelea arreglada y debido a un ajuste de cuentas por apuestas con la mafia rusa, quienes asesinarán a su esposa y lo condenarán a vivir como un mendigo en el Nueva York de estos tiempos. Se extraña en todo este pasaje de la película un desarrollo mayor del personaje que nos revele algo más de su pasado, sus motivaciones y así enriquecer el argumento.

En todo este trance sin salida que vive Wright, encuentra a una niña que, debido a sus habilidades con los números, guarda un código custodiado por la mafia china, donde se enconde además información confidencial que revela las oscuras relaciones de la policía con el crimen organizado.

Quizás se haga predecible lo que sucederá en lo que resta de metraje, pero es de destacar la excelente actuación de Statham: prolijo en las escenas de acción y contenido y creíble en los momentos dramáticos, pero aún lejos de alcanzar su listón más alto: la perfecta El gran golpe (Roger Donaldson, 2008).

Al parecer habrá continuación y si bien nunca esperé una película notable como El perfecto asesino (Luc Besson, 1994) por citar alguna otra de aprendizaje hombre rudo-niña desvalida, creo que puede ser una gran oportunidad para Statham y la niña china casi-autista para sorprendernos en una próxima entrega. A esperar.

Álvaro Torres

Puntuación : 3

5 Obra Maestra
4 Muy recomendable
3 Buena
2 Regular
1 No vale la pena.

Un día para Sobrevivir

fuente: Alvaro Torres

En una película, un género puede transformarse en otro durante su metraje. “Un día para sobrevivir” se presenta como un drama de supervivencia y por ende, tiene elementos de suspenso: un hombre que trabaja como vigilante de una compañía petrolera sobrevive junto a otros obreros y ex-convictos a la caída de un avión en una geografía inhóspita y cruenta que nos va develando peligros, sometiendo a los protagonistas a situaciones extremas donde las esperanzas de sobrevivir son mínimas. En este escenario oscuro, agreste y en la que cohabitan con enemigos que están en todas partes, la película se transforma en una de horror. En ese sentido, “Un día para sobrevivir” tiene a favor el tratamiento de la crónica de supervivencia, que en otras ocasiones se aprovecha para el efectismo y morbo, y que esta vez se apoya en el dolor del protagonista por una pérdida personal, a través de continuos flashbacks.

La dirección está a cargo de John Carnahan, que hace un par de años sorprendió con la correcta Los Magníficos. Liam Neeson protagoniza y su presencia escénica basta para sostener la película. El actor de Michael Collins y La lista de Schindler, convocado últimamente para papeles de acción, resuelve con oficio una vez más. Sino recordemos sus últimas incursiones en este género con las sorprendentes Búsqueda Implacable o Desconocido.

Por: Alvaro Torres

30 Minutos o menos

fuente: primerahora

El beso de la muerte de cualquier comedia es –obviamente- que no de gracia. Partiendo de esa premisa, 30 Minutes or Less parece haber sido besuqueada por una multitud. “Estúpida” sería una buena palabra para describirla, pero no el tipo de estupidez que provoca risas, sino la que te embrutece lentamente mientras comes popcorn y te vas percatando poco a poco de que acabas de perder tu dinero y –peor aún- tu tiempo.

El debutante guionista Michael Diliberti escribe unos personajes que son naturalmente antipáticos, algunos más pedantes y/o imbéciles que otros, por lo que es imposible que el público sienta empatía por ellos. Misericordiosamente, el filme tan sólo dura 83 minutos, aunque eso no significa que se sienta corto. Al contrario. Una vez te invade el aburrimiento (que ciertamente toma menos de 30 minutos para que ocurra), hay que rogar porque lleguen los créditos finales lo más rápido posible.

Luego de trabajar juntos en Zombieland, el director Ruben Fleischer se reúne con Jesse Eisenberg en este fútil intento por hacer un “buddy comedy” en el que la trama es tan simplona como sus personajes. Eisenberg interpreta al típico joven adulto de veintitantos años sin rumbo en la vida, que trabaja como repartidor de pizzas. En una de esas entregas, dos completos idiotas (Danny McBride y Nick Swardson) lo secuestran, le amarran una bomba en el pecho y lo obligan a asaltar un banco.

Los personajes encarnados por McBride –quien se esmera por ser más insoportable de lo normal en este papel- y Swardson, quieren el dinero para contratar a un matón para que asesine al padre de uno de ellos para así quedarse con su fortuna. La situación se podría prestar para una buena comedia, pero las motivaciones y acciones de los protagonistas son absurdas y pésimamente trabajadas por el guión.

El humor –o el intento de éste- se siente improvisado frente a las cámaras, particularmente por parte de McBride y Aziz Ansari, quien hace del mejor amigo de Eisenberg, y es un comediante “stand-up” en la vida real. Ansari consigue las pocas carcajadas que se encuentran en el filme, pero sobreactúa en la mayoría de sus escenas y se excede en su esmero por querer hacer reír cuando en realidad lo que alcanza es tornarse cada vez más intolerable.

No hay nada que buscar en 30 Minutes or Less. Como comedia es un fracaso. Para Eisenberg, luego de conseguir una nominación al Oscar por su excelente trabajo en The Social Network, esto parece haber sido un cheque fácil de canjear. Ansari, por su parte, debe regresar a los roles menores que ha interpretado en comedias como The 40 Year Old Virgin, y McBride… pues, seguramente seguirá perfeccionado su único papel de total imbécil sin gracia ya que a alguien le debe gustar lo que está haciendo puesto que lo siguen contratando para ello.

No me quites a mi novio

fuente: cinescondite

Rachel es una prestigiosa abogada de una importante firma de Nueva York, que pasados los años, todavía permanece soltera. Todo se complica cuando al celebrar su treinta cumpleaños, termina la fiesta acostándose con el prometido de su mejor amiga.

Hay dos amigas, una rubia, la otra morocha, una narcisista y egocéntrica, la otra sumisa y complaciente, una a punto de casarse, la otra como siempre obligada a ver desde afuera. Esto se revierte la noche de su cumpleaños, cuando Rachel (Ginnifer Goodwin) se acuesta con Dex, el prometido de la otra. Por supuesto que una industria tan moralizante como esta condena los cuernos, a menos que estos estén justificados. La otra es una arpía, hace años que la maltrata, ella le robó al novio en primer lugar, el cual está secretamente enamorado de la chica buena y ella siempre lo amo. Por supuesto que el engaño tiene sus motivos, nadie podría dudar de semejante lista.

La película empieza entonces un ida y vuelta que se extiende a lo largo de unos pesados 107 minutos, enredándose una y otra vez en una idea simple a la que se le buscó dar un grado de complejidad que nunca tuvo. Hay aspectos que incluso se pasan de ridículos, como que en pleno 2011 un joven quiera casarse con una chica fiestera, sin plata ni familia de renombre porque el padre lo obliga, o que el personaje de John Krasinski, el cual sobró durante hora y media, se declare a la protagonista en una de las formas más forzadas que el cine jamás conocerá. Lo que realmente se padece de esta historia es que aproximadamente al minuto 40 los amantes se declaran su amor y sus deseos de estar juntos, pero como queda más de una hora por delante empieza a girar en círculos como si quisiera llegar a una duración preestablecida.

Respecto a las actuaciones, a Krasinski le habrán pedido que haga su papel de Jim Halpert en The Office y a Kate Hudson que repita las escenas más insoportables de How to lose a guy in ten days, porque realmente es insufrible. El resto debe lidiar con unos personajes tan trillados que se puede hasta adivinar literalmente lo que dirán a continuación.

El toque de la guionista Jennie Snyder, que viene del ámbito de la televisión, está muy presente en una película en la que los problemas aparentan ser más serios de lo que son y en la que nadie trabaja y se pasa la mitad del tiempo en la playa (debe ser porque lo último que escribió es la nueva generación de 90210). Por otro lado está Luke Greenfeld, quien no tiene una extensa carrera como director, con solo dos comedias previas, una muy mala como Animal y otra bastante entretenida titulada The girl next door. A pesar de que en una tuviera más mérito que en la otra, por lo menos en ambas buscaba entretener. Ciertamente no había realizado una "comedia romántica" que de comedia no tiene nada, pero que es repetitiva hasta el hartazgo, que falla en numerosos aspectos y que parece invitarlo a que vuelva a hacer filmes sólo para televisión.

Sin Escape

fuente: blogdecine

He aquí uno de los riesgos que se corren por no dejar completamente cerrados los finales, Chris, que te hacen una secuela cuando menos te lo esperas. Aquí os dejo el nuevo cartel de ‘Sin salida (Abduction)’ (‘Abduction’, 2011), la inesperada continuación de ‘Origen’ (‘Inception’, 2010) que se han sacado de la manga los de Lionsgate. Se trata de la primera película de Taylor Lautner como protagonista, estando acompañado por Lily Collins, Alfred Molina, Maria Bello, Michael Nyqvist, Sigourney Weaver y Jason Isaacs. Se estrena el 23 de septiembre, y yo que tú me aseguraría de no tener ningún compromiso ese día, porque un evento cinematográfico de este calibre es ineludible, y probablemente serán necesarios tres o cuatro visionados consecutivos (si se deja para otro día se olvidan detalles) para poder comprender al menos superficialmente la compleja historia que ha escrito Shawn Christensen, que seguro que deja en pañales el guion de Nolan.

John Singleton (‘Los chicos del barrio’, ‘Shaft’) ha sido el encargado de dirigir ‘Sin salida (Abduction)’, un thriller en el que Lautner interpreta a un joven que encuentra una fotografía de cuando era un bebé en una página de Internet sobre personas desaparecidas (increíble habilidad), lo que le lleva a desconfiar de sus padres (unos impostores o unos cachondos), quienes tienen bastantes cosas que ocultar (como una colección de vídeos caseros). Muy pronto, el protagonista descubre que su realidad es un sueño que está teniendo DiCaprio, durmiendo junto a Blake Lively tras una dura sesión de ping-pong. Alguien robó su peonza antes de que dejara de dar vueltas al final de ‘Origen’, por lo que sigue encendida la máquina que mantiene abiertas las puertas interdimensionales que comunican el mundo real y el de los sueños, encareciendo el precio del pan. Todos los niveles se han mezclado, hay gente que se mueve a cámara lenta y nada tiene sentido, pudiendo uno surfear por los rascacielos épicamente, sin miedo a estrellarse contra el suelo. Huele a obra de culto.

Asesinos de elite

fuente: psicocine

‘Asesinos de élite’, el thriller de acción protagonizado por Clive Owen, Jason Statham y Robert De Niro, llegará a los cines españoles el 18 de noviembre. ’Asesinos de élite’ recorre a ritmo vertiginoso el mundo entero desde Australia hasta París, pasando por Londres y Oriente Medio, siguiendo los pasos de un ex agente del servicio aéreo de élite británico (Jason Statham) obligado a abandonar su retiro para rescatar a su mentor (Robert de Niro). Para ello, deberá llevar a cabo la casi imposible misión de matar a tres asesinos implacables y a su líder (Clive Owen).
‘Asesinos de élite’ está dirigida por el debutante Gary McKendry y cuenta con un potente reparto encabezado por Jason Statham (Transporter, Los mercenarios), Clive Owen (Intruders, Plan Oculto), Robert De Niro (Red Lights, Uno de los nuestros), Dominic Purcell (Lincoln en “Prison Break”), Yvonne Strahovski (Sarah Walker en “Chuck”) y Ben Mendelsohn (Animal Kingdom). ‘Asesinos de élite’ (Killer Elite) se estrenará el próximo 23 de septiembre en Estados Unidos.

El Dilema

fuente: Criticscinema

Amistad, relaciones de pareja y cierta reflexión totalmente superficial son las armas que emplea Vince Vaughn en esta comedia, un filme dirigido con notable planitud por Ron Howard y que contiene algunos destellos de la chispa del actor y un precario guión. Kevin James, Winona Ryder y Jennifer Connelly completan un reparto que evidencia la superior calidad de sus actrices.

Ronny lleva tiempo saliendo con Beth y forman una pareja perfecta. Tras la insistencia de su mejor amigo y socio de trabajo Nick, Ronny decide proponerle matrimonio. Cuando está preparando lo que será la ubicación de su petición, Ronny ve a la mujer de Nick besándose con otro hombre. Ronny tiene entonces un dilema, decirle la verdad directamente a su amigo y arruinar el proyecto de trabajo más importante de sus carreras o esperar a ver como evoluciona la situación.

Con “Quemar después de leer”, los hermanos Cohen completaban lo que ellos bautizaron como su “triología idiota” junto a George Clooney. El actor Vince Vaughn no con cuenta directores como los Coen pero ello no le ha impedido realizar una triología que casi se podría calificar con el mismo adjetivo, en la que, aparentemente y según sus palabras, ha querido indagar en las áreas oscuras de las relaciones de pareja y personales. Esta, hasta la fecha, triología está formada por “La ruptura”, “Todo incluido” y el presente filme “¡Que dilema!” y la única reflexión que plantean al espectador es sí uno encuentra a Vince Vaughn gracioso.

Él es la estrella de la función, con una rapidez de palabra parecida a la de Woody Allen y, sin tener su sagacidad, sí es cierto que tiene mayor carisma en pantalla. Al igual que las otras dos cintas mencionadas, esta es una película concebida alrededor de él y en donde la valoración propia que se tenga de este actor de comedia es fundamental. Lo mismo pasa con Ricky Gervais por ejemplo, y su estilo humorístico. Vince Vaughn y el director Ron Howard, quien vuelve a la comedia tras más de una década y hace una pausa en sus adaptaciones de Dan Brown, construyen una cinta de entretenimiento que funciona con gran fluidez pero que juega demasiado con la banalidad por decisión propia.

El guión escrito por Allan Loeb plantea su situación con dinamismo en la primera media hora y luego pierde mucho fuelle. El filme nunca es hilarante pero la energía inicial se disuelve y la cinta queda estancada. La relación entre los dos protagonistas masculinos es un reflejo de ello y el dilema es patente no si el amigo se enterará de la infidelidad de su mujer sino de cómo se va a producir. Todos los sufrimientos del personaje central son obvios y evidencian que el centro del filme está mal situado. Su discurso sobre la honestidad es cinematográficamente pobre, un contrapunto a la conversación inicial que plantea lo que debería haber sido el énfasis de la película, en la que se habla de si es posible realmente conocer a una persona. A pesar de que el guión contiene suficientes elementos para llevar al filme por ese camino más interesante, Vaughn refuerza el lado de amistad estilo macho y la película sale extremadamente resentida. Como prueba, solo hay que ver el personaje de Queen Latifa.

Quienes salen mejor paradas de esta prueba son Winona Ryder, haciendo su personaje tan poco empático como requiere pero a la vez dándole cierta solidez y, como casi siempre, Jennifer Connelly, una presencia más que bienvenida en cualquier película y quien hace de “¡Qué dilema!” algo incluso entretenido cuando ella está en escena.

Durante el resto del tiempo, simplemente queda Vince Vaughn y su contrapunto Kevin James, quien es algo irritable aunque es una pareja de baile perfecta para Vaughn, un actor que sabe llevar con comodidad una comedia pero cuyos proyectos parecen muchas veces concebidos con la intención de resultar más que superfluos. Sería interesante verle en una comedia que contase con un guión de cierta entidad y con un director, o pareja de directores, con un estilo cinematográfico con personalidad.

Conan El Barbaro

fuente: labutaca

El legendario personaje creado por Robert E. Howard vuelve a las pantallas con nuevo aspecto e intenciones, una entretenida aventura de serie B que se estanca en la dirección del siempre flojo Marcus Nispel. Jason Momoa, correcto.

Khalar Zym (Stephen Lang) está obsesionado con ser un dios; para conseguirlo, barre a sangre y fuego a todo el que se cruce en su camino. Pero un joven cimmerio (Jason Momoa) está dispuesto a hacerle frente para vengar a su familia. En la época de los resurgimientos cinematográficos saludamos con apetito y cautela este “Conan el bárbaro (2011)” (ver tráiler), reubicación del legendario y brutal personaje creado por Robert E. Howard en la era de la falta de ideas y el estacazo tridimensional ─utilizado aquí en postproducción y de un modo totalmente innecesario, faltaría más─. Pues bien, lo nuevo de Marcus Nispel no sacia el apetito del todo, y subraya una vez más la obligación primera de ser cautelosos ante este tipo de propuestas. El que estuviera destinado a ser rey de Aquilonia sigue esperando una adaptación definitivamente digna de sus aventuras.

«Vivo, amo, mato. Y me doy por satisfecho». Abarrotada de brujos y hechiceras, de energúmenos zarrapastrosos y de esclavas pechugonas, de tarugos ultramusculados y de armas forjadas entre padres e hijos ─la relación del guerrero con el secreto del acero sigue siendo uno de los grandes valores del personaje─, el problema de la película es la dirección de Nispel, que tras cuatro largos tras las cámaras aún no es capaz de ofrecer una línea narrativa estable y apetecible. Y es que la odisea del salvaje nacido en el campo de batalla ─de un modo muy mal presentado─ no tiene sentido del ritmo, paseando sin control por la era Hiboria a base de combinar planos amplios con exuberante edificación digital al fondo e interiores de cartón piedra; montaje, fotografía y banda sonora ─la original de Basil Poledouris sigue siendo imbatible─ resultan igual de ramplones que la propia mano del cineasta…

…pero la propuesta se deja ver a pesar de avanzar a trompicones, en parte por lo cafre de su consideración general ─no falta hemoglobina; de hecho, se abusa de ella de un modo incluso hilarante─, en parte por la esencia netamente pulp del conjunto, una serie B que no engaña a nadie ─podría colar como piloto de un ameno serial televisivo─ y que tiene en sus especialistas y maquillajes prostáticos sus mejores valores. Momoa está correcto y esforzado como bárbaro consciente de la decadencia que le rodea, y aunque a veces parezca un modelo de/sin ropa interior consigue insuflar suficiente vida a un papel que nada tiene que ver con su predecesor en el cargo; eso sí, los secundarios se antojan escasos para lo que podrían haber ofrecido. No es que los precedentes de John Milius y Richard Fleischer fuesen el súmmum, ni mucho menos, pero tenían más encanto. O a lo mejor es que antes un estreno cinematográfico era todo un acontecimiento, y ya no.

La Profecía del Anticristo

fuente: tucineportal

Qué mejor que cuando una película puede definirse a sí misma, aunque sea indirectamente como lo hace La Profecía de los Justos (2007), a través de una línea pronunciada por su personaje principal respecto a su rol en esta cinta: “Es como estar protagonizando un best-seller de quinta”. Dicha frase, amén de describir a la perfección lo que vemos, nos remite directamente al espíritu de los bodrios de Dan Brown del que está imbuida la película con sus afanes de complots religiosos.

Esta co-producción entre México y España fue estrenada hace tres años en el Festival de Sitges con su título original, El Último Justo, mismo que fue cambiado para su retardado estreno en los cines mexicanos. La formación de su director, Manuel Carballo, estuvo íntimamente ligada a la Fantastic Factory, casa productora hispana dedicada a la producción de filmes de corte fantastique para el mercado internacional, desempeñando labores técnicas, aunque su interés en la dirección ya había sido expresado al encargarse de la realización del segmento La Última Vida como parte de la versión española del compilado de cortometrajes Diminutos del Calvario (2002).

La ambición de Carballo por dirigir ha sido acogida e impulsada por la compañía mexicana Lemon Films. Fernando y Billy Rovzar le han ayudado a ponerse en pie como realizador, primero a través de la división televisiva de esta casa productora y, finalmente, en su área cinematográfica, siendo el filme que hoy nos ocupa el primer largometraje del español. Debut no muy afortunado dados sus previsibles lugares comunes, así como por la fastidiosa y autoimpuesta insistencia en darle la vuelta al asunto de si la trama se desarrolla o no en México amén de una confusa elección de locaciones de una supuesta realidad urbana que pareciera más un “pueblo bicicletero”.

Teo (Diego Martín) es un fotógrafo de conflictos bélicos que de súbito se ve involuntariamente inmerso en una guerra de fe, siendo perseguido a muerte por una milenaria secta, liderada por El Hombre del Puzzle (Federico Luppi, quien pareciera extraviado buena parte del filme para encontrar el tono de su personaje hacia el final). El pretexto religioso que mueve a la trama es la supuesta existencia de 36 Hombres Justos –siendo Teo uno de éstos–, de quienes depende la subsistencia de la humanidad.

Seguidor de fórmulas, Carballo parece pensar que sin objeto amoroso no hay película y mete con calzador a Miryam (Ana Claudia Talancón, en monótona interpretación). Además, resulta extraña en un ambiente aparentemente mexicano la presencia del Inspector Montero (Antonio Dechent), siendo éste evidentemente un español desempeñándose en la policía local. De lo más rescatable está la brevísima actuación de Pedro Armendáriz Jr. como el avejentado Padre Del Toro y la ominosa presencia del emblemático Brian Thompson como el matón ritual Shein.

Desaparición en la Calle 7

fuente: sssm

Desaparición en la Calle 7 viene de la mano de Brad Anderson, el mismo de El Maquinista. En aquel film Anderson estaba inspirado y usaba trucos narrativos de alto vuelo para trazar una línea de duda sobre la estabilidad mental del protagonista - lo que ve, ¿es real o imaginario? -. Pero acá la magia de Anderson parece haberse desvanecido y el filme, que arranca con una idea prometedora, termina sepultado bajo el peso de un guión incompetente.

Les soy sincero: la primera impresión que me dió Vanishing on 7th Street es que se trataba de una remake del telefilme de 1974 A Dónde se Fue Toda la Gente? (Where Have All the People Gone?). En aquella oportunidad Peter Graves conducía un grupo de gente que había sobrevivido a un extraño fenómeno solar que hacía desaparecer a las personas ... y sólo quedaba la ropa. Era un filme extremadamente estúpido, en donde una escena típica consistía en que uno de los personajes se topaba con un vestido vacío, exclamaba "mi hermana!!" y se ponía a llorar mientras abrazaba la ropa. Acá el maderoso Hayden Christensen (¿cómo puede seguir consiguiendo protagónicos este tipo?) encuentra trajes y vestidos prolijamente apostados sobre mesas y sillas por doquier, lo cual resulta ridículo. Al menos el director Anderson tiende a compensar ese primer pensamiento (natural y compartido entre todos los espectadores del filme) con algunos efectos especiales bastante prolijos, como para darle un aire apocalíptico un poco más denso.

Y sí, hay una especie de plaga sobrenatural (que parecen las entidades infernales de Ghost, la Sombra del Amor) que acosa desde las penumbras; y sí, cada vez hay menos gente, hay menos energía y la luz del día dura menos. Y ahora, ¿qué hacemos?

Y eso mismo es lo que debería haberse preguntado el libretista Anthony Jaswinski, quien parece haber arrojado la piedra para luego esconder la mano. Muy linda la premisa; lástima que no va para ningún lado. Jaswinski empieza a meter molestos personajes de stock, los que parecen salidos de mediocres películas de cine catástrofe al estilo de la saga Aeropuerto. Esto es: la fanática religiosa que extravió a su bebé en el caos que produjo el fenómeno; el molesto nene que está convencido que su madre va a volver (aunque ya se murió el 95% de la población del planeta); el mexicano herido que alucina y es una carga para el grupo; y Hayden Christensen, que es el ateo líder del grupo. No pasa mucho tiempo hasta que uno empieza a desear ver muertos a todos estos personajes, ya que hablan, hablan y hablan ... y no dicen nada.

El filme podía haber tomado un montón de rumbos distintos; por la existencia de la fanática que compone Thandie Newton (ésta era una buena actriz!; cómo terminó en este bodrio?), bien podríamos pensar que están en una especie de purgatorio o que el resto del mundo está ok y ellos están muertos o en una dimensión paralela; o bien se podría haber hecho algún tipo de investigación para llegar a alguna teoría sobre el fenómeno (oh si, hay una explicación que es sideralmente vaga y no aporta nada). O si esto era una experiencia alegórica, los personajes deberían haber aprendido algo al final del filme. Pero el incompetente libreto toma un camino intermedio, sin resolver ni explicar nada, y dejando un final abierto que resulta indignante. ¿Uno se ha comido 90 minutos de filme para llegar ... a ningún lado?.

Salvo por el inicio y alguna escena aislada en donde Brad Anderson construye un poco de suspenso, no hay nada potable en Vanishing on 7th Street. Es algo a medio cocinar, fruto de un libretista perezoso. Déjela pasar, ya que no se va a perder de nada que valga la pena.

Malas Enseñanzas

fuente: elmulticine

El argumento de Bad Teacher llega así: Algunos profesores simplemente pasan. Por ejemplo, Elizabeth (Cameron Díaz). Es mal hablada, despiadada e inapropiada. Bebe, se coloca y en lo único que piensa en es casarse con un buen partido que la mantenga y le permita dejar de trabajar. Cuando su prometido la deja, pone en marcha un plan para sustituirle por un rico y guapo profesor (Justin Timberlake). Para ello tendrá que competir con Amy (Lucy Punch), otra profesora hiperactiva y llena de energía. Cuando al mismo tiempo un sarcástico e irreverente profesor de gimnasia (Jason Segel) no para de tirarle los tejos a Elizabeth, las consecuencias de sus salvajes y escandalosas confabulaciones aportarán a sus estudiantes, colegas e incluso a ella misma, una educación sin igual.

Como bien reza su argumento, nos hablan de una mala profesora. O mala influencia para sus semejantes, según se mire. Pero como en casi todo este tipo de películas, nada es lo que parece o al menos poco es lo que resulta ser al final. Cameron Diaz se ganó su puesto en Hollywood en el género de la comedia, y que nadie dude que aún sabe hacerlo. Aunque en ocasiones se vea envuelta en chabacanerías de acción tipo Noche y Día (junto a actores sin rumbo fijo). Ahora junto a un Justin Timberlake cada vez más metido delante de las cámaras y no tras el micrófono, o un Jason Segel que es algo más que el chico de Cómo conocí a vuestra madre. Sin dejar atrás tampoco a Lucy Punch, versátil e impredecible como ella sabe ser.

Amigos con beneficios

fuente: vivelohoy

Justin Timberlake y Mila Kunis, dos de los nombres más atractivos de Hollywood, se reúnen en la gran pantalla este viernes con la comedia romántica “Friends With Benefits”, un análisis contemporáneo de las relaciones sentimentales que supone el primer papel protagonista para ambos en sus carreras.

El pluriempleado Timberlake que, tras su vertiginoso éxito como cantante, decidió probar suerte en el cine, se siente “un privilegiado”, según manifestó recientemente en un encuentro con cuatro medios de comunicación, entre ellos Efe, en un hotel de Santa Mónica (California).

“Jamás imaginé que protagonizaría una comedia romántica, aunque esta me da la oportunidad de hablar sobre mi generación y de hacer algo interesante. Solo busco cosas que me inspiren y me da igual si el papel es secundario”, afirmó el actor.

El ingenioso guión de la cinta, obra de Keith Merryman, David Newman y Will Gluck, habla de la sociedad actual y de cómo se vive el amor, el sexo y las relaciones sentimentales, al estilo de una versión actualizada de “When Harry Met Sally” (1989).

Timberlake, de 30 años, interpreta en “Friends With Benefits” a Dylan, un director artístico que se muda de Los Ángeles a Nueva York para trabajar en una conocida revista masculina. En ese proceso conoce a Jamie (Kunis), una mujer que acaba de salir, igual que él, de una relación tormentosa.

Ambos, cansados de fracasar en el amor, deciden embarcarse en una aventura: tener relaciones sexuales sin sentimientos por medio.

“Considero que las situaciones cómicas reales son el mejor humor; aquí tenemos a dos personajes que se ponen de acuerdo para tener sexo sin emociones, con lo cual pueden ser brutalmente sinceros el uno con el otro y eso los hace encantadores”, manifestó Timberlake, quien destacó que incluso en las escenas de cama, donde otras cintas rebajan su humor, “Friends With Benefits” no se detiene.

“Creo que eso la hace más real, más auténtica”, apuntó.

¿Pero acaso la idea de ser amigos con derecho a roce les atrae en la vida real?

“Es algo que nos preguntan mucho”, dijo el actor. “Creo, y en esto sé que Mila está de acuerdo, que si las dos personas son honestas en sus intenciones y practican un sexo seguro, ¡que lo pasen bien! Pero no creemos que exista un tipo de relación así que sea duradera. Puede desembocar en algo más serio… o en el fin de la relación”, admitió.

Mila Kunis, considerada una de las actrices más sexys de Hollywood y que recientemente aceptó una cita con un marine estadounidense después de que éste se lo pidiera por YouTube, comentó que se lanzó a su primer papel protagonista por lo “divertido” del guión y por compartir escenas con Timberlake, alguien a quien dice admirar y con quien tenía la convicción de que se sentiría segura.

“Practicamos las escenas durante dos meses y añadimos cosas en los diálogos que nos parecían divertidas, basadas en nuestras experiencias personales; nos hicimos buenos amigos y hablamos de cosas íntimas que luego, en ocasiones, decidimos introducir”, comentó la actriz, de 27 años.

Entre risas, Kunis desveló que se quedó dormida en el rodaje de una de las escenas de sexo.

“Justin no se durmió porque se había echado una siesta, pero aquella escena se tardó en rodar 20 horas, así que decidí cerrar los ojos cinco minutos… y me quedé dormida”, indicó la intérprete, cuya corta estatura no le supone un trauma a pesar de los estándares de la industria.

“Justin es alto y la gente no se da cuenta. Los hombres en Hollywood miden generalmente algo menos que él, pero Justin me saca unos 20 centímetros. Hay una pequeña diferencia, así que si me quitara las tacones… Soy bajita, pero estoy contenta con ello”, declaró Kunis.

“Friends With Benefits” la dirige Will Gluck (“Easy A”) y cuenta en su reparto con Patricia Clarkson, Jenna Elfman, Richard Jenkins y Woody Harrelson.

Culpable o Inocente

fuente: elmulticine

Mickey Haller (Matthew McConaughey) es un joven abogado criminalista que dirige su negocio de abogacía desde el asiento trasero de su coche Lincoln, con el que recorre las calles de Los Ángeles. Entre su clientela figura gente de todo tipo. Desde motoristas a artistas, pasando por conductores borrachos o traficantes de droga. Todo se complica cuando Haller es contratado por un playboy de Beverly Hills arrestado por atacar a una joven. Lo que al principio parece un caso en apariencia sencillo, termina por convertirse en un verdadero infierno para Haller en su búsqueda de la verdad.

Un thriller que nos muestra a un casi olvidado Matthew McConaughey. En plena acción. Lejos de las tiendas de zapatos de Manhattan o de los habituales séquitos de modelos de pasarela. Todos ellos elementos habituales en sus últimas películas. Que, por otro lado, van tan bien para poder pagar la hipoteca, pero que no dejan demasiado para el recuerdo de la carrera cinematográfica de un actor (que quiera ser actor). El desarrollo de El Inocente es atractivo. Engancha, y aunque cojea cuando el argumento se enraíza demasiado, se le puede perdonar. Puesto que el balance global es aceptable. Un filme que entretiene, aunque cae en tópicos con relativa facilidad. Pero insisto, entretiene.

Juego de Traiciones

fuente: cinepremiere

Subestimada cuando se lanzó en Estados Unidos, Juego de traiciones es un drama/thriller político que aborda un cochambroso episodio histórico durante los años de la administración de George W. Bush. Doug Liman, director de los thrillers Identidad desconocida y Sr. y Sra. Smith nos ofrece aquí una historia de espías real y estremecedora. La trama sigue la eliminación por parte de la CIA de Valerie Plame, una agente “no-oficial” cuyo trabajo de fachada era de burócrata en Washington D.C.

Éstos son los hechos: la CIA envió al marido de Plame, Joe Wilson, quien fuera embajador de Estados Unidos a Irak. Esto, para verificar que Saddam Hussein intentó comprar pasta de uranio para utilizarla en sus programas de armas. Wilson reportó un resultado negativo, pero la Casa Blanca quería lo contrario. Wilson escribió un artículo en el New York Times diciendo que su reporte fue ignorado. Sucesivamente, en un intento por desacreditar a Wilson, la oficina del vicepresidente Dick Cheney filtró la identidad de Plame al columnista Robert Novak. Esto terminó con la carrera de la agente.

Con todo y que retrata un momento reciente y estremecedor, el aspecto más atractivo de Juego de traiciones es la relación entre Plame (Naomi Watts) y su esposo (Sean Penn): en un inicio cuando tienen que vivir con las mentiras que se necesitan para sostener la carrera de Valerie, y después cuando intentan sobrellevar la pesadilla pública en que se convierten sus vidas mientras intentan rescatar su matrimonio abatido.

Esta película inteligente se recomienda a cualquier adicto a las noticias.

Baaría

fuente: cine.fanzinedigital

¡Qué grandes se vuelven los realizadores italianos cuando acercan su cámara a la calle, a la gente! No podía haber sido otro lugar donde naciese el Neorrealismo, porque es difícil que en otro país la vida cotidiana tenga tal capacidad de explicar el mundo como en Italia.

El realizador Giuseppe Tornatore ya había dejado una huella en los aficionados al cine con su Cinema Paradiso (1988), de la que Baaría no es sino una extrapolación superlativa, pero con esta cinta logra inscribir su nombre cerca de los grandes realizadores italianos.

Porque, ¿qué es Baaría sino el particular Amarcord (Federico Fellini, 1973) de su realizador y guionista? La memoria de tres generaciones de una familia siciliana pasan ante nuestros ojos durante casi tres horas a una velocidad de vértigo, sin salir de la calle principal de la ciudad y arropadas por la música de Ennio Morricone. Una familia cuya espina dorsal, Pepino Torrenuova, se adscribe al comunismo desde la pura necesidad para sobrevivir hasta llegar la más áspera y terca militancia de su madurez.

Contando con una de las producciones más caras que se han hecho en Italia (25 millones de euros) y nada menos que 8 meses de rodaje, Tornatore ha dado el do de pecho narrativo en lo que sabía que iba a ser una oportunidad única de contar el complejo poliedro social italiano desde los ojos de tres generaciones de niños de una misma familia.

Para conseguirlo, Tornatore no duda en recurrir a la imaginería de Fellini en los retratos de la gente, al De Sica callejero para narrar la penuria económica e infantil, al Rossellini más cercano para la historia de amor, al Bertolucci más político para contar el alzamiento del pueblo o al Coppola más italiano para retratar a los sangrientos mafiosos. Con todos ellos, consigue reunir los recursos que sostienen este monumento fílmico dedicado al sur de Italia.

Con un sorprendente estilo de secuencias muy cortas y rápidas, apagadas por fundidos a negro antes de que acaben los diálogos y sin ningún ensimismamiento en las elipsis, Baaría retrata una galería de innumerables personajes que son perfectamente reconocibles, pues forman la idiosincrasia de cualquier sociedad civil, sea del país que sea. Lástima que el autor se pierda en el juego vacío de un giro final al gusto de Hollywood y en las desperdiciadas metáforas del guión, la mosca dentro de la peonza y el golpeo de las tres piedras. Estos tres deslices impiden convertir este paisaje humano y geográfico que es Baaría en una obra muy grande.

Porque finalmente, aunque Baaría se disfrace de autobiografía, de mural de personajes cotidianos, de fresco de la política en Italia durante los últimos cincuenta años, de leyenda visual de un pueblo resignado a padecer su propio caracter, al final, en Baaría pervive la reivindicación de la familia como único punto de partida y de regreso tras ese periplo de tiempo y decepción al que llamamos vida.

Loco y estúpido amor

fuente: funcionagotada

Glenn Ficarra y John Requa, luego de muchas idas y venidas por problemas de distribución, estrenaron el año pasado Una Pareja Despareja, un film que les otorgó una interesante notoriedad que posteriormente los "arrimó" a Warner para filmar Loco y Estúpido Amor con un elenco espectacular.

Loco y Estúpido Amor cuenta el duro revés que recibe Cal, un padre de familia cuarentón, al recibir la noticia por parte de su mujer que ha deciddo separarse y que incluso lo ha engañado con otro. Desolado y repitiendo hasta el cansancio su patética realidad conoce a un joven playboy llamado Jacob que le enseñará todo lo que debe saber para conquistar mujeres, recibiendo la ayuda que necesita para lograr dar un vuelco en su vida. Lamentablemente luego de lograr su objetivo y consumar distintas relaciones con mujeres, Cal descubrirá que las nuevas muchachas que encuentra no pueden suplantar a su entrañable mujer.

Más allá de lo descrito más arriba Loco y Estúpido Amor no basa su trama solamente en la relación de Cal y Emily, su mujer, sino que hay alrededor de ellos distintos amorios que vuelven a la historia mucho más interesante y no tan monotemática como suelen ser otro tipo de comedias que basan su estructura en los personajes principales y en las "graciosas" intervenciones que pueden tener los personajes secundarios, que generalmente no aportan mucho más que eso. Aquí tenemos la reciente ruptura de los mencionados Cal y Emily, el enamoramiento de Jacob y Hanna y como si esto no fuera poco también tenemos interveniendo continuamente al hijo del matrimonio, Robbie, intentando por todos los medios conquistar a su niñera, Jessica. Es obvio que la mayor importancia y el eje narrativo pasa por la pareja principal, pero no es un dato menor que el resto de las conquistas ocupe un lugar mucho más preponderante que en otro tipo de propuestas, generando una interesante complejización de la historia.

Otro buen dato de Loco y Estúpido Amor son los varios giros que se dan en la trama, ayudando nuevamente a la profundidad en la misma. Pero lo más interesante de esto no es solamente ese destacable detalle, sino que además esas vueltas de tuerca son narradas con total sobriedad y sorpresa quedando siempre contextualizadas en el entorno del film.

Es interesante que haya llegado una buena propuesta de humor con otro tono distinto al de las estrenadas anteriormente como Malas Enseñanzas o Pase Libre, donde el sexo no es el centro de la cuestión y si el amor. No estoy diciendo que Loco y Estúpido Amor sea superior a las mencionadas, pero no quería dejar de mencionar que es distinta y cumple con muy buenas resultados en su intención de ser puritana y romántica.

Era imposible, o casi, que un film que cuenta con las actuaciones de Steve Carell, Marisa Tomei, Ryan Gosling, Julianne Moore, Kevin Bacon o Emma Stone salga mal, porque cuando hay una buena dirección e intérpretes con talento, generalmente sale un producto redondo. Que actorazo es Carell, además de ser un gran comediante también es un gran actor, y aquí es acompañado por la siempre brillante y medida Julianne Moore. El resto del elenco, destacando que Gosling tiene un muy buen papel que logra separar la cara de buen pibe que tiene, sortea el film con grandes momentos donde el climax más alto se da en la pelea de todos contra todos en el jardín.

Bien por Loco y Estúpido Amor que se une al club de las buenas comedias que han llegado este año como Amigos con Derechos, Malas Enseñanzas, Pase Libre o ¿Qué Pasó Ayer? Parte 2.

No pudo decir adios

fuente: blogsdelagente

The greatest nos presenta su drama desde el minuto cero. Apenas comenzada la película vemos cómo un auto choca contra el de un joven, justo en el momento en el que este se aprestaba a declarar su amor a una chica. Lo siguiente es el drama de los padres por la pérdida del hijo, la noticia imprevista de que la chica en cuestión está embarazada del muchacho fallecido y las reacciones opuestas del padre y de la madre del joven a raíz de ambas situaciones.

Semejante arranque no ayuda a que esperemos un drama equilibrado, con escenas conmovedoras. Todo lo contrario, The greatest empieza sumergida y no amenaza con reflotar en ningún momento, aunque el seguimiento del embarazo de la chica pueda suponer lo contrario. Esta lágrima extendida durante poco más de hora y media cuenta con un minucioso desarrollo de algunos personajes, como la madre y el hijo menor, los dos seres que más difícil se les hace lidiar con la pérdida de Bennett. Sin embargo, son estos dos personajes los que evidencian el sospechoso parentesco de este film con Ordinary people, la celebrada primera película de Robert Redford detrás de las cámaras. Aquella mostraba la difícil relación de un adolescente con su madre luego de la muerte del primogénito.

El dolor por la pérdida del hijo mayor llevaba a la madre a despreciar al menor por considerarlo responsable de la muerte del hermano. Aquí no hay aparentes responsabilidades que signen el destino de una familia (de hecho, Grace, la madre, se ocupa de visitar al hombre que chocó a su hijo mientras este está en coma, sólo para esperar a que despierte y poder preguntarle por los últimos minutos de su hijo), lo que sí hay es una madre aferrada al recuerdo de su hijo, un padre que lucha por salir adelante, aunque esto implique silenciar su recuerdo, y un adolescente que carga alguna que otra culpa.

Dentro del acertado desarrollo de los personajes se destaca el conflicto que se suscita entre Grace y Allen, su esposo, a raíz de la aparición de la chica y del futuro hijo que espera. Mientras Allen apoya totalmente el embarazo de la chica, a Grace no le interesa vincularse con ella y está en contra del embarazo. Un personaje sin duda polémico, aunque Susan Sarandon logra que Grace jamás pierda humanidad y que podamos entender su dolor y los celos que le produce la aparición de Rose. Pierce Brosnan, en cambio, consigue convencernos mientras se sostiene en la dureza del personaje, no así luego de su previsible quiebre (mucho menos su historia de infidelidad, que importa demasiado poco y sólo está allí para llenar minutos y para dotar de un tono gris al personaje).

Curiosamente, el personaje mejor trabajado es el de Ryan, el hermano menor, un adolescente que vive soportando el peso de no haber adquirido jamás el protagonismo que tuvo su hermano en la familia. Su errática historia con una chica que también arrastra varios problemas es uno de los aspectos más genuinos de una película que no se permite alejarse demasiado de la tragedia central.

Por momentos el film puede acercarnos al drama que atraviesan sus personajes, pero es el constante primer plano del dolor el que hace de este un drama bienintencionado pero mal trabajado. Ya desde el inicio se percibe la manera en que esta película se acerca a la complejidad de un drama como Ordinary people, pero la forma en que ambas narran la muerte del hijo mayor, exhibe dos concepciones distintas acerca del drama que cuentan.

Este film con buenas actuaciones se acerca bastante al recuerdo de aquella película de Redford, pero se muestra mucho más simplista, explícito y concesivo, con un relato amargo y aparentemente irremontable, al que se le suma un desenlace forzado e innecesariamente tranquilizador.

La Otra Familia

fuente: pinchepelicula

Y por qué ustedes se dan besos en la boca?…

¿Y por qué no escogieron otro niño mas odioso y detestable?… quizás porque el que tenemos en pantalla parece funcionar a la perfección y cumple cabalmente su papel, es decir el de un infante completamente intrascendente, desesperante y totalmente desprovisto de gracia, es quizás el toque de completa repulsión el que hace que su personaje funcione, pues al conformarse un personaje de ese modo, resulta interesante el ser testigos del como es que se desarrollan las cosas. Se preguntarán acerca de quien es que hablo, me refiero al pequeño protagonista de la película “La otra familia” de Gustavo Loza, en la cual el título aparentemente sencillo es suficiente para identificar el trasfondo que la película intenta y recalco el intenta, pues a pesar de los esfuerzos, la trama no se hace entender y divaga en un frustrado intento de formar un drama que por momentos se pierde en un burdo melodrama con toques de comedia de efecto y salpicado por el típico estilo del mal llamado “Nuevo Cine Mexicano”, que evidentemente a estas alturas de nuevo únicamente tiene lo poco afortunado de dicho término.

Cada vez es mas constante que en la realidad mexicana seamos testigos de un extraño fenómeno, el cual ha sido una constante en el desarrollo cinematográfico del país vecino, hago alusión en este caso al show mediático generado por un producto, en México tenemos el ejemplo del Padre Amaro dirigida por Carlos Carrera y más recientemente en El infierno, de Luis Estrada, donde ambas producciones gozaron de una mayor atención y relativo éxito debido a cuestiones que en nada tienen que ver con la película en si, como lo son la censura o lo polémico del tema.

Gustavo Loza y los productores de “La otra familia” apuestan por una propuesta arriesgada para el mercado mexicano, donde el tema generó polémica tal y como se esperaba desde antes del estreno, por lo tanto no puede hacerse caso omiso del fenómeno social detrás de este ensayo cinematográfico.

Nos encontramos con una historia sumamente rebuscada que va atravesando de género en género en una progresión que en lugar de demostrar evolución, denota una falta de dirección del argumento, pues se inicia con un marcado sentido de comedia repleto de clichés, donde como notas discordantes somos testigos de los elementos genéricos tipo “mala persona= mala acción. Buena persona= mejor comportamiento”. Loza se muestra arrojado desde el principio y lanza sus disparos desde los primeros minutos de la trama, tenemos en pantalla un filme completamente definido en cuanto a su postura relativa a las preferencias sexuales, no es de extrañarse que veamos entonces el modus vivendi sumamente estereotipado de una pareja homosexual, iniciamos así con los clichés que componen esta trama, donde los personajes ejecutan roles fácilmente identificables por la burdo de su misión y la forma en la que son desarrollados. Es evidente la incomodidad entre los protagonistas, aunque conforme progresa la trama se empieza a percibir una mayor desenvoltura, y del mismo modo los problemas de la trama van aumentando, nos enfrentamos pues a una entretenida primera parte donde somos participes de un cambio radical en la vida de la pareja protagonista, pues por azares del destino un infante llega vivir a su hogar, lo cual da lugar a una serie de cómicas situaciones que desafortunadamente son mancilladas por clichés y prejuicios implícitos en dichos actos, sin embargo es poco el tiempo que se mantiene este ritmos y es cuando la película comienza a hacer agua por todos lados, pues la trama da un giro y el infante pasa a ser sólo un objeto para enfocarse en una trama que poco o mucho tiene relación con lo mostrado en un principio, esto puede obedecer a que sencillamente el niño en cuestión no podía soportar todo el peso de la película o que desde un principio su objeto fue únicamente el denunciar la discriminación de la que son victimas las parejas del mismo sexo por una idiosincrasia como lo es la mexicana.

En resumidas cuentas nos encontramos con una propuesta pretenciosa que se pierde en el trasfondo de su mensaje, vaga en una serie de sub-tramas cuyo refuerzo es innecesario y que quizás arriesgó demasiado al considerar al público preparado para reconocerla como una fabula edificante, por lo cual se pierde como un cúmulo de clichés y buenas intenciones que raya en la ingenuidad por lo poco afortunada forma de acercarse al tema.

PD: Aparentemente la polémica causada por la trama de la película repercutió favorablemente en su recaudación de taquilla, en sus primeros días de estreno recaudó poco mas de ocho millones, mas de la mitad de lo que suele costar una película mexicana promedio.

Cowboys & Aliens

fuente: cinematiko

Los aliens aparecen en una época atípica a la que nos tiene acostumbrado el cine y esa es la premisa mas atrayente del film en general, el motivo por el cual la mayoría de nosotros nos interesamos por ésta película. Pero “Cowboys & Aliens” presenta una combinación rara entre western y ciencia ficción que puede resultar interesante para algunos y chocante para otros.

La película en general se divide en dos ritmos completamente diferentes. En un primer momento, y hasta casi la mitad, es un puro western en el cual se puede conocer bien a cada uno de los personajes. De la mitad en adelante es pura ciencia ficción, aunque en el intermedio hay un mix. En los momentos donde aparecen los aliens hay pura y plena acción de la que esperamos cuando vimos el primer trailer de esta película. El resto del film se vale mas del dialogo y la historia.

El director, Jon Favreau, ha logrado manejar bien el mix entre el western y la ciencia ficción. Pese a que la historia parezca en momentos un poco loca y sin sentido, el balance es justo como para que los amantes de ambos géneros queden entretenidos.

No hay una actuación que resalte mas que la otra, de hecho están todas bastante parejas. Daniel Craig y Harrison Ford representan bien a sus personajes, pero no suman nada que no hayamos visto hasta ahora. La que tiene un situación rara es Olivia Wilde que durante la primera mitad del film no suma ni resta. Luego, cuando nos dicen cuál es su papel en la película, es cuando realmente empezamos a notar su presencia en pantalla.

Definitivamente es entretenida, pese a los cambios de ritmo que tiene entre los dos géneros. Personalmente me gusta mas la ciencia ficción que el western, motivo por el cual me pareció mas interesante la segunda mitad del film. De todas formas esa mezcla, hasta ahora pocas veces vista, le suma algo que a pesar de que pueda no convencer termina atrapando.

Destino final 5

fuente: AULLIDOS

Tras fallida cuarta entrega de la serie con un 3D bastante malo, nos llega ahora una nuevo episodio que funciona como entretenimiento muy bien, gracias a unas 3D, en esta ocasión muy bien aprovechadas, y a un director novel que dará que hablar en un futuro.

La joven promesa que dirige este entretenimiento es Steven Quale, que ha sido el director de segunda unidad de James Cameron en varias películas, y en especial de “Avatar”, de ahí que haya sabido sacar tanto partido a las 3D. Y no sólo las 3D son interesantes, su manera de presentar las secuencias donde la muerte hace de las suyas, en general, son bastante interesantes, señalando principalmente la primera de ellas, que ocurre en un gimnasio. Sabe generar tensión con muy poquitos elementos, y eso es de agradecer en una película de este tipo.

La historia que viene firmada por Eric Heisserer, (La cosa 2011, Pesadilla en Elm street 2010) es más de lo mismo, pero con un par de giros finales que la hacen la más atractiva de la saga tras la primera parte. La premisa es la misma de siempre: un grupo de amigos (aquí también compañeros de trabajo) se salvan en el último minuto de morir, por lo que La Muerte les perseguirá hasta que acabe con todos ellos. Una visita a un Sp o una simple operación de la vista, pueden ser sitios para acabar en el más allá. Indudablemente es una película de corte fantástico pero las muertes resultan mas creíbles que en su predecesora.

La música de Tyler Bates (Watchmen) es una obra menor que no destacará en su filmografía, pero funciona muy bien. Ese “ruido macarra” con el que impregna principalmente los títulos de crédito iniciales y finales acompaña muy bien a lo que vamos a ver y hemos visto.

Los actores, sin ser ninguno del “actor´s Studio”, funcionan y hacen el relato agradable, es decir, no son meras marionetas con diálogos malísimos como ya ocurrió en otras partes de la saga. Aquí consiguen que casi todos nos caigan bien (excepto aquellos que por su rol no deben hacerlo). El protagonista Nicholas D´Agosto (Héroes) consigue con sus conflictos entretenernos y sentir lastima por él, y Emma Bell (The walking dead) sin ser repelente ni chica florero, también funciona en su papel. Menos afortunados están los poco conocidos Miles Fisher y Jacqueline MacInnes Wood, pero tampoco son tan repelentes como los de la anterior entrega. Apuntar que vuelve a la saga Tony Todd (Candyman), en una breve pero intensa aparición dando muy mal rollo a la platea.

En resumen, estamos ante la mejor de la saga después del original, y posiblemente ante el capítulo final, pues antes de los créditos se hace un repaso de todas las muertes de la saga. Por su parte el 3D cumple el requisito de esta tipo de películas, salpicarnos de sangre y lanzarnos objetos cuanto mas punzantes mejor. Es de agradecer en esta época del año un titulo así cuando la cartelera está llena de títulos para todos los públicos.

Lo mejor: el giro final y el resumen de todas las muertes de la saga.

Lo peor: Es lo mismo de siempre aunque funciona.

La Noche del Demonio

fuente: Juanma González

Insidious es una grata sorpresa. A pesar de lo que parte de su campaña publicitaria pudiera dar a entender, la película aborda mucho más la mitología de las casas fantasma que la de los niños posesos. James Wan y Leigh Whannell, responsables de la única entrega de Saw que mereció algo la pena, se han sacado de la manga un filme que cruza muy bien ambos temas y que recupera, pese a sus imperfecciones, el placer lúdico de pasar miedo en una sala de cine.

Y lo logran dejando de lado sangre, vísceras y metáforas de la América Profunda. Insidious es un oscuro viaje a las entrañas del más allá que sigue de manera bastante fiel el hito de Poltergeist (1982), filme que el tándem parece haber tomado como referencia principal. Pero lejos de limitarse al guiño o al homenaje, Insidious toma cuerpo por sí misma gracias a la habilidad de Wan a la hora de potenciar el ambiente, los silencios, las sensaciones, por encima de los sobresaltos (aunque la película posee al menos dos sencillamente memorables) y los efectos especiales. Si Spielberg y Hooper se sacaron de la manga un fin de fiesta repleto trucajes mientras apelaban a la unidad familiar, Wan y Whannell optan por potenciar el suspense y el terror hasta el final con algunas ideas visuales económicas pero fenomenales en resultados.

Una lástima que el guión tropiece en esos momentos finales pese a esa estupenda recreación del más allá, y que Insidious no consiga en sus últimos veinte minutos todo aquello que logró en la primera hora y cuarto, es decir, inquietar de una manera verdaderamente turbadora. Siempre nos queda la labor de sus actores (Patrick Wilson, Barbara Hershey, Rose Byrne e incluso Lin Shaye, hermana del productor de Pesadilla en Elm Street y El Señor de los Anillos, Robert Shaye, están muy bien) y la habilidad de Wan para sacarse, de la pura nada, un puñado de secuencias aterradoras que convierten Insidious en una de las montañas rusas de la temporada. Así da gusto ver cine de terror.

Biutiful

fuente: Jose Manuel Jiménez

Magnífico Iñárritu, soberbio Bardem, un binomio que realmente funciona. La apuesta era difícil, sin embargo consiguen sacarla adelante con una magnífica nota.

‘Biutiful’ es una tragedia demoledora, realista que nos presenta un drama personal, familiar y social que refleja miserias humanas.

Una obra dura, difícil y complicada de digerir, de hecho todavía le estoy dando vueltas, de las que gustan para dedicarle más de una pensada, para meditar, para compartir con tu pareja, con tus amigos. Muestra sin duda crudas realidades de personajes anónimos que viven en nuestro mundo pero que salvo las noticias que alguna vez nos enseñan los telediarios, realmente sabemos poco de ellos.

La actuación de Javier Bardem como hombre que malvive y trapichea en los suburbios de Barcelona pero que a la vez cuenta con unos principios que realmente te sorprenden por su solidez, no tiene nombre, realmente colosal. Su actuación es digna de enseñar en cualquier escuela de de interpretación que se precie, si por ‘No es país para viejos’ consiguió un Oscar, por ‘Biutiful’ no puede ser menos.

Sin duda es uno de los firmes aspirantes a la estatuilla.

Su actuación será de las que con toda seguridad se recordará como una de las mejores del año. Un pedazo de actor el canario, versátil como pocos, en esta ocasión se mete como nadie en la piel de Uxbal para convertirse en el alma mater de esta película, su sustento y el centro neurálgico desde donde irán sucediendo todos los acontecimientos.

Alejandro González Iñárritu, vuelve a sorprenderme de nuevo para crear una película dura y porque no decirlo cruel, pero está claro que la vida a veces no es un camino de rosas y el director mexicano sabe como nadie plasmar en la gran pantalla este tipo de historias. Los sentimientos fluyen en el devenir de los acontecimientos y hace que al final te metas en la piel de su protagonista buscando una salida a una difícil situación.

Iñárritu sale airoso y porque no decirlo reforzado de la ausencia de su guionista de cabecera Guillermo Arriaga, es la primera vez que no cuenta con su inestimable ayuda y su aptitud como guionista también ha quedado demostrada con esta película.

Iñárritu no filtra la miseria, el sufrimiento marginal, la enseña con toda la realidad que lo rodea, con toda su crudeza a través de una sociedad decadente y lo hace en esta ocasión separándose de historias cruzadas como en otras ocasiones. Su capacidad para transmitir emociones es inmejorable, plasma el sufrimiento hasta hacerlo sentir propio, consigue empatizar y situar al espectador en el papel de su protagonista.

Su talento para reflejar la realidad es realmente asombroso, su destreza para crear y ambientar su historia no puede ser mejor, consigue sacar fuera a ese animal interpretativo que tiene el actor madrileño y exprimirlo como una buena naranja valenciana para sacarle lo mejor de él, todo un lujo para los que amamos el cine.

La fotografía de Rodrigo Prieto acompaña, está a la altura del resto de la película, la bella ciudad de Barcelona no se merecía menos, la ambientación es sórdida, oscura y está muy lograda; todo es sucio, gris, lo que ayuda a crear el aire turbio y sucio que requería la obra, ofreciendo una visión distinta de la ciudad condal.

En esta ocasión el cine no es diversión pero no deja de ser cine eficiente en una película dura y porque no decirlo cruel que llega a marcarte y en donde la alegría no tiene cabida. Inaturru y Bardem consiguen hacer una magnífica obra, te podrá gustar su cine o no pero creo que su calidad no puede, ni debe ser discutida.

Dulce Venganza

fuente: cinecritico.es

Se trata de rizar el rizo nuevamente, ya no por el tema de innovar en la temática de este tipo de películas, que no lo consigue, sino porque se trata de un remake de La violencia del sexo (Meir Zarchi, 1978) que a su vez se trata de una copia de La última casa a la izquierda (Wes Craven, 1972) la cual cuenta con un remake (Dennis Iliadis, 2009). Por lo que la historia se repite, si en su época ya fue una copia, esta cinta vuelve a copiar el remake de su original.

Jennifer, una joven escritora, decide pasar una temporada en una cabaña en el bosque rodeada de sus pensamientos y de tranquilidad para poder llevar a cabo su libro. La paz que ella espera encontrar se transforma en una terrible pesadilla cuando unos lugareños deciden abusar de ella de la manera más atroz posible. Más tarde, estos hechos se convertirán en el desencadenante de la peor de las pesadillas para estos delincuentes quienes sufriran una atroz venganza por lo que hicieron.

Después de las mencionadas referencias solo podemos comentar lo obvio, este trabajo del director Steven R. Monroe demuestra la falta de interés por contar una historia dando a entender que el fin de la cinta es simplemente la “originalidad” de la venganza que sufre cada uno de los protagonistas. Cierto que a los amantes de este tipo de cine les resultará entretenido pero a la falta de historia hay que sumarle unos fallos de guión muy importantes. Sin ánimo de hacer apoligía de la violencia sugiero que intentemos imaginar cómo llevar a cabo cada una de las muertes anunciadas y pensemos en la de casualidades que tienen que llevarse a cabo para que sucedan según lo planeado. Resumiendo, aunque llamativas, son todas totalemente inverosímiles.

La estética está bien lograda y la fotografía nos muestra una calidad visual cuidada. Sarah Butler hace un papel convincente en su tarea de víctima aunque como vengadora flojea por lo ya mencionado. El resto de personajes son planos y carecen de sentido, en ocasiones da la impresión de que llevan toda la vida dedicándose a sus sádicos pasatiempos a la par que van improvisando sobre la marcha.

El ritmo falla en algunas ocasiones, lo atractivo de esta película es la venganza pero hasta que llegamos a este momento, después de que la hayan dado por muerta, la cinta se vuelve pesada y repetitiva.

Lo mejor: podemos recrearnos mucho más en la venganza que en La última casa a la izquierda de 2009.

Lo peor: debería tipificarse como delito el hacer una copia de un remake o el remake de una copia.

Los ojos de Julia

fuente: seloquevisteis.com

Belén Esteban Rueda (perdón por el tachón, provocado por la saturación mediática) vuelve a jugar a las adivinanzas con fantasmas. Su personaje en “Los ojos de Julia”, la mujer del título, pasa por ciertas vicisitudes que irremediablemente nos transportan hasta el caserón asturiano de “El Orfanato”: que si sólo ella ve al malo de la peli, que si recurre a esperpénticos personajes en busca de ayuda, que si se convierte en una suerte de investigadora privada tras la indiferencia de los polis, que si su propio marido se empeña en demostrarle la cruda realidad, que si se enfrenta a cosas horribles en los sótanos…

Así las cosas, podemos decir que ambas películas comparten algo más que los productores. Pero hay una diferencia. Si en el título de Bayona se trataba de “creer para ver”, aquí hay que “no ver para creer”. En otras palabras, como el thriller se sustenta en una extraña obsesión de un “fantasma invisible”, sólo los ciegos parecen ser conscientes del peligro, excusa con la que el director nos regala varias secuencias de sustos en la penumbra durante toda la cinta y un primerísimo primer plano de lo más gore (mucho ojito, los más sensibles) casi al final.

Todo transcurre en una atmósfera oscura pero no exenta de ritmo, así que la peli no se hace para nada pesada e incluso algunas partes del clímax provocan risas, algo que no queda muy claro si es intencionado o no. Quizás lo peor sea la confluencia de acontecimientos en el desenlace, en el que no se llegan a explicar del todo algunos detalles relevantes para comprender el porqué de la historia.

En definitiva, un thriller entretenido para pasar el rato y poco más. Así que el que busque reflexiones profundas más allá de “Veo el universo en tus ojos”, que siga investigando entre la cartelera, porque con ésta lo lleva claro.

Rito Diabolico

fuente: Carlos Marín

Park Chan-wook no falla: cada año (o año y medio) se presenta con un nuevo film bajo el brazo, dispuesto a levantar ampollas, sonrojarnos y emocionarnos a partes iguales para recordar que esa montaña enana llamada Hollywood es una pequeña pieza más del séptimo arte. Porque hacer lo que hace el director sur-coreano tiene mérito; no es nada sencillo hacer un film que funcione tan bien a nivel del espectador siendo al mismo tiempo completamente anti-comercial y anti-narrativo. Es la clave del cine asiático, aquella que, por mucho que nos esforzemos, nunca entenderemos al 100 %., pero diablos, hay que ver como nos gusta.

Su nueva propuesta, Thirst, es un relato de vampiros. Sí, totalmente cierto y no, no en exactitud.

Old Boy no era una película sobre la violencia, al igual que Soy un cyborg tampoco era una comedia alocada. Su cine está lleno de matices, complejidades e incluso contradicciones que arrastran de una manera hipnótica al espectador de un género al otro, casi sin pestañear. Puede que en este caso el humor negro esté más presente que nunca y sobrevuele esta macabra historia de amores y pasión (¿no lo son todas sus películas?), pero el sexo como novedad y la violencia como firma están tan presentes que cuesta creer que haya una unidad en el conjunto. ¿Los vampiros? Podría ser perfectamente una excusa; elegante, sí, pero excusa.

Aquí se rompen con las reglas tradicionales: ni colmillos, ni estacas, ni crucifijos. El protagonista es un vampiro que es, a su vez, un sacerdote. Su estigma viene marcado por el placer de ayudar a los demás, hecho que desemboca en su vida una serie de sucesos que le llevarán a conocer a la verdadera vampiresa de la historia, la mujer de un antiguo amigo de la infancia. Invirtiendo completamente los papeles clásicos, la perversión viene fuera del vampiro (que es virgen) por parte de una mujer casada y realmente trastornada. A golpe de sexo incontrolado, se crea una especie de historia de amor entre dos personajes tan opuestos que tenían que acabar unidos por puro dramatismo.

Pero no solo su visión particular del monstruo "chupasangre" hace de Thirst una película única. La fuerza visual con la que se imprimen las imágenes es excepcional, apasionante y extremadamente emocionante. Única es esa escena donde el protagonista sobrevuela los tejados con ella sobre sus brazos en el momento más dulce de la trama, o la potente imagen del vampiro con sotana y vendas en la cara, rezando por una recién fallecida mientras un descarado plano circular nos muestra su lengua saboreando la sangre de ésta. En ese sentido, Park Chan-wook sigue siendo el rey de la violencia bellicista, si realmente existiera ese adjetivo.

Puede que su tremenda convicción en alargar la película media hora más de lo debido, con todo lo que eso conlleva (incluyendo la pérdida de algún que otro espectador que hasta ese momento digería bien la trama), afloje el resultado final y le haga perder un poco de potencia, pero de lo que no hay duda es que estamos ante la obra de un pequeño genio que es capaz de llegar al límite con una elegancia y un estilo que muchos realizadores (americanos y europeos) quisieran para ellos.

Thirst es tan apasionada, que lo mínimo que uno puede hacer es experimentarla hasta su último segundo, ya sea riéndose, llorando o horrorizándose por lo macabro de lo que vemos ante nuestros ojos.

El próximo año (o año y medio) se hará muy largo, de eso no hay duda.

Lo mejor: Su dirección, bella, macabra, profunda....

Lo peor: Su táctica narrativa puede cansar.

Una Esposa de Mentira

fuente: Ramón

Diveridísima comedia de enredo con Adam Sandler y Jennifer Aniston como protagonistas. Les acompaña en un papel secundario Nicole Kidman, a la que sorprende ver en una producción de este tipo. Los diálogos tienen mucha chispa y entre los actores hay buena química. Sin embargo la puesta en escena, montaje y fotografía son los típicos de esta clase de comedias, en la línea de Algo pasa con Mary, Los padres de ella y tantas otras más. Hace poco veíamos Morning glory que tenía un punto de glamour añadido y una factura más elegante de lo habitual, pero que fallaba en que le faltaba gracia, resultaba descafeinada.

Con Una Esposa de Mentira ocurre lo contrario, el acabado formal es más normalito pero los gags y los diálogos tienen mucha gracia, o al menos yo me he reído mucho y no fui el único en la sala. Como valor añadido cabe apuntar que la película dura casi dos horas, algo más de la media de este tipo de films que suelen rondar la hora y media, pero resulta entretenida hasta el final.


En definitiva una comedia muy graciosa de humor grueso con actores especialistas en el género que demuestran su veteranía y nos hacen pasar un rato agradable y divertido.

Carancho

fuente: Jordi Revert

La noche bonaerense no difiere en mucho de las de otras grandes urbes. En “Al límite” (2000), Martin Scorsese componía la neoyorquina de turnos inacabables de un conductor de ambulancia, de pasillos abarrotados de ambulatorios de barrio y submundos urbanos pletóricos de personajes colapsados que empujaban al de Nicolas Cage hacia el colapso. Esa noche más, esa hora de madrugada más al borde del precipicio es también la de Ricardo Darín en “Carancho”. De hecho, el contundente título de Pablo Trapero podría ser entendido como interesante relectura del filme de Scorsese en clave de thriller y excluyendo la religión de la ecuación (pese a que también aquí hay sitio para “La Piedad”, o Darín en los brazos de Martina Gusman donde Cage estuvo en los de Patricia Arquette).

“Carancho” es una cinta irrespirable incluso cuando se toma un respiro (la asfixiante foto en la fiesta de cumpleaños), con una inmisericorde vocación de realismo que puede traducirse en charcos de sangre en los suelos de un policlínico y atenciones de urgencias en primerísimo plano. En ese sentido, Trapero nunca se vale del hiperrealismo como pose estética y sí como herramienta de asfixia del espectador, concluyente y reconvertida al servicio de la acción en dos prodigiosos planos-secuencia en los que el realizador bien podría estar reconociendo su admiración por el Alfonso Cuarón de “Hijos de los hombres” (2006). Pero antes, ha escrito la noche de Buenos Aires, el Infierno de Sosa, a base de cataclismos personales, siniestros que en su multiplicidad rayan lo obsceno, lo delirante, y una banda sonora hecha de sirenas, gritos ahogados y camillas que recorren frenéticas los pasillos. Esta es una de esas pocas películas en las que la muerte, agónica sin reparos, es capaz de ahogar literalmente un plano: sucede en la secuencia en que los servicios de urgencias atienden a los heridos de un accidente múltiple.

Y en el medio, el Sosa de Darín. O lo que es lo mismo, el antihéroe agotado y de la misma estirpe de adictos que el Frankie Machine de Frank Sinatra en “El hombre del brazo de oro” (Otto Preminger, 1955), pero uno que prefirió la carroña a la heroína. Trapero priva al personaje de posibles redenciones personales, ni siquiera concedidas a través de un romance antes curativo que salvador: en ningún momento la pareja deja de estar condenada, ni siquiera en esa paz temporal en la que se intuye la proximidad de lo aciago. No la tendrán, al menos, mientras ambos pueblen esa noche y traten de sobrevivir a sí mismos y a la jauría humana que retrata el director. De eso, de supervivencia sin esperanza, es de lo que trata esta película dura, antipática, más difícil de digerir que un bocado de tierra.

Rango

fuente: Raúl Díaz

RANGO es la historia de un solitario camaleón en un día de soledad en la inmensidad del desierto Mojave. Rango quiere ser un representante de la ley en un sediento pueblo llamado Dirt. Este lagarto actor siempre ha querido interpretar el papel de héroe y por fin encuentra un público que necesita uno. Rango enseguida se da cuenta de que hay gran diferencia entre actuar y la vida real y se ve forzado a enfrentarse a algunos aspectos de su identidad y a aprender el significado de la amistad.

Debe completar su búsqueda y descubrir la conspiración que está detrás de la desaparición del agua en el pueblo. Es el papel de toda una vida, ¡pero sin peligros!

Reconozco que cuando vi el primer teaser de Rango no albergaba demasiadas esperanzas de cara a la próxima película de Gore Verbisnki tras su salida de la saga Piratas del Caribe y la imposibilidad de llevar adelante el filme de Bioshock. Ni tan siquiera saber que Johnny Depp estaba en el proyecto, puesto que son pocas las películas que consiguen "animar" de una forma adecuada las interpretaciones de sus actores "reales". Pero el caso que nos ocupa es diferente.

El cineasta se tiró a la piscina y había agua dentro. La historia se desarrolla de forma fluida. Los personajes son, a pesar del género, sustanciosos y con carisma. Y la calidad visual desplegada en la pantalla está bastante a la altura de una de "las grandes". En definitiva, Rango es una película recomendable para pasar una tarde sumamente divertida en tus multicines favoritos. Y no se disolverá tan rápido como un azucarillo una vez salgas de allí.

La Invasión del Mundo - Batalla Los Angeles

fuente: Edgar Raúl Ramírez Zárate

La película cuenta con buenas secuencias de acción, decentes efectos especiales y un personaje construido en base a un pasado próximo un tanto turbio y un presente por demás exigente, lo que nos crea una simpatía por él, y el ya reconocido sentimiento de: “Ojalá gane el bueno”.
La eterna batalla intergaláctica

Parece ser una de las temáticas más explotadas por Hollywood y abordado de tan diversas formas; Invasión del Mundo: Batalla Los Ángeles nos recuerda mucho (por obvias razones) a cintas como: Día de la independencia (Roland Emmerich, 1996) y la misma Distric9 (Neil Blomkamp, 2009) en donde los humanos se ven obligados a defender su patrimonio como raza, en contra de invasores provenientes de otra galaxia.

Quizá la gran particularidad de la cinta hoy revisada, es que es algo tan sencillamente construido, que todo parece girar alrededor de un personaje que antepondrá los intereses globales, antes de los propios, lo que lo convierte en el perfecto (aunque quizá estereotipado) héroe de acción.
Técnicamente hablando

A pesar de ser una película de ciencia ficción, los responsables de la cinta no se enganchan en los ya muy socorridos efectos especiales de alto calibre, y utilizan sólo lo necesario para ambientarnos en la situación dramática. La fotografía de Lukkas Ettlin recuerda más a filmes de guerra que a trabajos de ciencia ficción, reforzando mucho la simpatía por los protagonistas (los marines) y la facilidad con la que el espectador acepta los eventos sucedientes, uno tras otro.

El diseño de producción trabaja sólo para situar al público en la historia, y logra crear la sensación de unos “Los Ángeles” en completa ruina. La edición es funcional y llevadera; es decir, agradable pero nada a destacar.
En resumen

Buena cinta de acción y ciencia ficción, recomendable si la finalidad al momento de pisar la sala de cine, es simplemente disfrutar algunos minutos de emociones vertiginosas y balazos al por mayor. Es ideal para relajarse y divertirse después de una semana estresante, y una opción imperdible si disfrutaste de otras cintas con temática similar.

Leer más en Suite101: Crítica: "Invasión del mundo: Batalla Los Ángeles" http://www.suite101.net/content/critica-invasion-del-mundo-batalla-los-angeles-a45109#ixzz1HdE4G2bq

La Señal del Terror

fuente: Cloe Bosco

Sin estar muy segura de lo que estaba a punto de ver y sin demasiadas pretensiones me puse a ver The Signal, sorprendentemente resultó ser no solo una buena película si no una más que lograda historia apocalíptica sin zombies, ni vampiros de por medio.

Dirigida por tres directores, David Bruckner, Dan Bush y Jacob Gentr y dividida en tres capítulos, uno de cada director, nos encontramos ante un retal fantástico de terror, amor, humor negro y gore estupendamente relatado.
Todo empieza cuando una extraña señal se cuela en todos los televisores, radios y teléfonos, en año nuevo, provocando una desmesurada violencia entre la gente que se matará entre ella hasta llegar a un punto desorbitante y macabro.

En la primera parte vemos como la protagonista se va de la casa de su amante para volver a la casa en donde vive con su marido, un hombre celoso que repentinamente se vuelve violento, matando a sus amigos invitados. La chica empieza así un recorrido por su supervivencia sin demasiados miramientos por lo que ocurre a su alrededor, pone el cd que su amante le regaló en su discman, se pone los cascos y comienza así a caminar. Solo el plano en el que la chica camina por un pasillo lleno de escenas violentas a ritmo de música e ignorancia forzada por su parte ya hace que la película valga la pena.

En la segunda parte vemos a un marido celoso y confundido, emparanoiado y con muchas ganas de golpear a todo bicho viviente, esta, personalmente, es el mejor capítulo, con un genial humor negro que a ratos recuerda un poco a Shaun of the dead. El marido confunde a otra chica que pensanba dar una fiesta de año nuevo, con su mujer, esta misma señora ha matado a su marido en un ataque de furia de él y lo tiene sentado en la mesa con un gorrito de fiesta esperando que despierte y un vecino nervioso se cuela en la casa para sobrevivir, estos tres personajes son la guinda del pastel.

La tercera parte se vuelve a centrar en la chica protagonista y su amante, en el que él tendrá que ir a buscarla a la estación con el vecino antes mencionado. Los personajes se mezclan y conjugan un estupendo guión en el que se puede notar una crítica a las comunicaciones actuales, la dependencia de una información de la que no sabemos realmente si es cierta o no, una alienación social en la que vivimos sin darnos cuenta de que todos podemos ser víctimas de la señal.
Tal vez el único fallo es que las tres partes son tan diferentes entre sí que llegan a confundir un poco, igualmente todas saben llevar de muy buena forma el guión y la trama principal, hay unos cuantos flashes mentales por parte de sus protagonistas muy bien filmados, la verdad es que con sus pros y sus contras, los tres directores consiguen mantener en pie de muy buena forma un guión ya de por sí complejo en el orden temporal de la película.

Recomendada para aquellos sarcásticos e irónicos que creen como yo que el mundo se va a ir al garete no dentro de mucho y por cualquier cosa, no descartemos que algún virus se cuele por nuestras pantallas y nos deje a todos más idiotas de los que ya estamos.

El Dia del Juicio Final

fuente: escribiendocine.com

Cuando el ensayista Slavoj Zizek publicó hace unos años un artículo sobre la sensación televisiva 24 le puso de título “Jack Bauer y las Éticas de la Urgencia”. La pregunta que se hizo no fue si estaba bien mostrar lo que ya todos sabíamos, sino por qué se mostraba, precisamente, ahora, y de dónde surgía la necesidad de hacerlo. La misma pregunta debería cerrar el film El día del juicio final (Unthinkable, 2010), firme apología de hora y media a la violencia y la tortura como herramientas de un bien mayor.

En una sala de interrogación se sacan chispas el torturador ‘H’ (Samuel L. Jackson, el policía malo) y la agente del FBI Brody (Carrie-Anne Moss, la policía buena), turnándose para cuestionar al terrorista Younger (Michael Sheen). Su objetivo es hacerle confesar dónde ha escondido tres bombas nucleares, cada una de las cuales estallará en un plazo de cuatro días a menos que cumplan con sus demandas. Negociar nunca es una opción, así que deben hacer carrera con el reloj y sacarle una confesión.

Alejada de la estética que predomina sobre otras películas de símil índole (cámara en mano y un furioso montaje de brevísimos planos), el film adopta un ritmo más clásico, donde la tensión está maniatada a la intensidad de las actuaciones de los protagonistas (en particular Jackson, en el eterno rol de capo, y Sheen como el fervoroso terrorista) y su atmósfera enclaustrada (el escenario default es precisamente la sala de interrogación).

La lógica del policía bueno/malo domina la estructura de la película. Las escenas se suceden de la misma manera –el turno de ‘H’, el turno de Brody, ‘H’ da cátedra a Brody de cómo torturar a un prisionero, y repetición. Su lógica es la de la película. A veces Younger rompe el hielo y arenga a la pareja pasionalmente. El discurso es de stock, el mismo que todo terrorista capturado en Hollywood repite una y otra vez: váyanse de nuestro país. Claro que nunca se lo acepta como un argumento válido: es el equivalente al ladrido de un perro, el cacarear de un ave de corral. Hollywood sabe el sonido que hacen los hombres con bombas, pero no los entiende. El resultado no puede ser otro que caricaturesco.

No hay margen para la duda, para el debate, para la objeción. Brody es un ser débil y endeble, representación del espectador, horrorizado con ‘H’, cuyos actos de creciente violencia (“impensables”, de ahí el título original de la película) siempre son la respuesta correcta. Describirlos no tiene sentido, ya que la “gracia” es fascinarnos ante su ausencia de moral y manualidades medievales.

¿Por qué sale esta película ahora? ¿Por qué necesita probar un punto, su único punto? Que El día del juicio final milite a favor de la violencia inconstitucional y el terrorismo de estado como “medidas desesperadas, pero a veces aceptables” es un mensaje monstruoso y propagandista, tanto más cuando el discurso de la película es uno solo y recorre un carril rectilíneo e inamovible, que no admite otra opción ni deja lugar a duda. La disidencia no es aceptable, y esto convierte a éste film en un rencoroso sermón y no en el relato de precaución que quiere ser.

El Peleador

fuente: entretenimientocasual.blogspot.com

El filme se centra en la vida del boxeador Micky Ward protagonizado por Mark Walhberg quien estuvo sujeto a un régimen estricto para fortalecer su cuerpo durante cuatro años logrando obtener el físico muscular para parecerse al boxeador. Esto lo llevó a cabo dedicándole tres horas diarias durante los descansos de sus seis producciones anteriores. Un entrenamiento secreto asistido por Manny Pacquiao y su entrenador Freddie Roach. Walhberg se rehusó a tener un doble por lo que sus escenas de boxeos fueron genuinas. El actor soportó los golpes y estuvo en varias ocasiones cerca de romperse la nariz.

Durante el set fue supervisado personalmente por Micky Ward por petición de Mark Walhberg para imitar correctamente sus hábitos y costumbres. Temporalmente los hermanos Ward se mudaron a su casa convirtiéndola en un tipo de gimnasio. Todo este trabajo invertido no sólo en entrenamiento sino también en sentimientos brindó los frutos necesarios porque su caracterización de Micky Ward fue fielmente ejecutada. Aunque quizá la timidez del personaje fue la razón de no haber conseguido la tan debida nominación al Oscar.

También se nos trata de su medio hermano Dicky Eklund protagonizado satisfactoriamente por Christian Bale. Sugerido por su protagonista tras los problemas de agenda por Brad Pitt y Matt Damon, Christian Bale prosiguió a perder 63 libras como lo había hecho en el 2003 con El Maquinista. Se apoyó en las conversaciones y videos de Dicky para copiar su personalidad y distinto acento de Boston. Se dice que fue tanta su dedicación que el director Russell y Eklund se quedaron impresionados por verlo en este personaje dentro y afuera de la filmación.

Bale es un actor talentoso y controversial por haber salido en algunas noticias de tema agresivo. Incluso su carrera bajó de tono al no cumplir con las expectativas de Terminator Salvation. Esto queda en el pasado porque su actuación es superior, gracias al conflictivo pasado familiar, drogas, alteración de su personalidad y exceso de orgullo, Bale adopta esta descripción entregando una actuación merecedora del Oscar. Su sola expresión en la última escena es indiscutiblemente extraordinaria.

Amy Adams rompe con su ternura e inocencia y adquiere un estereotipo de mujer sexy y con carácter. Adams expresó gratitud hacia la actitud de su personaje basado en Charlene Fleming, el interés romántico de Micky. Escucharla maldecir y verla pelearse con otras mujeres fue una excelente forma de romper su encasillamiento. Aunque no haya ganado el Oscar, esta actriz demostró que está dispuesta a salirse de su zona de comodidad con tal de entregar realizaciones de categoría.

Por otra parte, Melissa Leo asombró a los críticos y al público como Alice Ward. La mamá de los dos boxeadores y siete adicionales hermanas, tiene un carácter prepotente y crítico en la educación. Al lado de Christian Bale son la fortaleza de atracción y por ende ambos dominaron las estatuillas de reparto. Como los vimos durante sus discursos, ninguno de los dos se parece en lo más mínimo a sus personajes.

Entonces, El Peleador resalta por sus magnifico reparto, pero se debe también a la dirección de David O. Russell quien tiene experiencia en dramas familiares. Aparte de que es amigo de Walhberg y ambos han trabajo en el pasado, se puede percibir la confianza y experiencia. Se agradece la importancia de O. Russell por emplear las cámaras actuales de esa época y solicitar la asistencia del director de HBO y su equipo para recrear las luchas. Asimismo se contó con la transmisión de Larry Merchant, Roy Jones Jr. y Jim Lampley.

Se maneja un ritmo tranquilo y se cuidó de no caer en el estilo de otras películas de box. Se concentró más en los asuntos familiares, las problemáticas de Dicky, el regreso de Micky y algunos breves recuentos de sus peleas cuyas coreografías fueron sacadas de los videos. Un filme balanceado y no saturado en la edición.

La localización se concentró en Lowell, Massachusetts. Esto para darle una familiaridad al contexto verdadero de donde se crió Micky. Incluso se filmó en un gimnasio que usó durante su entrenamiento.

En conclusión, una adaptación los más exactamente verídico y realístico de Micky Ward, Dicky Eklund y su familia.

El Sarcofago

fuente: bloghorror.com

The Coffin es una película complicada de analizar pero si fuéramos así muy simples y directos podríamos decir que es una decepcionante película de terror protagonizada por el único hombre que trabaja con un fantasma en los hombros, Ananda Everingham. ¿Que quisieron inventar? pensándolo bien ni yo encuentro una respuesta satisfactoria, la cosa es que les salio una un producto terriblemente narcoleptico, por momentos melancólico y con sustos con una falta alarmante de inspiración.

La trama a priori era bastante prometedora porque imaginense ustedes morir en vida o al menos fingir su muerte metiéndose en un ataud y que monjes te oren como si fuera que estiraste la pata, es morboso y al principio todo es muy prometedor con esta premisa pero les ha faltado un guión que acompañase bien a esta premisa. La película tiene mas baches que Buenos Aires y se hace soporífera por demás. Los personajes son como entes sin gracia, ninguno inspira una sensación en el espectador, no producen ninguna empatia. El querido Ananda hace probablemente su peor actuación desde Shutter y no era gran cosa tampoco, el resto un cero a la izquierda.

Para variar los sustos son poco inspirados como decía antes, no hay fantasmas de pelo largo (algunos respiran aliviados) pero hubiese sido mejor que los incluyeran porque para ver esto...madre mia, un bostezo tras otro. Técnicamente la peli cumple bastante, buenos efectos sonoros tengo que destacar, la peli hace bastante uso del Slow Motion en varias escenas también... The Coffin intenta ser efectista pero no les salio muy fino que digamos convirtiendo todo en algo muy pastoso o pesado de ver. El final si me gusto, con esa música de fondo sensacional y muy reveladora argumentalmente, lo único que se podría rescatar de esta fallida cinta Tailandesa.

Desconocido

fuente: Rodrigo

Bueno, recomendado por algunas fuentes me dispuse a ver esta película de Liam Neeson, un excelente actor. Para ponerte rápidamente en tema, seguro que viste “Bourne Identity” y “Taken”, la primera con Matt Damon como protagonista y la segunda, con el mismo protagonista que la película que estoy reseñando.

Menciono estas dos últimas películas porque me pareció una mezcla de ambas: el protagonista tiene un severo caso de amnesia y debe descubrir quien es, junto a una chica que conoce de casualidad (Bourne), todo esto mientras va por un país completamente desconocido, luchando contra malvados (Taken).

En si, la trama es entretenida, tiene buena acción y buenas actuaciones, puedo decirles que la recomiendo y que me gustó, pero por supuesto no puedo dejar de mencionar que la historia repitió cosas muy similares de otras películas y eso fue lo que me terminó un poco defraudando.

El Dr. Martin Harris va con su esposa a Alemania a una conferencia a la cual están invitados. En su arribo a la cuidad, sufre un accidente que deriva en un cambio de realidad muy dramático para el, y que deberá resolver por mas que traten de impedírselo.

En resumen, bien en general, pero no puedo poner bro. mas de 7 puntos. En imdb le dan un 7.5 unos 4900 votantes.

La película dura 113 minutos, está dirigida por Jaume Collet-Serra y tiene como co-protagonistas a Diane Kruger, January Jones, Aidan Quinn y Bruno Ganz.

Marte Necesita Mamás

fuente: factoriadelcine.com

La película de animación “Marte necesita madres”, dirigida por Simon Well pero producida por Robert Zemeckis, es una nueva muestra de que el proceso de tecnología Live action de Zemeckis, técnica que permite capturar la actuación en vivo por los actores, para finalmente digitalizarla y dotar de auténtica expresión corporal a los personajes animados, no tiene ningún sentido:¿para que utilizar humanos y captar sus movimientos para luego convertirlos en una animación que pretende ser un fiel reflejo del ser humano?

Además, Disney se ha dado cuenta del error de seguir produciendo films con esta técnica de Zemeckis porque “Marte necesita madres” lleva recaudados en USA sólo 16 millones de dólares. Una cifra paupérrima para una producción de 150 millones de dólares. Tal ha sido el fiasco que Disney ha cancelado por ahora su estreno en España.

Creo que si esta película de animación no hubiera usado esta técnica y hubiera usado una animación tradicional habría conseguido mucho más éxito porque la historia es lo bastante consistente para entretener a toda la familia, sobre todo a los más pequeños.

Está claro que Robert Zemeckis no volverá a utilizar su técnica de animación nunca más.

Justin Bieber - Never say never

fuente: latercera.com

Si vamos a llamarle documental a este producto, deberíamos preguntarnos exactamente qué es lo que documenta: ¿El camino a la fama de un ídolo adolescente? ¿Los cambios del negocio del pop? ¿La necesidad de creer en tus sueños aunque el mundo se burle?

La película habla bastante poco de los inicios de Justin Bieber, el cantante púber que salta al estrellato aupado por internet. Más metraje está dedicado a su concierto consagratorio y a las reacciones que Bieber -un chico de aspecto curiosamente asexual- causa entre sus devotas.

Al igual que This is it, este es un filme nada de crítico respecto de su protagonista: Bieber es el héroe de su documental y de su propia vida, si les creemos a los testimonios. El costado más provocador del fenómeno, la idea de que la generación Twitter produce y luego consume sus propias estrellas instantáneas de cero calorías, se asoma pero jamás se explora. Sin embargo, la gran sorpresa es que Never say never se deja ver y no aburre por una razón muy básica: Bieber es mucho más simpático que todo el infumable elenco de High School Music, otra ficción industrial sobre talento juvenil y dinero rápido.

Pase Libre

fuente: Carolina Morales

Muy parecida a la vida real menos su final

En el cine ya estamos acostumbrados a las historias sobre el matrimonio. Desde las despedidas de solteros, hasta lidiar con todo tipo de suegros. Esta vez nos encontramos con una película que recrea lo que sucede detrás de un matrimonio tradicional y de cómo la rutina hace que las tentaciones sean pan de cada día.

Cuando digo que Pase Libre refleja la vida real, lo hago porque, aunque muchos no lo quieran admitir, en la mayoría de los casos y a no ser que estemos ante una pareja perfecta y de otro mundo, el matrimonio siempre termina por cambiar a las personas en su individualidad.

Son pocas las parejas que se esfuerzan para no perder su magia, divirtiéndose y disfrutar tal como cuando eran novios, y aún cuando existan hijos de por medio.

Rick, Maggie, Fred y Grace son dos parejas de casados. Rick y Fred son los típicos hombres de familia que esconden sus deseos reprimidos y su nostalgia por la soltería, mientras que Maggie y Grace son conscientes de lo que pasa con sus maridos pero no lo demuestran. Dos matrimonios que parecen estar en una competencia constante para ver quién puede engañar al otro con respecto a lo que están sintiendo día a día.

hall pass comedia 2011Luego de un incidente en el que estos dos hombres quedan en evidencia ante sus mujeres, ellas deciden darles un pase libre, una semana completa fuera del matrimonio para que experimenten lo que quieran. Sin embargo esta aventura no será lo esperado para ellos.

Owen Wilson (Rick) y Jason Sudeikis (Fred) demostraron química haciendo una pareja muy divertida. Hall Pass (título original) presenta situaciones jocosas, en algunos casos desagradables, pero nada que no sea posible en la vida cotidiana, más todavía en la vida de casados.

Sin embargo su final es predecible y lleno de clichés. Una película que produce un par de grandes carcajadas, y que pondrá a mirar de reojo a los casados, mientras que los solteros simplemente se podrán divertirse con burla y entusiasmo por lo que, por ahora, está lejos de sus vidas.

Una película modestamente divertida y con un mensaje claro con respecto a la vida de pareja.

Soy el Número Cuatro

fuente: Miguel Angel Fernandez

Dirigida por D.J. Caruso , es un film de acción y ciencia ficción protagonizado por Alex Pettyfer quien interpreta a John, un extraterrestre de cualidades extraordinarias que esconde su verdadera identidad y se hace pasar por un estudiante corriente a fin de eludir a un grupo de mortales enemigos que quieren terminar su vida. Tres ya fueron eliminados, él es el número cuatro. Crítica a continuación…

Bastan sólo algunos minutos para que ‘I Am Number Four’ se desnude y muestre sus verdaderas intenciones. Tras una feroz persecución por el bosque que concluye con la muerte del número tres, se produce un grave contraste con el soleado día de playa que John (Alex Pettyfer) disfruta rodeado de jóvenes de su edad. La película en apariencia juega a dos puntas, por un lado la fantástica, es decir la lucha entre dos razas alienígenas en la Tierra, que no es más que un marco para instalar a la romántica, o sea un amor adolescente capaz de hacer competencia a tanques como ‘Harry Potter’ y la saga ‘Twilight’. En Dreamworks entienden que a estas dos sagas no les queda mucho tiempo de vida dado que ambas están a punto de dar su último huevo de oro, por lo que es la oportunidad perfecta de insertarse en un mercado excluyente que ha demostrado ser muy rentable. Así, sin saber nada sobre la existencia de libros en los que esta está basada, se puede suponer que habrá secuelas, noción que se hará manifiesta con el transcurso del tiempo.

Con una finalidad evidentemente comercial la historia se construye alrededor de una serie de clichés, principalmente en torno a unos personajes poco profundos que parecen sacados de cualquier película de adolescentes. El protagonista con capacidades sobrenaturales pero torturado a causa de ellas, la joven hermosa que quiere alejarse de todo, el fiel amigo nerd, el abusivo que tiene posibilidades de redención, la figura adulta sobreprotectora, y demás estereotipos son necesarios para hacer un relato simple, que se pretende complejo, del que se espera que los chicos se identifiquen y consuman. Es penoso que un director como D.J.Caruso que apuntó a recuperar planteos clásicos plasmados en la actualidad -con mucho más éxito en ‘Disturbia’ que en ‘Eagle Eye’- se haya decidido por la opción de moda, malgastando en el proceso una tríada de buenos guionistas que supieron cultivar al género de acción en la pantalla chica con ‘Smalville’ así como con ‘Buffy’ y ‘Angel’.

Cuando los autores tienen que elegir qué camino seguir, si el del romance o el de la aventura, van a optar por lo primero porque es la lógica financiera la que manda en la industria. Todo lo que se puede ver previamente prepara para un film de acción dentro de un planteo fantástico, y sin embargo resulta que se trata de una película romántica en la que la condición de extraterrestre del protagonista podría haber sido fácilmente transplantada por la de un vampiro. El hecho de que una de las cualidades de esta raza de otro mundo sea la poder profesar amor eterno a su primera enamorada abre entonces dos alternativas, o se nos engaña desde un principio o los héroes definitivamente han cambiado… y mucho.

Amigos con Derechos

fuente: Jack Rico

La moderna comedia romántica ‘No Strings Attached’ protagonizada por Ashton Kutcher y Natalie Portman sorprendentemente no es tan mala como me lo esperaba. La cinta se beneficia de una interesante premisa, buena química entre los protagonistas y situaciones románticas que fácilmente engancharán a parejas buscando entretenerse en el cine, aunque la duración pudo haber sido recortada un poco.

La trama se centra en un chico y una chica (Ashton Kutcher y Natalie Portman), amigos de infancia, que tratan de mantener una relación estrictamente sexual, pero no pasa mucho tiempo antes de que ambos descubren que es imposible resistir el amor.

Las comedias románticas de hoy en día tienden a ser muy cursis, dóciles, e insípidas, pero ésta, debido a su clasificación R, aprovecha su licencia para ser picara y atrevida. La cinta también trabaja bien los típicos elementos trillados de estos géneros como la oferta de risas ocasionales, irritantes e incoherentes personajes secundarios, y claro, las típicas declaraciones de amor en el desenlace para sellar el filme con un ruidoso acto de amor donde los fuegos artificiales alumbran la noche estelar. Este filme es para adultos que entienden el va y ven del argumento, y en particular, aquellos que han pasado por algo así alguna vez en sus vidas. El filme puede ser comparado con el recién ‘Love and Other Drugs’ (Jake Gyllenhall y Anne Hathaway) cuyo argumento también involucraba una mujer que solo quería una relación puramente sexual. Ese fue más dramático y no tan divertido como este.

Mucho del tono animado de la película nace del cerebro de la guionista Elizabeth Meriwether quien incorpora una narrativa real y autentica que refleja los tiempos en los que vivimos actualmente - una revolución sexual que se ha convertido en parte del orden natural de las cosas. El dialogo es otra cosa. Frases como, “te advierto...si te acercas a mi un paso más, tenlo por seguro que nunca te dejaré ir”, suenan como tiza rayando tablero. Ningún hombre se atrevería decir algo así en la vida real porque corre el riesgo de que la mujer que lo escuche arroje sobre él. Deficiencias como estas son evidentes a lo largo de la película, pero la mayoría son ignoradas debido a que el carisma de Portman y Kutcher es irresistible.

Portman, quien está fuera de carácter y genero aquí, sorprendió con su versatilidad. Ella es sexy, hermosa, confiada y demuestra tener un lado divertido y emocional que le entrega a la historia su dosis de credibilidad. No estaría sorprendido si la vemos haciendo más comedias románticas en un futuro no muy lejano. Acordemosno que Portman es una excelente actriz dramática que está casi garantizada el Oscar a Mejor Actriz por su interpretación en el drama ‘Black Swan’. La comedia no es lo suyo y aun así gustó. Kutcher por su parte, parece menos entregado, y creo que es mayormente porque su limitada habilidad artística no se lo permite. A consecuencia, Portman sin querer, domina completamente la pantalla y esto afecta el equilibrio del filme.

El director Ivan Reitman, creador de filmes clásicos como Ghostbusters, Stripes y Twins, opta en esta instancia en dejar las payasearías vulgares y concentrarse en la sicología de la relación. Como resultado, la cinta se siente más adulta y menos tonta.

‘No Strings Attached’ cumple con lo pedido - una distracción placentera con tu pareja. No es tan absorbente como ‘When Harry Met Sally’ o tan especial e intelectual como ‘500 Days of Summer’, pero si es divertida para pasar el tiempo.

El cisne negro

fuente: adictoalfilm.com

Nina es bailarina en una compañía de ballet clásico de la ciudad de Nueva York. Competitiva al máximo, toda su vida gira en torno a su profesión, buscando constantemente la excelencia y la perfección. Esta perfección está encarnada en Beth, la bailarina principal, que está a punto de retirarse, y a la que Nina admira y reverencia.

Con la retirada de Beth, a Nina se le ofrece la posibilidad de interpretar el rol protagonista en la obra estrella de la compañía: El Lago de los Cisnes. Un papel que requiere de dos personalidades radicalmente opuestas. Por un lado, el cisne blanco, que representa la pureza, la candidez, la inocencia. Algo para lo que Nina parece haber nacido, encajando a la perfección. Pero por otro lado, ha de encarnar también al cisne negro: la seducción, el peligro, la sensualidad. La búsqueda de este doble personaje llevará a Nina por caminos que desafiarán su cordura.

Black Swan nos ofrece una revisión de la clásica dualidad entre el bien y el mal, el blanco y el negro. En esta ocasión, encarnados en las dos personalidades que la protagonista Nina, ha de saber manejar para alcanzar la completitud, la perfección. Una perfección que la obsesiona y le lleva a dedicar toda su vida a su profesión, el ballet. Duros entrenamientos, día y noche, sin descanso. Su vida está totalmente dedicada a ser la bailarina perfecta.

Como en casi todas las películas que tratan de la búsqueda de la perfección, la protagonista ha de tener un modelo a seguir. Un patrón con el que compararse. Ese patrón es Beth, papel protagonizado por una irreconocible Winona Ryder. Beth es una bailarina de edad algo avanzada, que está a punto de retirarse, y que es la joya de la corona, la princesa del director del ballet, Thomas Leroy un inmenso Vincent Cassel. Su otrora esplendorosa juventud se ha perdido, algo de lo que ella es consciente, y razón por la que odia a Nina, a la que ve como su sucesora en el trono de la belleza y la perfección. Nina, en cambio, sigue viendo en Beth esa perfección utópica que ella aspira a conseguir algún día, al precio que sea.

Nina vive con su madre, una artista retirada que dejó su profesión para criar a su hija. Aunque no se arrepiente, proyecta en ella su frustración por los sueños inalcanzados. Quiere hacer de Nina la artista perfecta que ella no consiguió ser.

Al mismo tiempo, Leroy sabe que Nina es una bailarina inigualable, ideal para el papel de cisne blanco. No obstante, es incapaz de dejar ver su lado salvaje, oscuro, seductor. Constantemente trata de presionarla para sacar esa parte de ella, para hacer surgir esa mantis devoradora que haga enloquecer a cualquier hombre. Pero Nina no responde. No es perfecta. Nunca será como Beth. Lo sabe, y eso la enloquece.

Estos dos estímulos, unidos a la personalidad extremadamente perfeccionista de Nina, la harán descender hasta los infiernos en la búsqueda de esa parte oscura que la complete, que la haga llegar hasta lo más alto.

El conflicto de la historia, el mayor obstáculo en la búsqueda de Nina, se nos presenta apenas empezada la película. Lo representa Lily, otra bailarina de la compañía. Joven y hermosa, ella tiene esa parte que le falta a Nina. Es seductora, misteriosa, oscura. Algo que Leroy nota desde el primer momento, convirtiéndola en la mayor competidora de Nina por el papel principal. El papel de Lily está protagonizado por Mila Kunis, más conocida por ser la voz original de Meg Griffin, en la serie de animación Family Guy.

Tras este planteamiento del escenario y de los personajes, sucede el punto de giro fundamental de la historia. A Nina le dan el papel protagonista en el ballet. Es el momento de lanzarse realmente a la búsqueda de la perfección, del Yang que le falta al Ying. Del negro con el que destacar el blanco. Del mal que da sentido al bien. Y a partir de aquí, Aronofsky decide seguir el camino clásico del Ser desdoblado, llenando la película de metáforas visuales. Prácticamente todos los colores que vemos son blancos o negros. Los personajes visten el color que simbolizan. El universo que se nos presenta es totalmente binario. También cobran vital importancia los reflejos. Espejos, superficies reflectantes... Sitios en los que Nina ve reflejada su otra parte, su lado oscuro. Ese lado que ha de adueñarse de ella para alcanzar el climax, el conocimiento total de uno mismo. Algo que Aronofsky también ha retratado metafóricamente con algunas tórridas escenas, en las que Nina se conoce a si misma de una manera que hasta entonces le era ajena.

Vemos, por tanto, que Aronofsky juega sobre seguro, interpretando un guión clásico de Dr.Jekyll y Mr. Hyde, obra de Mark Heyman y Andres Heinz. Todos los elementos y lugares comunes del género están aquí presentes. El desdoblamiento del yo como un gemelo oscuro, un ello que tapa todas las inseguridades y miedos de la protagonista, y que la libera de su represión. Y por si no nos había quedado claro con todos los elementos mencionados, Aronofsky se encarga de recalcarlo con planos subjetivos, en los que la cámara se posiciona figuradamente sobre el hombro de Nina, y vemos el mundo a través de sus ojos. Somos conscientes de su dualidad, vemos lo que ve ella. La seguimos a través de su transformación.

Jugar sobre seguro significa que el espectador acostumbrado a este tipo de historias sabrá el final de la película desde los primeros 10 minutos, así como se imaginará buena parte de su desarrollo. Esto podría considerarse como defecto, pero no es así, gracias a diversos factores.

Por un lado, tenemos a unos intérpretes excepcionales. Vincent Cassel borda un papel que solo es eclipsado por una inconmensurable Natalie Portman, que llena la pantalla en todos sus planos, lo que significa aproximadamente el 80% del metraje. Para mí se ha consagrado, de lejos, como la actriz menor de 40 años con más talento que se puede ver hoy día en una pantalla de cine.

Por otro lado, tenemos a Aronofsky. Esta es su quinta película. Cinco largometrajes en los que hemos podido observar su mano maestra a la hora de dibujar personajes moralmente ambiguos, luchadores y capaces de cualquier cosa para conseguir sus objetivos. También su exquisita planificación de las escenas, y su habilidad para moverse en los terrenos de la metáfora y lo onírico de manera suave y natural. Para mi gusto, existen en el Hollywood actual cuatro directores que son capaces de crear obras cinematográficas redondas partiendo de cualquier idea. Hablo de la inteligencia de Christopher Nolan, la sagacidad de David Fincher, la sabiduría de Clint Eastwood o el inconfundible e impactante estilo de Quentin Tarantino. Pero hay un quinto director que es capaz de emocionar al espectador haga lo que haga. De dejar en su retina para siempre escenas e historias de esas que tocan algo por dentro. Ese señor es Darren Aronofsky. Y eso es, una vez más, lo que consigue con Black Swan.

En resumen, que es una historia que ya nos es conocida de sobra, de la que imaginaremos como termina con apenas unos esbozos. Pero quién es capaz de no emocionarse viendo una y mil veces una obra clásica cuando la llevan manos como las de Aronofsky, y caras como la de Natalie Portman. ¿Un consejo? Que nadie se pierda Black Swan.

El Gran Concierto

fuente: Juan José Beteta

Arte, política y Chaikovski. Estas tres palabras definen esta divertida comedia del director rumano Radu Mihaileanu, que en realidad es una sátira devastadora de las consecuencias del socialismo real sobre la esfera de la música en el contexto de la transición rusa al capitalismo. Un otrora famoso director de orquesta del Teatro Bolshoi de Moscú ha sido rebajado al cargo de jefe de limpieza al oponerse la represión antisemita durante la era de Brezhnev (la película está basada en un caso real; degradaciones similares ocurrieron en la ex URSS y países de Europa del Este y –masivamente– en China durante la Revolución Cultural). El director, Andrei Filipov (interpretado por Alexei Guskov), buscará vengarse aprovechando una invitación para presentarse en París, suplantando a la orquesta con otra que él reunirá con los viejos músicos expulsados tres décadas atrás.

De esta forma queda planteado un esquema de farsa que funciona por contraste, oponiendo el mundo formal y oficial de la música clásica con el contexto informal del mundo real en el que viven (o, mejor, sobreviven) los músicos judíos despedidos que han reorganizado sus vidas de las maneras más extravagantes posibles, en una sociedad que se cae a pedazos. De este contrapunto saldrán innumerables situaciones de humor grueso y eficaz, que se mantienen hasta el final; constituyendo el principal soporte del filme y garantizando risas e hilaridad constantes, y en ocasiones delirantes. Cierto que algunos chistes son obvios y que los personajes de la troupé musical están pintados con trazos gruesos, pero como conjunto nos revela los fenómenos propios del capitalismo salvaje: los ex jerarcas comunistas transformados en nuevos burgueses, emergentes y brutales, así como el florecimiento de los mercados informales y el contrabando. De esta manera, Mihaileanu se burla tanto del comunismo como también de sus víctimas, los músicos judíos, evitando caer en el maniqueísmo y mostrando el contexto social y cultural de la época; pero siempre en clave farsesca, divertida a rabiar y no pretenciosa.

Dentro de este marco cómico es que se desarrollará un segundo plano narrativo y es que el viaje a París no busca solo una reivindicación política, sino también una reconciliación humana. Tanto el personaje principal (Filipov) como su ayudante (el violoncelista Sacha) y el antiguo manager comunista (Iván) que los acompaña, tienen sus propios motivos para la visita a esa ciudad, los dos primeros personales, y el tercero, político. Se establece así un contrapeso dramático al humor general de la obra, basado en un relato sentimental que desentrañará el origen de la expulsión de Filipov 30 años atrás y lo conectará con la joven violinista Anne-Marie Jacquet (interpretada por Mélanie Laurent); este relato, planteado al inicio de la cinta en relación con el concierto para violín y orquesta de Chaikovski constituirá el hilo narrativo que mantendrá el interés del espectador hasta el esperado clímax, el concierto en París.

Paralelamente, tendremos un tercer contrapunto, ideológico, que contrapondrá el egoísmo artístico (subyacente a la historia de Filipov y su interpretación de la obra chaikovskiana) y el egoísmo político de Iván, quien busca el reencuentro con el pasado comunista en la capital francesa, compaginando esta motivación con un rasgo nostálgico que encaja muy bien con el relato principal.

El gran concierto como vemos, la cinta desarrolla elementos dramáticos e ideológicos que van más allá de la caricatura o la farsa superficiales; pero sin abandonar nunca ese carácter popular y masivo que atrae en esta película. El nexo entre estos asuntos y el carácter ligero el embalaje general del producto es el concierto de Chaikovski. No sólo por la justificación dramática de su inclusión en el filme, sino también porque la música del compositor ruso prolonga y sostiene el sentimentalismo del hilo narrativo central. A ello coadyuvan los flashbacks de la interpretación de la misma obra, tres décadas atrás (con sonido distorsionado), que nos conducen a la extensa secuencia del concierto en París. Aquí se muestran amplios fragmentos del primer movimiento hasta su conclusión, así como el final del tercer y último tiempo. A través del montaje paralelo entenderemos el origen de toda la trama, pero también la resolución de los conflictos drámaticos principal (Filipov con Anne-Marie) y secundario (Filipov con Iván). Y luego de todo esto aún tendremos más de la música del compositor ruso, ya la pura música y con un espectacular montaje final que remata todos los paralelismos previos.

En suma, El gran concierto es una entretenida película de divulgación sobre las relaciones entre arte y política en el contexto post perestroika, a partir de una obra de Chaikovski; todos temas “serios”, pero recurriendo a un formato de comedia eficaz. El complejo desarrollo de las líneas narrativas e ideológicas, así como el manejo efectivo de los paralelismos cinematográficos en torno a una construcción dramática impecable está a la base del éxito de esta película. La combinación entre asuntos relevantes y artísticos con un tratamiento de comedia ligera y chispeante constituye el principal logro de esta original cinta. Y muestra una vocación al interior del cine europeo por tratar sus temas habituales pero dirigiéndolos hacia todo público. Altamente recomendable y disfrutable.

Ex: Todos tenemos uno

fuente: Alberto Quintanilla

¿Les suenan estas frases?: “Te amaré para siempre”. “Eres el hombre/la mujer de mi vida”. Seguro que alguna vez las han pronunciado en el mundo real. La comedia italiana Ex (todos tenemos uno) sigue la estela de la británica Love Actually para desmitificar dichas frases y ver que no siempre es así y que a menudo las parejas no comen perdices.

Una película que comienza y finaliza con besos puede resultar empalagosa pero Ex se salva sobre todo por abordar con tanta precisión la problemática de la pareja en la sociedad actual. Alguno la acusará de conservadora, especialmente en el desenlace de alguna de las historias, pero no se puede negar que tiene toques de humor y es una acertada comedia para hombres y mujeres, ya estén solteros, casados o en pareja. Los personajes están retratados a modo de paleta de colores donde el pincel del director cuenta con más matices de los que aparenta en un principio.

Lo importante de Ex no son sus personajes en sí, sino los enredos variados y divertidos por los que van pasando todos ellos en sus relaciones. Lo importante es que los diálogos son certeros: “Un divorcio comienza siempre con un matrimonio”; “La droga natural que produce el amor se elimina a los mil días del primer beso”. Además, cuenta con una muy aceptable banda sonora. La complacencia y supuesta felicidad en el final de algún personaje son su pequeño lastre porque suena a irreal, no porque el amor no exista en la vida real. Aún así, es divertida y estupenda para una tarde veraniega.

El Avispón Verde

fuente: cgnauta.blogspot.com

Si buscas entretenimiento y estas consciente de que The Green Hornet nunca ha sido más que eso, seguramente la disfrutarás y mucho, si buscas una soporífera cinta estilo The Dark Knight (2008) con canones que no llegan a ningún lado o eres de los que te concentras más en buscar a las películas un sentido espiritual, no hay manera de que la tragues, mejor guárdate tu dinerito para fumadas insustanciales como Inception (2010).

The Green Hornet es una cinta correcta que no pretende ser más que la serie original, aunque es más clara la diferencia y protagonismo entre Reid y Kato. Donde Reid es únicamente el Avispón verde por su dinero, no por sus cualidades o aptitudes, cosa que se nos recuerda más de una vez, pues Kato no confía mucho en su habilidad para sobrevivir y constantemente tiene que salvarlo.

Seth Rogen, a quien muchos ven como un Will Ferrell en potencia -sin que ello sea un alago-, encaja perfectamente de niño rico en busca de atención, que resulta ser un mal amigo. Mientras que Jay Chou da el ancho en el papel de Kato generando una química especial entre el dúo.

El cameo de Edward Furlong, el John Connor de Terminator 2, como distribuidor de drogas es imperdible. Christoph Waltz en su papel de líder mafioso Chudnofsky y luego de Bloodnofsky (Sangronofsky), nos presenta esa gran broma que vemos a lo largo del metraje, dando la talla de un malo en busca de personalidad.

Cameron Diaz es simplemente Cameron Diaz, en su habitual nivel unidimensional interpretativa y es por mucho lo peor de la película, por lo demás una excelente cinta de acción y héroes con un particular sentido de justicia, quizás si se hubiera permitido más gore y humor negro estaríamos hablando de una cinta muy al estilo de Kill Bill (2003) y seguramente no sería tan tímidamente recibida en taquilla, pese a ello, probablemente se convertirá en un éxito de DVD.

Es cierto que casi al final de la película tiene unos momentos que pueden cansar un poco y que necesitaron de una mano sabia y su tijera, pero las escenas de acción de este último tramo bien valen la pena. Recomendada.

El Oso Yogui

fuente: Martín Morales

Basada en las míticas creaciones de Hanna Barbera, esta película tiene por momentos el aire y el espíritu de la serie animada, pero no logra cumplir con las expectativas simplemente por el básico, poco original y para nada lucido guión.

El parque Jellystone, hogar del Oso Yogi, está en peligro, ya que un candidato a gobernador decidió vender el lugar a una empresa para que talen todos los árboles. El oso y su compañero Boo Boo van a intentar salvar su parque con la ayuda del guardabosques y una documentalista.

La cinta se introduce mostrando directamente el rostro de los personajes más atractivos de la historia y una de sus aventuras al tratar de robarle la canasta de comida a los visitantes. Luego de esa correcta escena inicial, la cinta comienza a fallar por diferentes cuestiones que pusieron a prueba la creatividad de los realizadores y el esfuerzo por hacer algo respetuoso para/con la serie televisiva.

Hubiese estado muy bueno ver esta misma historia llevada adelante en su totalidad en animación, ya que los efectos especiales que aquí se desarrollaron no son del todo atractivos, hay una escena de unos minutos en los que los personajes están en los rápidos rumbo a una catarata, en los que se puede ver sin dificultad el tratamiento de montaje y la falsedad de los efectos visuales en esos momentos. El trabajo realizado con Yogi y Boo Boo es bueno, es muy similar a lo sucedido con Scooby-Doo, pero al estar totalmente digitalizado y creado en computadora le resta mucho atractivo a su personaje y le impide presentar esos movimientos rápidos e imprevisibles que en la serie televisiva se podían observar.

Otra de las contras al llevar adelante la película en live-action (animación computarizada con actuaciones reales), es que se pierde el alma de los personajes humanos. Aquí las pocas personas que actúan lo hacen mal, no le aportan delirio a la historia y no desarrollan las identidades como fueron en las creaciones de Barbera. Anna Faris, como la documentalista obsesionada con los animales; Tom Cavanagh, el guardabosques; T.J. Miller, el guardabosques tonto y Andrew Daly, el candidato a gobernador, todos están muy sobreactuados en sus roles, le aportan poca verosimilitud y le restan entretenimiento a la cinta.

Ahora bien, lo que en cierta manera no tiene sentido y en la serie animada tampoco lo tenía, pero aquí era necesario dar una explicación, ya que es una película independiente de todo trabajo animado en el pasado, es el tratamiento del guión. Por un lado, hay un parque en el que viven dos osos que hablan, que caminan como personas y que visten como tales y, por ese mismo motivo, ninguno de los que van a visitar el lugar se sorprende al ver a dichas criaturas. Lo que en la animación funciona, en la vida real no es tan divertido. Por otro lado, las relaciones humanas que aquí se presentan son muy infantiles, que no está mal siendo esta una cinta destinada a los niños, pero es extremista en cada una de las situaciones que se van planteando. El guardabosques se enamora de la documentalista, cuando la ve dice cosas sin sentido y al cabo de unas pocas horas están los dos felices, abrazados, disfrutando del amor; el mismo personaje va cambiando constantemente de ideas, primero no quiere que se cierre el parque, luego hace una fiesta por el centenario del lugar, después renuncia y se lo regala al político y por último, vuelve a tratar de recuperarlo, cada una de las actitudes y la manera en la que se exageran en los rostros de los personajes son muy poco creíbles (dejemos de lado toda la cuestión política y económica que hay en el medio).

Pero, y si bien esta es una cinta que tiene muchos errores y cuestionamientos que pudieron haber sido tratados con más soltura, originalidad y creatividad, tiene algunos momentos divertidos. Boo Boo está muy bien logrado y es el único personaje que se mantiene fiel al dibujo animado, sus momentos son muy buenos; al igual que algunas tomas a los paisajes y ciertos tonos musicales.

"El Oso Yogi" es una cinta que no capta el espíritu de la serie animada, que no es creativa, que no presenta originalidad ni un aprovechamiento acorde de los personajes protagónicos y que, principalmente, deja de lado toda la gracia innata que tenía el oso originalmente. Una cinta para ver en familia, correcta si se va en busca de un entretenimiento pasajero, pero totalmente olvidable si quieren disfrutar de una película que refleje lo que los personajes de Hanna Barbera fueron en el pasado.

El Rito

fuente: colisito.com.ar

Películas de exorcismos creo que nunca van a haber tan buenas ya que todas están a la sombra de la aclamada “El Exorcista“. Hoy me fui al cine a ver de que trata esta película llamada ” El Rito “, protagonizada por el eterno Anthony Hopkins y secundada por Colin O’Donoghue, Alice Braga y Ciarán Hinds.

La historia supuestamente es un hecho de la vida real, que cuenta acerca de la vida de un joven perturbado por su pasado que quiere encontrar resguardo al formarse sacerdote, pero que al fin y al cabo lo rechaza debido a su falta de fe. Es esta falta de fe la que lo lleva a un curso especial de la Iglesia en el Vaticano para que sea tomado por un tutor conocido como el padre Lucas, un famoso sacerdote que hace las veces de exorcista en todos los problemas cotidianos de la gente que tengan que ver con Lucifer y sus seguidores.

A partir de ahí, Michael Kovak empezará a vivir en carne propia un montón de acontecimientos que pondrán en juego su escepticismo y ateísmo, y pese a todo el vacila ante ello. Finalmente, ocurrirá algo muy impensado para el pobre muchacho que probará lo que todos sospechaban de él.

Considero que la película es una mas en lo que a Exorcismos se refiere (es mas, me gustó mucho mas la pochoclera “Constantine“), pero creo que la apuesta del director Mikael Håfström me entretuvo bastante durante los 114 minutos de duración de la película.

Punto aparte para la actuación de Hopkins, una eminencia el papel que interpreta y como se compenetra en el personaje. No se si la peli da para ir a verla al cine, pero mi puntaje bro. es un 7, un poco mas que el 6.2 que le dan 1950 votantes en IMDB.

Lazos de Sangre

fuente: criticscinema

Pocas películas atrapan visceralmente al espectador desde los primeros minutos y le llevan sin dejarle ir ni un segundo como en este atmosférico, duro, pausado pero irremediable viaje que emprende su protagonista. Esta historia impecablemente contada tiene en su centro a una joven actriz, Jennifer Lawrence, quien compone a una adolescente forzada a la madurez de una forma extraordinaria.

La joven de diecisiete años Ree vive en una remota y rural parte de Estados Unidos y es la consigue mantener a su familia. Sin apenas dinero y sin recursos, se encarga de sus dos hermanos pequeños y de su madre prácticamente catatónica, mientras su padre que está implicado en el mundo de la droga local aparece y desaparece con regularidad. Él se tiene que presentar a un juicio y Reee, al tener noticias que había puesto la casa en la que viven como garantía de su fianza, sale a encontrarle tras varias semanas de haber estado él ausente. Esta película independiente fue presentada en el Festival de Sundance de 2010, creando una gran sensación y llevándose el premio más importante. “Winter’s Bone” es la segunda película de la directora Debra Grank tras “Down to the Bone” y es una impresionante muestra cinematográfica.

El filme crea una realidad casi documental y verosímil a pesar de ser irreal, haciendo palpable una comunidad rural envuelta en la fabricación de estupefacientes en la que nadie mete las narices en los asuntos ajenos y mucho menos pregunta. Con pocas palabras, una tensa frialdad y gran fotografía, la directora compone un desolado paisaje y narra sin prisas su historia. Desde el principio, la película resulta completamente absorbente y sin falsos dramatismo, estereotipos y con inteligencia, la búsqueda de esta hija cobra una fuerza magnética, atrapando al espectador y manteniéndole perfectamente en un estadio de expectativa, tensión y inmerso en una oscura belleza visual. Su fotografía es además uno de los grandes atractivos del filme, bella y sucia a la vez, acompañada por una música notablemente bien empleada

Uno de los grandes aciertos del filme es que a pesar de ser un drama criminal centrado en la desaparición de un personaje, el destino de éste es previsible pero ello esta tratado de una forma magnífica. En la película muy pocas cosas se dicen pero muchas se saben, tratando al espectador con inteligencia al igual que a su personaje central. Se sabe seguramente lo que ha sucedido, al igual que también la hija es capaz de verlo sin que nadie tenga que decírselo. El qué en este filme no es tan importante como la composición del personaje central, el duro realismo de la comunidad en la que se desenvuelve y el viaje en busca de una mínima verdad.

La directora Debra Grank ha encontrado en la joven de diecinueve años Jennifer Lawrence a una perfecta protagonista para este relato. Prácticamente desconocida, su primer rol que no es casi de figurante supone el descubrimiento de una sobresaliente actriz. Su composición de una joven forzada a vivir como adulta dentro del duro mundo en el que vive, combinando la inexperiencia, el miedo pero también la sensación de que puede soportarlo todo y que, si se lo propone, dominar esa realidad en pocos años, es de las mejores interpretaciones vistas recientemente. Es también especialmente destacable el secundario John Hawkes en el papel de tío, oscuro e impositivo pero con más capas de las que aparenta.

Pero “Winter’s Bone” no es únicamente un filme que contiene una gran actuación, es también un ejercicio de estilo, atmósfera y fría narrativa cerca de ser perfecta, la cual no tiene prisas en contar su historia pero nunca decae en el magnetismo que provoca.

El Discurso del rey

fuente: daniel

Los dramas históricos que describen alguna particularidad en especial de algún personaje que haya marcado una época, siempre han sido del gusto de la Academia (Amadeus, The Aviator, The Queen, Ghandi, A beautiful mind, etc.). Dado a este motivo no resulta sorpresivo darnos cuenta cómo The King Speech (el discurso del rey), ha logrado ser aceptada mayoritariamente entre los gustos de los académicos.

La película nos narra la vida de Jorge VI duque de York y su problemita de tartamudez y de cómo consiguió tratarlo y superarlo relativamente gracias a los métodos poco ortodoxos de un especialista.

¿Cómo definir este film británico? Pues bueno, El discurso del Rey es una película elegante, sobria, clara y muy correcta. Clásica y hasta no más poder con un toque de distinción que la vuelve atractiva a simple vista. Es un retrato de altura y muy sofisticado sobre los problemas de una persona ante una enorme responsabilidad, y a la vez conjuga este parámetro y se entremezcla para mostrarnos otros matices importantes como la amistad, la familia, el valor, el coraje (como puntos positivos) y el temor, el fracaso y la fragilidad (como aspectos negativos). Este film tiene la particularidad de sumergirnos desde el inicio en una odisea de emociones que plasman el sufrimiento del protagonista, interpretado magistralmente por Colin Firth, y ejecutada con equilibrio con una dirección correcta (no destacable) de Tom Hooper, pues pese a que el film se torna frio e inconsistente a ratos y su proyección decae en intervalos largos algo tediosos, sabe volver a estar a la altura de lo necesitado, para inyectarnos con un final entrañable.

El reparto se luce. Colin Firth (como señalé con anterioridad) está espectacular en un papel difícil, pero ejecutado con maestría y solvencia (junto a James Franco lo mejor que he disfrutado del año en calidad interpretativa); consiguientemente Geofrey Rush es el otro a quien no se le puede negar que su participación le da vida a la cinta, una caracterización muy bien lograda, portador de las escenas más graciosas de la película; y una Helena Bhonan Carter que a pesar que es la menor del trío tiene un peso interpretativo vital en la cinta. Y esto aunado a una exquisita ambientación (fotografía, dirección de arte, vestuario) hacen disfrutable la proyección. La música de Alexander Desplast (que no es la mejor del año, pero una gran composición) es de reconocer.

En resumidas palabras, el discurso del rey es una película políticamente correcta, que retrata con vicisitudes el devenir de un hombre con su problema de tartamudez, y cómo consiguió enfrentarlo. Brillantemente actuada y con diálogos llenos de vida, consecuentemente con una dirección buena, pero que no logra la conección necesaria con el espectador, salvo a ratos. De todos modos muy recomendable.

Sammy en el pasaje secreto

fuente: Luis Miguel Cruz

Aunque las producciones animadas han aumentado considerablemente, los referentes inmediatos suelen ser los gigantes Disney-Pixar, DreamWorks e incluso BlueSky. Aún así, cada año surgen propuestas que, sin tener la grandeza en el detalle de los grandes estudios, tienen un nivel bastante aceptable y demuestran el crecimiento de la técnica a nivel mundial.

Tal es el caso de Sammy en el pasaje secreto, cinta que sigue la historia de una tortuga marina a través de cinco décadas, y que expone con claridad el daño ambiental que ha provocado el hombre con el paso de los años. Aunque la historia está enfocada a niños, el filme es valiente al mostrar de manera realista la situación a la que se enfrentan los animales marinos día con día, e incluso los coloca en situaciones extremadamente peligrosas. Sin embargo, nunca sataniza al ser humano, pues prefiere enfatizar su capacidad de elección y utilizar su conocimiento y tecnología a favor del entorno.

En cuanto a la técnica se refiere, vale la pena recordar que uno de los elementos más complicados para animar es el agua. En este sentido, Sammy… está lejos de cintas como Buscando a Nemo, y por momentos es inconsistente al momento de mostrar partículas acuáticas y en algunas texturas –particularmente de contaminantes– que lucen irreales. Aun así, la animación tiene un nivel bastante aceptable y una historia que será bien recibida por los pequeños.

La Maldición de Dorian Gray

fuente: Javier Paez

Adaptar un clásico de la literatura supone siempre un riesgo adicional. Si cualquier novela de moda ya tiene de por si una legión de fanáticos detrás listos para sacar los cuchillos en cuanto aprecian que se ha traicionado el texto por el que tanta devoción sienten, peor es aún cuando la novela está considerada por el mundo entero como un clásico.
Mucha mejor suerte suelen correr aquellos que, partiendo de ésos mismos clásicos de la literatura, los utilizan para explicar una historia que aparentemente no tiene nada que ver con ellos pero que, en realidad, no existirían sin ellos. Es el caso de “O brother” y “La odisea”, de “Mi Idaho privado” y “Oliver Twist” o de “El dia de la bestia” y “Don Quijote”, por citar también un ejemplo español. Todas estas películas beben de tan encumbradas historias sin tener que rendirles pleitesía, de una forma tangencial y con el respeto que merecen.

La película “Dorian Gray” no es la primera aproximación que se hace al célebre relato de “El retrato de Doran Gray” de Oscar Wilde. Albert Lewin dirigió una versión en 1945 con el mismo título de la novela que obtuvo incluso un oscar por su fotografía. Y después de haber visto esta nueva adaptación, creo que Lewin puede estar tranquilo. No le han superado.

La versión que hoy nos ocupa es mucho más moderna y no porque se haya ralizado sesenta años después sino porque tira sin parar de algunos de los efectistas recursos del cine más reciente. No es más moderno en cuanto a ambientación pues se ha mantenido el mismo contexto en el que se desarrollaba la historia original, el Londres de finales del XIX, pero sí en cuanto a planificación y montaje. Es decir, de las dos posibilidades que se abrían para sus responsables (utilizar una narración clásica que convirtiera la película en un film de época con toques fantásticos que complaciera a los que pudieron ver en su día la película de Lewin o componer un relato efectista y al gusto de la juventud actual) optaron por algo a medio camino.
En Dorian Gray abundan los flashes, los montajes rápidos, los fundidos encadenados a ritmo de videoclip e incluso una planificación que en ocasiones hereda algunos tics propios del cine de terror slasher. Todo esto banaliza la propuesta y hace pensar que el director subraya la intención del director de captar a todo tipo de público y, ya se sabe, cuando intentas contentar a todos lo normal es que nadie acabe contento.
Puestos a adaptar el clásico según los gustos actuales lo lógico hubiera sido llegar un poco más lejos, asumir algún riesgo más y mostrar de un modo menos complaciente el descenso a los infiernos del personaje de Dorian (interpretado por un sosainas llamado Ben Barnes), su depravación creciente y el horror de los crímenes que termina cometiendo para ocultar su secreto. Incluso Colin Firth que interpreta al provocador Lord Henry Wotton mantiene siempre un rictus cercano a la parálisis facial que resulta demasiado contenido para la degeneración que se le supone.
Probablemente, la mejor demostración del escaso nivel cinematográfico de la película se encuentra en los planos que rodean el misterio del retrato. El director está tan convencido de que el público está deseando ver como Dorian se pudre en el cuadro que nos escatima los planos que le dedica a éste sembrando en el espectador una inquietud creciente y, a la vez, metiéndose él mismo en una zanja de la que será incapaz de salir ya que, cuando no pueda mantener por más tiempo la tensión y deba mostrar lo que hay bajo la sábana que cubre el lienzo ¿qué enseñará? ¿Qué podrá cumplir con las terribles expectativas que ha creado?
Ni que decir tiene que cuando el retrato es revelado finalmente el efecto es bastante menos intenso de lo esperado.
Y lo mismo ocurre con la película.

La Maldición 3

fuente: Dakko

El grito 3 es una simple y cutre secuela del remake de una de las mejores películas que ha dado Japón y el género de terror en los últimos años.

En esta secuela nos hablan de que la maldición de Kayako y Toshio "viaja" de Tokio hasta Chicago, se instala allí y no tiene intención de marcharse...
Apariciones bastante malas comparándolas con sus predecesoras, abuso de las nuevas tecnologías para hacerlas, demasiado maquillaje en los fantasmas, un Toshio crecidito, poca originalidad, etc...

Cosas resaltables del film, mas bien pocas, el guión trata de mostrarnos nueva información sobra la maldición eso es bueno y nunca esta de más, también nombrar como la maldición no solo se queda en los míticos Kayako y Toshio, el espíritu del padre también estará presente...

Pero resumiendo, es una mala secuela intentando crear terror en un reparto donde lo más destacable es el desparpajo de la actriz más joven de esta y la aparición de la bella japonesa Emi Ikehata.

Los seguidores de esta se sentirán bastante decepcionados, lo más terrorífico sigue siendo, como no, el grito de Kayako.

Los sin nombre

fuente: DrX

¿Qué hace esta película especial?
Lo primero, que rara vez podemos ver una ópera prima de tanto nivel (y mucho menos en España).
Lo segundo, un manejo de la estética y las atmósferas como pocos directores son capaces de hacer. Yo calificaría a Balagueró como eso, como un creador de atmósferas (y creo que hoy día nadie lo hace tan bien como él).
Lo tercero, algo que rara vez podemos ver, lo vemos en este film (y que es una de las cosas que lo hace tan especial), y es que la película de Balagueró supera infinítamente a la mediocre novela de Ramsey Campbell. De una novela de escasa calidad ha sacado una película mucho más coherente, seria y consolidada que la ya mencionada.
Lo cuarto y más importante, un final impresionante, como pocos se han rodado.
Conclusión: Quizá no sea una de las mejores películas que puedan ver pero aún y así posee un alto nivel de calidad y además, como ya he dicho, es única.

127 Horas

fuente: Capitán Spaulding

Tras el éxito de "Slumdog Millionaire" Danny Boyle pasó al siguiente nivel, dejando de ser un muy interesante cineasta para asentarse definitivamente en la definición de buen director (una pena que se debiera a una de las menos estimulantes producciones de su filmografía, a mi juicio). Por ello, había cierta expectación de cara a su próximo trabajo, este "127 horas" que narra la verdadera historia del escalador que quedó durante cinco días a la intemperie por los implacables parajes del Gran Cañón, con su brazo atrapado bajo el peso de una enorme roca. Este traslado a la gran pantalla del calvario que vivió el temerario Aaron Ralston corre a cargo de un Boyle que también firma el guión (junto al habitual colega Simon Beaufoy), y que coloca en el rol principal (y casi único) del film a James Franco, incalculable salto hacia delante el suyo, recompensado de momento con una nominación a los Globos de Oro. Y la verdad, tan merecida es ésta como las de mejor guión y banda sonora (de A.R. Rahman) a las que opta, y mucha más que debería tener; porque por mucha tirria que se le pueda tener al cineasta responsable de “Trainspotting”, difícil lo tendrá quien pretenda negar que con “127 horas” no ha creado un hito personal (y quizás algo más), alzándola desde ya como uno de los títulos fundamentales de su filmografía y del 2011 que recién empieza, y dando más motivos que nunca para justificar esa definición que muchos dan de él.

Y es que es literalmente increíble lo que aquí se ha logrado: no sólo parte de una trama cuyo final ya sabe el espectador de antemano y con detalle (no lo diré por si queda algún despistado al otro lado de la pantalla), sino que se trata de una conclusión a la que desea llegar con especial interés, por lo que los 90 minutos de metraje no son más que una excusa para alcanzarlo. De hecho, toda la trama gira entorno al dichoso accidente que atrapa al protagonista, y a partir de ahí no hay nada más que asistir al transcurso de los días (un tiempo limitado y revelado por el propio título) junto al escalador. Algo así como haciéndole compañía. Y sin embargo, no pierde ni por un instante la atención del público, a quien maneja a su antojo hasta dejarlo tan extasiado como agotado. Posibilitan tal logro, casi imposible de conseguir, diversos factores, quedando el primero de ellos patente desde los segundos iniciales. En un pseudo-homenaje a “Soylent Green: cuando el destino nos alcance”, “127 horas” se descubre en seguida trepidante, acelerada, hipercargada de excesos de todo tipo; la pantalla se divide en dos y tres partes, una y otra vez, las escenas se suceden a ritmo frenético mostrando grandes poblaciones, masas de gente, aglomeración en general. Hasta que por fin la cámara da con Franco, a quien sigue en su fugaz preparación e inicio de la excursión que pretende llevar a cabo por el Cañón del Colorado. Todo, sin perder una sola décima de segundo en fornitura, directo al grano. Y estableciendo las constantes a seguir durante el resto del film.

Si por algo se conoce a Boyle es por un estilo videoclipero y sobreexcitado, generalmente tan pasado de rosca como para pasar cara factura a sus películas, y aquí por supuesto lo mantiene. Sólo que esta vez la ocasión se presta más que ninguna otra, por lo que el director encuentra la excusa perfecta para sus ya mencionadas divisiones de pantalla, zooms que empiezan en primerísimos planos y acaban en una toma de helícoptero en décimas de segundo, cámaras digitales y tomas desde dentro de una cantimplora u otro objeto que pueda rondar por ahí. Incluso, no son pocas las ocasiones en que la cámara hace lo mismo que los actores, lanzándose a un lago desde una altura impensable o montándose en bicicleta. De esta manera, “127 horas” se convierte prácticamente en una sesión de gimnasio para el espectador, ideal para darle a su entramado una adrenalina inesperada.

Otro factor común que vuelve a asomar la cabeza más allá de su prólogo es una extraña referencia al cine de género: ahora las afortunadas son la saga de “Posesión infernal” (con esos travellings circulares a lo Sam Raimi) o “The Descent”, por supuesto. Curiosas citas para una cinta que apunta a mezcla entre “Náufrago” y “Buried (Enterrado)”. No, están ahí por algo, y conforme va progresando el metraje, el motivo se hace evidente: la película es puro terror, y lo atestiguan unos minutos finales que seguramente estén entre los más impactantes (por brutales) de los últimos años; o antes, el mal rollo general que se siente antes de que él quede atrapado, o el puro pánico que se sufre al aparecer en pantalla una navaja.

Y hay más. No me cansaré de reivindicar la excelente labor de James Franco, todopoderoso en su paulatina degradación, en la tácita explicación de hasta el último (sí, ese también) de sus actos, en esa seguridad de macho alfa inicial que da paso a un desgarrador desmoronamiento, grabado en vídeo con su mano libre. Pero tampoco hay que olvidarse de la fotografía y la música, maravillosas acompañantes de lujo. Entre todos generan momentos de poesía pura, de enfrentamiento y luego fusión entre hombre y (reverenciada) naturaleza, con innumerables picos de brillantez (los primeros planos de las manos palpando roca, los aviones que surcan los cielos, los amaneceres, los silencios). En resumen, una genialidad a la que sólo se le podrían achacar un par de males: básicamente los flash-backs, innecesarias paréntesis para dar respiro al espectador que demuestran todo el pudor que le faltó a Rodrigo Cortés. Pero en todo caso, eso sería buscarle tres pies a un gato que luce de maravilla. Muy recomendable.

Se dice de mi

fuente: Amy Wong

Olive (Emma Stone) es una adolescente poco común. Es pelirroja, atractiva, de voz rasposa. Olive tiene una buena relación con sus padres, interpretados de manera muy cómica por Stanley Tucci y Patricia Clarkson, y pondría su reputación en riesgo por hacerle un favor a su amigo. Eso es precisamente lo que sucede cuando Brandon (Dan Byrd), su amigo gay, le pide que se “acueste” con él por puro show.

SE DICE DE MÍ es una de esas comedias de adolescente que te da gusto de ver en un mercado sobresaturado de malas películas para jóvenes. El dialogo es rápido y cuasi-inteligente –es un poco difícil de creer que exista una chica de la edad de Olive que le gusten las películas ochenteras y se haya leído La letra escarlata en lugar de ver la película con Demi Moore.

La película se compara mucho a CHICAS PESADAS, un filme con el diálogo característico de Tina Fey sobre el tema de rumores en la secundaria, pero ahí terminan las comparaciones. SE DICE DE MÍ no tiene esas líneas memorables que puedes añadir al lenguaje coloquial, pero no deja de tener esos momentos con los cuales uno se identifica. ¿Quién no tiene esa canción mala que se le pega para cantar hasta en la ducha?

Toda la película se sostiene en Emma Stone, quien pone las cartas sobre la mesa y nos muestra sus mejores talentos: su habilidad para mantener nuestra atención cada vez que sale en escena, la manera en que nos recita sus líneas y ese carisma único que tienen las jóvenes estrellas.

Un Tonto en el Amor

fuente: Alvaro Vega Rico

No está mal un viernes como éste en que llegan a nuestros cines pelis como la última ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera (Despedidas) o la tercera entrega de Ice Age como propuesta de entretenimiento. Sin embargo, por muy digno que mención que sea todo ello, que lo es y dicho está, esta semana no hay nada que pueda hacer frente al estreno de la esperadísima Pagafantas.

Y eso que ahí residía mi mayor preocupación para con el debut cinematográfico de Borja Cobeaga. Tan buenas fueron las críticas a su paso por el Festival de Málaga, tanta la expectación creada, tantas las ganas de verla, tantas las carcajadas que provocaba, que -como suele ocurrir en estos casos- la sombra de una potencial decepción por exceso de condicionamiento se alargaba por momentos. ¿Y bien?

Bien no. ¡¡Muy bien!! Con mucho la mejor comedia española desde Airbag (y de eso hace ya más de 10 años).

Como todos sabemos, de aquel país en transición tan inclinado histórica y culturalmente al humor a través del cine, sólo nos ha quedado para los tiempos modernos una -incomprensible para un servidor- vergüenza ajena, y un montón de cuando menos dignísimas películas que sin embargo acabaron como parias de nuestro celuloide al grito de ¡españolada! ¡españolada!

Pero resulta que, salvo honrosas excepciones (véase El otro lado de la cama), toda la comedia cinematográfica que producimos ahora que somos más listos, más altos y más guapos que nuestros padres y abuelos, se reduce a episodios televisivos de 90 minutos rodados en 35mm (léase Fuera de carta, La Torre de Suso) o a cutresalchicadas con patética inspiración americana (ni se le ocurra Café sólo o con ellas o Fuga de cerebros).

Menos mal que hasta en las peores circunstancias siempre hay lugar para la esperanza. Y la esperanza para la comedia nacional se llama Borja Cobeaga, un tipo al que me declaro desde ya incondicionalmente entregado. Ya tenía sus deciliosas miniauturas (La primera vez y Éramos pocos) como cortos de cabecera, pero su salto a las salas de cine ha supuesto una gratísima noticia.

Con la ayuda de su colaborador habitual Diego San José a la escritura, Cobeaga convierte en espléndido guión una idea de lo más sencilla: vida y obra de un pagafantas. Un tío que, colgado hasta las trancas de una chica, es genéticamente incapaz de darse cuenta que ella sólo le ve y verá siempre como un amigo, y por el contrario muy capaz de interpretar cualquier gesto de cariño como un aliciente para creer ciegamente en la posibilidad de cumplir un objetivo imposible. Da igual cómo y cuánto tenga que ponerse en ridículo. El pagafantismo no conoce de medias tintas.

Y para esta tesis sobre tan particular fenómeno, Cobeaga tira de lo que mejor sabe hacer. Personajes llevados al extremo de sus miserias (genial Oscar Ladoire como pagafantas mayor del reino) pero siempre dentro de un marco de acertadísima cotidianeidad con que hacer creíble la ficción y empatizar de lleno con el espectador. Cuando se crean situaciones cómicas de por sí, el acierto está en que parezca que no haces comedia, en evitar el peligro de caer en el exceso, y Pagafantas lo clava en cada una de sus secuencias.

Lo mismo sucede con un ritmo narrativo constante y preciso que te lleva y te trae con total naturalidad por un camino en el que encuentran su lugar desde el gag de turno hasta la emoción, pasando incluso por el homenaje a Stanley Kubrick. De todas formas, ahora que el director ya se ha llevado su buena manita de vaselina, es justo decir que todo esto no habría sido lo mismo sin el aporte decisivo de su protagonista, Gorka Otxoa, que lleva todo el peso de la película con un trabajazo sorprendente. Al margen de lo pagafantas que Gorka pueda ser en su vida privada, lo mucho o poco de él que haya en Chema, el mérito de estar perfecto en absolutamente todos sus planos (y son casi todos los del metraje) es impresionante. Ayuda la gran colaboración del resto del reparto, sí, pero este actor al que yo tenía en mucha menor estima, eleva como nadie la categoría de la película.

Y así podría seguir elogio va, elogio viene durante un buen rato más, gracias a que Pagafantas es una de esas pelis capaz de generar un incontenible entusiasmo por hablar de ella sin parar, por recordar sus mejores momentos una y otra vez; pero como tampoco aquí es cuestión de caer en el exceso, intentaré buscar el punto justo a esta crítica añadiendo simplemente que hoy, en los cines de todo el país, se estrena -y a lo grande- una divertidísima y espléndida comedia española de la que estar más que orgulloso.

Los Niños

fuente: es.paperblog.com

De forma harto injusta la segunda cinta del ingles Tom Shankland fue ninguneada monumentalmente en los Estados Unidos y por añadidura tambien aqui, a decir verdad esta cinta de terror es lo mejor que he visto este año, me refiero en cuanto a peliculas actuales a pesar de que ya tenga dos años, además de que Shankland tiene mucho talento en cuanto a composición de imagenes, dirección de actores, un exacto montaje y esplendida edición, tambien puedo decir que es un excelente guionista como lo demuestra en este guión que escribio para la cinta a partir de una historia de Paul Andrews Williams. Esto no es nuevo puesto que Shankland ya habia demostrado que tiene talento en su interesante opera prima "Waz: El Amor no Duele... Mata" donde supo darle una vuelta de tuerca refrescante al cansino genero de los serial killers, de nueva cuenta agarra un genero que en el terror ha sido muy explotado y le da un giro que aunque no es mayusculo si ofrece el encanto suficiente como para que se sienta nuevo y lo mejor es que no le importa que todo el asunto resulte politica y socialmente incorrecto.
Y de que va? La pareja formada por la amorosa mamá Elaine (Eva Birthistle) y el pesado Jonah (Stephen Campbell Moore) llegan con sus hijos; la potable adolescente lolita Casey (Hannah Tointon), la adorable niña de comercial Miranda (Eva Sayer) y el solitario Paulie (William Howes), a la casa de la "perfecta" pareja formada por el alivianado Robbie (Jeremy Sheffield) y Chloe (Rachel Shelley), Elaine y Chloe son hermanas y la primera ha llegado con su nuevo marido a pasar el año nuevo, asi que mientras ellos conviven, se ponen al dia y arman futuros proyectos los niños juegan en la nieve con sus juguetes, el problema es que Paulie parece haber agarrado una enfermedad que al principio solo se manifiesta con el vomito del niño pero que despues lo empieza a volver cada vez más extraño, lo peor es que los niños de ahi, Leah (Rafiella Brooks) y Nicky (Jake Hathaway) son contagiados por Paulie y empiezan a comportarse de manera extraña en la forma en que conviven entre ellos mientras mantienen la misma mascara de inocencia con los demás, pero es obvio que los pequeños ahora son unos mini-monstruos/mini-zombies que tienen una gran inclinación por la violencia, la sangre y el sadismo.
Asi que en medio de todos los problemas que se viven en la reunión familiar;- los malos recuerdos, los celos, las envidias, los reproches, las presunciones, las diferencias, los juicios - tambien tienen que lidiar con el hecho de que sus hijos han cambiado, algo que no creen o que se rehusan a creer hasta que, claro esta, quiza sea demasido tarde. La cinta me gusto mucho debido a que renuncia a los sustos facilones y en lugar de eso logra un nivel de tensión que va incrementandose hasta que al final explota, es cierto tambien debo decir que Shankland no tiene empacho en mostrar escenas de susto y escenas gore pero la tensión/supenso es su mejor aliado, por otro lado me gusto mucho que a pesar de que sigue la linea de las cintas de terror en las que los niños son los villanos esta vez no son hijos del diablo, o engendros diabolicos, ni creados cientificamente por un error sino que son niños corrientes que son infectados por lo cual la moral de la cinta y de los protagonistas es llevada al limite, y además hay guiños a la pederastia, al fenomeno lolita e inclusive ¿incesto politico? aunque solo son guiños que veran los más detallistas. En pocas palabras una muy buena cinta con escenas cuidadas, algunas memorables, violencia, sangre, niños muertos con violencia (upss) y una camara elegante manejada con soltura por Shankland.

La Caja de la Muerte

fuente: Emilio Martínez

Julio Verne en su día pudo considerarse un pionero en el género de la ciencia ficción. Sin embargo, a medida que los inventos que imaginaba en sus obras iban convirtiéndose en algo palpable, la ficción dejó paso a la realidad y sus libros, a catalogarse como aventuras. Asimismo, cuando George Stark, el psicópata literario de La Mitad Oscura, aterraba a Thad Beaumont, Stephen King no pretendía crear una novela más, si no acabar de una vez por todas con su peor enemigo: Richard Bachman, el pseudónimo bajo el que King escribió varias de sus novelas al comienzo de su carrera. Stark, al igual que Susan Orleans en El ladrón de orquídeas, o John Shooter en La Ventana Secreta, eran personajes o ideas, algunas reales, que se volvían contra sus creadores.

Partiendo de esa base y con la ayuda de la canción maldita Gloomy Sunday, Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría (el mejor guionista que podemos encontrar en nuestras fronteras), construyen una espiral de suicidios colectivos, manipulación mental y humanos convertidos en cobayas, atrapados en un laberinto del que no pueden escapar. Timothy Hutton abandona su papel de peter-pan-cuasipederasta-treintañero de Beautiful Girls, para ponerse al frente de una película de la que Alfred Hitchcock se sentiría orgulloso. Y es que es innegable que Daniel Monzón, antes crítico y cinéfilo que director, está influenciado por el director inglés: Suspense desde el primer minuto, personajes atormentados, un villano de altura (grande David Kelly) y un climax final apoteósico.

El Turista

fuente: escribiendocine.com

Menos de seis meses después del estreno de Agente Salt (Salt, 2010), Angelina Jolie sigue en el rol de femme fatale perseguida por el servicio secreto de turno en El turista (The Tourist, 2010) , esta vez enloqueciendo hasta la médula al pobre visitante norteamericano que interpreta Johnny Depp. Lejos del desastre de proporciones épicas que la prensa internacional vaticinaba, el debut en Hollywood del alemán Florian Henckel von Donnersmarck (La vida de los otros, 2006) es una sobria comedia que, como nunca antes, reconoce la belleza enorme de Jolie.

Criaturas del Mal

fuente: muchocine.net

Que existe un paralelismo entre la película de John Carpenter “Asalto a la comisaría del distritro 13” y el clásico de George A. Romero “La noche de los muertos vivientes” es algo que no se le escapa a nadie. En la película de Romero un grupo de personas que no se conocen entre si deben unir sus fuerzas para resistir el asedio de un montón de muertos vivientes caníbales, mientras que en la de Carpenter los policías de una comisaría y los detenidos que tienen en los calabozos deben dejar a un lado sus diferencias para aguantar el asalto de una nutrida banda de criminales.

En “La horde” los directores Yannick Dahan y Bejamin Rocher unen ambos conceptos en una trama en la cual policías y criminales unen fuerzas en el interior de un bloque del extrarradio parisino para combatir a una horda de muertos vivientes que tratan de acceder a él.



Más allá de las evidentes referencias que se puedan establecer entre esta película y la situación que se vivió en Francia hace un par de años con sangrantes enfrentamientos entre policía y jóvenes desempleados de los suburbios (tema que también sirvió de marco para la violenta “Frontieres”), “La horda” no es sino la enésima aproximación al filón de los zombies que tan buenos resultados está obteniendo estos últimos años.

Como con todo el cine fantástico que nos viene llegando del país galo durante esta década, “La horda” contiene un grado superior de violencia con respecto a películas similares de origen estadounidense si bien no tanto en cantidad como en intensidad y claridad representativa; las luchas que establecen los protagonistas entre ellos mismos o contra los zombies están cargadas de una violencia cruda y muy física siendo habitual la eliminación de muertos vivientes a base de golpes o con armas rudimentarias más que con armas de fuego que, normalmente, tan solo sirven para empeorar el ya de por si lamentable aspecto que presentan los zombies; las peleas entre los supervivientes son encarnizadas y abundan los golpes, las contusiones y el ensañamiento,…



La película comienza con un plano cerrado sobre el rostro de un cadáver. Con un lento zoom out se abre campo para mostrarnos que dicho cadáver está desnudo y maniatado descansando sobre un montón de escombros ante la atenta mirada de un hombre. Entendemos que se trata de una ejecución. Seguidamente vemos a ese mismo hombre (el que contemplaba el cadáver) en un funeral con otras personas hablando de tomar venganza sobre lo sucedido haciendo constantes alusiones a “la familia”. Entendemos que se trata de una banda mafiosa. Para confirmarlo, pasamos a una secuencia en la que estos hombres golpean con saña a otro (de rasgos marroquíes) para obtener información, concretamente la ubicación de una supuesta banda. Entendemos que se trata de un ajuste de cuentas. Finalmente, en esa misma secuencia, los hombres ahuyentan a un grupo de observadores de su brutal interrogatorio mostrando una identificación. No son una banda de mafiosos, son policías.

Esta forma de presentar a los protagonistas ya nos hace pensar que no son trigo limpio. A pesar de estar, supuestamente, del lado de la ley, se deja claro que se trata de gente corrupta, violenta y cuyo destino no merece ser el de recibir medallas o, ni siquiera, obtener la simpatía del público. La mirada que sobre la policía arrojan los responsables del film deja claro una postura muy crítica.

Más adelante, cuando conocemos a la banda de criminales con la que tendrán que unir fuerzas, éstos se nos presentan como gente igualmente violenta, sucia e inestable por lo que apenas queda nadie con quién el público se pueda identificar. Ni siquiera el vecino del bloque que también se une al grupo es una opción, pues se trata de un viejo desequilibrado mucho más perturbado que todos los demás. En conclusión, la mirada de los responsables del film sobre la sociedad de su país es también muy crítica; la de un polvorín a punto de estallar.

Con este plantel, al público solo le quedan unos personajes con los que sentirse a gusto y empatizar: los zombies. Esa masa informe y autómata cuya única necesidad es la de tener el estómago lleno resulta mucho más reconfortante y su violencia mucho más justificada que la del resto de personajes. Así pues no nos queda más que esperar a que acaben con todos los protagonistas del film uno por uno o, en el mejor de los casos, que éstos se dejen morder un poquito para que definitivamente aparquen a un lado su ira formen parte de la horda.



A esta visión tan pesimista de la situación actual en los suburbios franceses (y por extensión en los de cualquier gran ciudad occidental) se une un tratamiento de la imagen tosco, en el que abundan las sombras y los espacios oscuros teniendo además toda la película una tonalidad ocre con abundancia de los colores amarillos y marrones. Suciedad, sudor, podredumbre desde el primer fotograma al último con la excepción, tal vez, de las escenas iniciales en el funeral y el interrogatorio posterior, que son las únicas secuencias que transcurren de día.

En definitiva, nada nuevo bajo el sol.

Si “La horda” debía aportar algo fresco al subgénero de los zombies se lo debió dejar en la puerta del maldito edificio porque nada se llevará a su casa el espectador que ya haya visto unas cuantas películas sobre muertos vivientes. Algún plano con cierta fuerza como el del último de los policías tratando de librarse de cientos de zombies subido encima de un coche con una pistola o, quizá, el plano final con la mujer policía y el líder de los criminales resolviendo sus diferencias. En definitiva poca cosa para una película que, eso sí, es puro entretenimiento para aquellos a los que les guste disfrutar de la cruda violencia.

Más allá de la duda

fuente: Beatriz Maldivia

‘Más allá de la duda’ (‘Beyond a reasonable doubt’) es la adaptación que hace Peter Hyams de la película homónima de 1956, dirigida por Fritz Lang. Este remake, que se etrena mañana, día 10 de julio, está protagonizado por Michael Douglas, Jesse Metcalfe (‘Mujeres desesperadas’) y Ambert Tamblyn (‘The Unusuals’).

En ‘Más allá de la duda’, un joven periodista quiere abandonar sus reportajes de baja estofa dando un pelotazo con una gran noticia: el fiscal del distrito, candidato a gobernador, introduce pruebas falsas en los casos para permanecer imbatido. Como el periodista no puede demostrar nada, urdirá un complicadísimo plan para que lo incriminen sin pruebas y así demostrar que el fiscal estaba jugando sucio.

Siempre cuestionamos que se repitan películas que no necesitaban un rerrodaje. Pero en este caso, preguntárnoslo todavía tiene más sentido, ya que Hyams llega a un resultado muy pobre precisamente por ser hereditario de una historia de suspense que en su momento sería sorprendente, pero que hoy en día no cuela. En este más de medio siglo, los espectadores nos hemos vuelto muy sabihondos con respecto a algunos aspectos policiales y, por ello, ni los giros que aparecen en esta película impactan, ni los pequeños errores o cabos sueltos del guión se perdonan.


El cine negro de los años cincuenta tenía una fotografía maravillosa y una atmósfera que te hacía penetrar en la historia. Fritz Lang, en particular, era un maestro en estos aspectos. Hyams, por el contrario, rueda una película fea, de planos poco favorecidos y con una ambientación tan deslucida que parece que representase los años ochenta. Si vamos a perder estos atributos, sin ganar a cambio nada en actualidad, el remake no sólo es una forma fácil de explotar un producto, sino, además una mala decisión a todas luces.

El ritmo del film no compensa los puntos negativos mencionados, ya que ‘Más allá de la duda’ incluye muchas escenas donde la trama y la acción parecen detenerse y que, a simple vista, daría la impresión de que sobran.

Ninguno de los dos actores protagonistas, Metcalfe y Tamblyn, destaca por su gran labor interpretativa. No se puede decir que estén mal, porque su trabajo resulta solvente, pero no aportan ninguna personalidad especial a sus personajes. Michael Douglas tiene un papel muy corto con apenas algún momento de lucimiento y, si bien es el más famoso del reparto y el que podría hacer que muchos espectadores se animasen a ver la película, tampoco es que se trate de un grandísimo intérprete. Su personaje en ‘Más allá de la duda’ lo podría haber encarnado cualquier otro actor de su edad, con un resultado similar. Joel David Moore, en el papel del amigo del protagonista –siento haber escrito esas palabras pues, para quien haya visto unas cuantas películas, suponen un spoiler sobre el destino de este personaje—, puede ser el que más gracia y autenticidad tenga, como ocurre muchas veces con los secundarios.



Al menos hay un aspecto donde se puede apreciar una actualización del guión. El personaje femenino ya no es únicamente la prometida del protagonista e hija del antagonista. Ella es una abogada que trabaja en la oficina del fiscal y desempeñará un papel importante en la investigación.

Tras una crítica tan devastadora parece que no correspondiese darle dos estrellas, pero el caso es que ‘Más allá de la duda’ se puede ver sin mayor problema, entretiene lo justo y puede acabar sorprendiendo. Es claramente inferior a muchos capítulos televisivos de series policiacas y estaría mejor como directo a DVD que como estreno en salas, pero no se merece un despelleje absoluto.

Un despertar Glorioso

fuente: Guzmán Urrero

Desbordante de entusiasmo y dotada de cierta finura, Morning Glory es una de esas infrecuentes comedias que, aun estando dirigidas a un público masivo, respetan la inteligencia del espectador. La película de Roger Michell entretiene sin altibajos y atesora unas interpretaciones espléndidas. No hay duda de que el productor J.J.Abrams puede sentirse satisfecho.

Hubo un tiempo en que las comedias luminosas –en todas sus variantes, desde la screwball comedy hasta la comedia sentimental, o "de teléfono blanco"– estuvieron tan mal vistas como ahora. Para que los críticos se tomen en serio el género hace falta que los guiones tengan doble o triple sentido, añadan importantes dosis de crítica social, liberen un torrente de humor negro o escatológico, retraten a personajes desarraigados, o simplemente, prescindan del happy end.

Roger Michell, a quien recordarán por Notting Hill, no hace caso a los críticos sino a un público estadísticamente más amplio, y a su modo, se propone caminar junto a todos aquellos comediógrafos que, en otra época, hicieron que los espectadores mayores de quince años acudieran en masa a los cines.

Escrita por la autora de El diablo viste de Prada, Aline Brosh McKenna, Morning Glory refleja –e idealiza, ¿por qué no?– el mundo de la televisión, reflexionando sin demasiada hondura en ese debate que, impulsado por la medición de audiencias, ha ido arrinconando el periodismo serio en beneficio del espectáculo más pueril, grosero y olvidable.



Aunque su referente más obvio y profundo sea Al filo de la noticia (Broadcast News, 1987), el guión de Morning Glory no pretende ser el gran estudio sobre los medios de comunicación modernos. En realidad, su aspiración, mucho más modesta, es la de convertirse en un entretenimiento con clase, al estilo de aquella otra estupenda creación de James L. Brooks que fue La chica de la tele (The Mary Tyler Moore Show, 1970–1977).

Rachel McAdams interpreta a la productora Becky Fuller con optimismo, encanto y ritmo excepcional, cuidando los matices del personaje en cada fotograma. La arropan un impecable elenco de secundarios y dos glorias del cine con ganas de demostrar un par de cosas: Harrison Ford, en el papel de un desilusionado e irritable periodista de la vieja escuela, y Diane Keaton, como la presentadora arquetípica de magazine matinal.

Juntos construyen una sitcom inteligente, con personajes tan bien perfilados como el jefe Jerry Barnes (Jeff Goldblum), el enloquecido hombre del tiempo Ernie Appleby (Matt Malloy) o el galán de la función, Adam Bennett (Patrick Wilson).

Frente a la energía juvenil de McAdams, Ford demuestra que la experiencia es un grado. Su timing para la comedia acaso no le proporcione premios, pero sin duda divertirá a una audiencia mayoritaria. Por cierto, no pierdan ojo de esa escena en la que comparte mesa con tres vacas sagradas del periodismo americano, Morley Safer, Chris Matthews y Bob Schieffer.

Sinopsis

La productora de noticias locales Becky Fuller (Rachel McAdams) por fin ha conseguido el trabajo de sus sueños en la gran ciudad: encargarse del programa matinal de noticias Daybreak en Nueva York.

Sin embargo, ya desde el primer día, el sueño amenaza con convertirse en una pesadilla. Tiene todo el coraje, las agallas y la destreza que pueda necesitar una mujer para triunfar, pero un gran obstáculo se interpone entre Becky y su ascensión a la cumbre: el legendario Mike Pomeroy (Harrison Ford), un estrafalario, chulo y nada cooperativo presentador que está a punto de convertirse en la peor lacra para ella... y en su única esperanza para poder cambiar el destino del programa matinal de noticias con menos audiencia de Norteamérica.

Cuando Becky llega a Daybreak, hasta la emisora ha tirado la toalla por ese programa y su desesperante tendencia a la baja, que además tiene la reputación de devorar y eliminar a los productores más curtidos antes incluso de que el sol se levante del todo.

Aunque no tiene ninguna experiencia en noticias nacionales, Becky está decidida a ser diferente.

Desencadenando una hilarante batalla de cerebros, decide intentar algo nuevo: mezclar el estilo brusco y autocomplaciente de Pomeroy, el antiguo presentador de la tarde, con la verborrea desenfadada, la seguridad y los aires de diva de quien lleva mucho tiempo como presentadora de la mañana, Colleen Peck (Diane Keaton)

Tiene todos los ingredientes para un desastre de los gordos (a medida que los egos empiezan a chocar y Pomeroy pretende ser el primero en cubrir cualquier noticia, ya sea el tiempo, los cotilleos o, Dios nos asista, la cocina), y pronto Becky estará luchando por salvar su reputación, su trabajo y un incipiente romance con otro productor (Patrick Wilson) que pensó que nunca encontraría.

Sin embargo, cuanto más se enfrenta Becky a los cínicos y hastiados, más comienza a creer en sí misma y en el potencial de Daybreak. El resultado es una comedia sexy e inteligente acerca del primer triunfo de una mujer trabajadora que va descubriendo que, independientemente de lo imposible que sea la gente que hay a tu alrededor, todo es posible si pones el corazón en el empeño.

Loco por ella

fuente: Antonio Ponce

Kasie (Jennifer Aniston) y Wally (Jason Bateman) son mejores amigos –a pesar de tener un pasado romántico que nunca prosperó–, y un día ella concluye en ser madre mediante inseminación. Aquí entra Roland (Patrick Wilson), el ejemplar seleccionado, quien cumple con su parte de donador; pero Wally –bajo los efecto del alcohol– intercambia la “semilla” con la suya. Kasie logra embarazarse y decide criar a su hijo fuera de la cuidad, por lo que se muda lejos del ahora padre de su bebé, pero, como era de esperarse, siete años más tarde, ella decide regresar. Con esto, Wally deberá enfrentarse a las consecuencias de su acto a la par que lidia con su inevitable realidad: estar enamorado de Kasie.

No… aunque lo parezca, no estoy hablando de Ross y Rachel en Friends. Y es que, aunque todas las partes embonen a la perfección en esta comedia: desde la convincente interpretación de Aniston –una vez más haciendo de la chica buena–, o el carisma de Betaman, o las breves, pero divertidas, apariciones de Juliette Lewis, todo se ve opacado ante una trama que carece de originalidad; y que hemos visto hasta el cansancio. No se engañen, todos saben en qué termina esta película. Sin embargo, sí podemos decir que no es tan insufrible como otras. Advertidos están.

Enterrado

fuente: Rubén Pajarón

Sopesar el segundo largo de Rodrigo Cortés es complicado sin antes sacudirse años de escepticismo y desencanto con el cine. Con el séptimo arte sucumbiendo al enésimo negocio, hacía falta un tío encerrado en una caja para recordarnos aquello que solíamos llamar “magia”. Apropiado es, cuanto menos.

Ya conocéis los precedentes; triunfo en Sundance, respaldo de la Crítica, 4000 salas internacionales, el estreno más dilatado en una película española. Y repito, “un tío encerrado en una caja”, sin trampa ni cartón. ¿Descabellado el resultado? A la magia me remito. El truco, como todo buen espectáculo, queda en manos de su prestidigitador.

“Enterrado” narra la agónica odisea subterránea de un desgraciado Paul Conroy, contratista americano destinado a Irak, que tras caer víctima de un ataque terrorista, termina sepultado bajo tierra en un oscuro y angosto ataúd con la única compañía de un zippo y su blackberry, al margen de futuras sorpresas.

Salvando odiosas comparaciones temáticas, más anecdóticas que provocativas (quien dice un episodio de Hitchcock dice una escena de Tarantino), y dicho sea más halagadoras que denigrantes (mejor ellos que no Uwe Boll o David Decoteau), la propuesta de “Enterrado” es tan original y arriesgada como su propio desarrollo.

Puestos a buscar paralelismos, habría que remontarse a principios de los 70 para encontrarse con un kamikaze cinematográfico parejo, aquel “diablo sobre ruedas” que un joven Spielberg puso en carretera durante hora y media sin tregua ni descanso.

Cortés aplica la misma fórmula a “Enterrado”, salvando las distancias estéticas, para llevar a cabo un proyecto a priori inviable. No es de extrañar que el guión de la película, de unas setenta páginas, escritas por Chris Sparling, pasara con más pena que gloria por las manos de Hollywood durante años, antes de caer en las del osado realizador gallego.

Siempre con el montaje final presente en la cabeza, Rodrigo Cortés tuvo que exprimir el poco tiempo disponible, repartido en tres intensas semanas de rodaje y otras tres para edición, y aunque reconoce que fue duro, también que no cambiaría nada.

“Enterrado” es, además de una película sobre una caja, una caja en sí misma, blindada a prueba de errores, sin brechas, agujeros ni paredes de doble fondo. Cada plano ha sido medido y meditado hasta la última consecuencia por un cineasta tan seguro de sí mismo como de su criatura, con suficiente autocrítica como para estar un paso por delante de las críticas externas, a las que confiesa no tener miedo.

Supongo que esa seguridad debió de verla también Ryan Reynolds, que aceptó el papel de inmediato. Un actor que merece especial mención, no sólo por el papel más prolongado de su carrera, sino también por el mejor interpretado. Simplemente, está sublime como Paul Conroy, y por prejuicios que puedan suscitar otros de sus trabajos, aquí se lleva un porcentaje alto de su éxito.

Siendo una película de este calibre, y con la complejidad que supone su realización (dentro de lo sencilla que parece a simple vista), no puede olvidarse el mérito de Eduard Grau, director de fotografía, por el inteligente uso de la luz en el ataúd de Conroy, tan coherente con la propia narrativa que se sirvió de las fuentes de iluminación del personaje, tanto del zippo como de la pantalla LCD del móvil, consiguiendo de paso unas texturas orgánicas impresionantes. Tampoco olvidarse del co-protagonista de la historia, el ataúd, del que se construyeron 7 modelos diferentes para poder atender a los distintos tiros de cámara, del sufrido diseño de sonido, a cargo de James Muñoz, o la notable BSO de Víctor Reyes, reservada sólo para momentos puntuales, acompañando a los distintos estados emocionales de Paul Conroy.

95 minutos de duración dan para mucho entre cuatro paredes, y “Enterrado” nos regala momentos de todo tipo, desde drama hasta humor negro, pasando por fugaces pinceladas de acción-aventura, manifiesta crítica social, suspense y sobretodo terror, traducido como un carrusel interminable de tensión, angustia y desolación. Llama la atención que precisamente, Cortés reniegue del Terror para enmarcar su película dentro un género, apostando más por un “thriller intenso”, como confeso adorador de Hitchcock, aunque la publicidad (ingeniosa y sutil, no podía faltar en las menciones) también apunte a nuestro querido género para venderla. Cuestión de gustos u ópticas.

No podría terminar sin dar cita a ese otro gran responsable de que “Enterrado” siga ascendiendo sin descanso en su camino hacia el gran público: el secretismo. La película de Cortés, además de una caja fuerte, también es una caja negra, y en este respecto ha confesado que le preocupa más conservar la opacidad de sus paredes que la mismísima piratería. Así pues, nada de spoilers, y a disfrutar vírgenes del horror de una de las mejores propuestas del año, indiferente a la incansable tristeza de la cartelera.

La Mirada Invisible

fuente: Juan Pablo Russo

Hay películas que van mucho más allá de lo que a simple vista muestran y que leyendo entrelineas es en donde radica el verdadero valor de su discurso. Dependerá de la sutileza de un director para mostrarlo y de la habilidad del espectador para encontrarlo. La mirada invisible (2010) es el metafórico título para el último film de Diego Lerman, en dónde lo esencial de la historia radica en lo que no se ve pero paradójicamente puede verse.

Valoración
4
Dirección: Diego Lerman Origen: Argentina Clasificación: AM16 Ver Ficha + Contenido Relacionado
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María Teresa - magistral trabajo actoral de Julieta Zylberberg - es preceptora del Colegio Nacional Buenos Aires durante la última etapa de la dictadura militar argentina. En épocas de disciplina militar, obediencias debidas y rigor educativo, decide comenzar una investigación para descubrir si los varones fuman en los baños. María Teresa se encerrará durante horas entre el excremento y el orín. Pero no será un culpable lo que busque esta mujer, sino que en ese lugar nauseabundo será en donde encuentre el placer sexual que tiene negado y mucho más.

¿Hasta dónde llegan los límites de la perversión? Pareciera ser esta la pregunta que el tercer film de Diego Lerman (Tan de repente, Mientras tanto) se hace de manera rotunda. ¿Es María Teresa víctima o victimaria del sistema? ¿Está bien lo que hace o está mal? ¿Quién es más perverso el que mira o el que se regocija con saber lo que hace el otro? Preguntas cuyas respuestas no serán develadas facilmente pero que de manera implícita el film plantea categóricamente.

Formalmente el film se plantea desde una mirada invisible de la que el espectador es participe a través del uso permanente de los fuera de campos, así como los personajes son espiados sin ser vistos, al espectador también se le niega la posibilidad de visualizar situaciones que son reemplazadas por imágenes que, a simple vista, pueden dar la sensación de no decir nada, pero que en su conjunto serán más explicitas que lo que podría haberse visto propiamente en escena.

Un párrafo aparte merece la genial actuación de Julieta Zylberberg en un personaje tan puro como retorcido, causante de tanta lástima como odio a la vez, y de Osmar Núñez como un jefe de preceptores sin ningún tipo de escrúpulos y que se regodea de no tenerlos. Resulta imposible imaginar a cualquier otro actor en un personaje digno de una película de Hitchcock.

La mirada invisible nos ofrece un relato simple en él que la mirada está puesta en aquello que no se ve pero que puede verse, al menos si uno quiere. No es lo mismo mirar que ver y es ahí en donde radica el eje de esta historia. Será el espectador quien descubra más de una mirada sobre un relato con muchas más aristas de las que se pueden llegar a enunciar en un sólo texto y que reconfirman a Lerman como uno de los grandes directores del cine argentino, capaz de contar una película desde lo que no puede verse.

Aguas Peligrosas

fuente: Daniel Celina

Esta película parece ser una suerte (mejor dicho, una desgracia) de Anaconda, pero con mucha más onda que aquélla barrabasada de Luis Llosa. Una temática parecida; un reptil berreta, chicas pechugonas (que, al contrario de Jennifer López, pelan) y desenlace irrisorio. Todo esto hace de Blood Surf (James Hickox, 2000) un maravilloso desastre que despierta risas cuando no tiene que despertarlas y provoca espasmos cuando no debería hacerlo.

Un grupo de documentalistas viaja a la polinesia francesa con la idea de producir un film sobre la cultura surfer de los nativos. El grupo (comandado por un empresario con mucho dinero y pocas neuronas, una cameraman sexy y dos muchachos de dudosa ocupación) hace pie en una de las bonitas islas.

Mientras el documental se pone en marcha, uno de los caballeros aprovecha para pinchar con una nativa de 17 años sin saber que la pobre muchacha, poco tiempo después, realizará el clásico ritual esperable en esta clase de cintas: la nena intentará refrescarse -desnuda, por supuesto- en un plácido lago y será devorada por una especie de cocodrilo gigantesco.

El cocodrilo de marras es de una calidad maravillosamente risible: No mueve los ojos, sus articulaciones parecen no existir y lo único que hace es abrir y cerrar la boca todo el tiempo, emitiendo sonidos guturales parecidos a una heladera arrancando.

El fuerte del bicho parece ser el siguiente: Además de medir casi 20 metros, es muy veloz -cuando acelera parece el tren bala japonés- y soporta tanto agua dulce como salada, por no decir tierra firme y seca. Lógicamente, no tenemos hacia donde salir disparando, pues el monstruo nos seguirá el rastro, ya sea en alta mar o en las ruinas indígenas del centro de la isla (punto a destacar sobre el final del film). Además, es un vicioso devorador de carne humana. Los cadáveres empiezan a caer como moscas.

Como es de esperar, el chistoso reptil no sólo se morfa las cintas del grupo, sino también a los nativos protagonistas del documental. El productor, que ahora se siente más perdido que antes, apuesta a un estúpido as en la manga: Filmar la localización y caza del bicharraco por cuenta de un pescador cabrón (otra copia barata, pero ahora del Quint que Robert Shaw supo interpretar en Tiburón). El pescador intentará atrapar al monstruo en el mar, con resultados desastrosos y cuenta de cadáveres en aumento, haciendo que la parte del grupo documentalista que todavía no pasó por el intestino de Juancho vuelva nadando a la costa para intentar matarlo en un final tan o más desastroso que la película en su totalidad.

Buscar ejemplos de afano en Blood Surf puede ser un juego fácil en caso que la cinta los aburra: Hay "homenajes" a las mencionadas Anaconda, Tiburón e incluso a un genial subproducto del clásico de Steven Spielberg: El pescador cabrón muere exactamente igual que un personaje de la magnánima L´Ultimo Scualo de Enzo Castellari, incluso con el mismo nivel de berretada.

En definitiva, una película completamente absurda, divertida por descarte, con alguna que otra escena graciosa y poco gore preciso. Mención aparte merecen las honrosas interpretaciones actorales y el ya mencionado monstruo (con escenas en miniatura incluídas). Una cinta disfrutable sólo con varios litros de alcohol encima que, sin embargo, supera a Anaconda con creces.

Aguas Oscuras

fuente: mikka

Yo siempre le tuve miedo al agua oscura ... o sea, no se por qué pero nada me aterraba mas que el agua de las represas al atardecer ... tal vez era por mi adoración a leer leyendas acerca de bichos fantásticos que temía que algún reptil prehistórico acechara en alguna de ellas pero lo cierto es que recuerdo un día que estaba en un barco de noche y se veía el agua alrededor ... fuchi preferiría pasar una tarde completa adentro de un serpentario XDDD

Y como no tengo suerte ésta peli es un mix de ambos ... agua oscura y REPTILES!!!

Honestamente yo me esperaba la típica peli que yo denomino "ZOO" con un bicho malo hiperdesarrollado, grupo de nabos que al hacer turismo tipo Camel Trophy invaden su territorio y pasan a convertirse en su cena y en parte no la erré salvo por un aliciente ... ESTÁ BASADA EN HECHOS REALES.

La trama va de una pareja y de la hermana de la chica de vacaciones en una zona medio pantanosa, quienes luego de sufrir un accidente se percatan que tuvieron la buena suerte de ponerse en la mira de un cocodrilo de más que respetables dimensiones, pero con gustos algo sádicos ya que al mejor estilo felino le gusta esperar a su presa y tiene una paciencia de monje budista. Como es de esperarse tarde o temprano el bicho quiere almorzar y hará todo lo posible para cagarles las vacaciones y ellos lo posible para cagarle el almuerzo.

La peli en sí pareciera caer en el comunacho de éste género pero sin embargo safa, algo que conociendo mi amorrr por hacer pedazos este tipo de producciones hasta a mí me sorprendió, ya que lejos de transformar en Rambos a los protagonistas le dieron un enfoque más realístico con un final algo inesperado. Las actuaciones a cargo de una ínfima cantidad de actores estuvieron más que bien y con elementos simples y a pesar de tener toques de "ROGUE" un "FRANKENFISH " salatarín y el coco de Bridget Fonda (La sobrina de Jane hija de Peter y nieta de Peter), de la rubia tonta bronceada aburrida como diría el gran Luca Prodan se las ingenió para hacer un producto digno aunque el director debería aprender un poco de armas y de hábitos de caza de estos reptiles.

¿Cómo sabes si es amor?

fuente: Carlos Alonso

Hoy por hoy, si me preguntan cuál es mi comedia favorita contestaré Mejor… Imposible de James L. Brooks, reconociendo que disfrute de la historia y de los gags que hicieron, en más de una ocasión, que pasara ratos súper divertidos.

Años más tarde se presenta otra comedia de James L. Brooks que aparece como guionista, director y productor de la misma. En la misma película interviene el maestro Jack Nicholson y, junto a él, Reese Witherspoon, Paul Rudd y Owen Wilson. Inocente de mí, puedo pensar que ante los mismos elementos el resultado puede ser sinónimo. Sin embargo, es que nos encontramos con un antonimo.

¿Cómo sabes si…? No se parece en casi nada profesionalmente al ejercicio cómico más popular de este director. Sigue siendo un triángulo amoroso donde una joven vive engullida entre los sentimientos por un joven jugador de béisbol y un hombre de negocio. Son la aportación de Paul Rudd y Owen Wilson en esta comedia que intenta renovarse dentro del género tras el fracaso del cineasta por Spanglish, un experimento que paso sin pena ni gloria por las salas cinematográficas.

Los dos protagonistas masculinos han puesto mucho esfuerzo en conseguir que sus interpretaciones tengan un elevado nivel y, lo consiguen, desde luego sus trabajos son dignos de ser mencionados y reconocidos. Detrás de ellos, planea la sombra del maestro y siempre genial Jack Nicholson del que mucho y bueno podemos escribir.

Hans Zimmer pone la música en ¿Cómo sabes si…?. Un intento de conseguir un producto especial, que quizá por la idea argumental o por no haber sabido trasmitirlo se queda en comedia sencilla, con grandes interpretaciones y muy dignas, pero con un guión y desarrollo que no llega al ejemplo mencionado en las primeras líneas de esta narración.

Algunos dirán que es más una comedia romántica para la televisión que para las grandes salas comerciales. No iré tan lejos, porque el talento masculino del filme bien merece pasar el rato con la película que también hace reír, seamos obvios y sinceros. No es genial, pero sí presentable.

Viene por ti

fuente: Jose Folgado

"Ten cuidado con el fantasma de Shomba, si te encuentra, puede sacarte los ojos".

Así empieza "Coming soon", la nueva propuesta que nos llega desde Tailandia y que nuevamente nos ofrece un producto de calidad tras la genial "Shutter".

Otra vez se nos presenta una autentica oportunidad de pasar miedo con MAYÚSCULAS, con una historia bastante frecuente dentro de todos los tópicos del cine oriental (incluyendo fantasma de melena larga, apariciones en los lugares menos insospechados etc..) pero a pesar de lo común de este tipo de producciones, "Coming soon" consigue reciclarse.

Su mayor baza es una historia realmente escalofriante que juega en todo momento con el espectador y lo atrapa, haciéndole partícipe de la historia, hasta llegar al final, que logra hacer estremecer, no por la extraña resolución, sino por las consecuencias que esta tiene, dando lugar a más de una posible interpretación.

Los actores bastante correctos todos (incluso los secundarios), especial atención al papel de Shomba, que logra estremecer con cada aparición. Aun así, si hubiese que ponerle un "pero" sería en algunos momentos puntuales donde la situación se vuelve demasiado forzada, así como algunos dialogos que bajo el punto de vista de un aficionado, sobraban y sólo meten paja a la historia.

La investigación sobre los origenes del fantasma resulta poco brillante pero convincente. Otro pequeño desatino es el bajón que sufre a mitad de metraje, tras un arranque imparable y aterrador que finalmente vuelve a tomar carrera y termina en un final donde las apariciones y misterios se desvelan mostrando una historia cruel, donde no importa el precio a pagar con tal de estrenar una película (en este caso, obviamente maldita)

En resumen, "Coming soon" es otra de esas joyas del cine de terror que se ven tristemente olvidadas por culpa de las distribuidoras y los remakes que invaden cada mes la cartelera de nuestros cines. Sería criminal, que un titulo de tal calibre no tuviera su merecido estreno en cines (como hizo " Shutter" en su momento)

Viaje Mágico a África 3D

fuente: Mirito Torreiro

Emocionante homenaje a su hijita muerta, decidida apuesta por la imaginación no reñida con la espectacularidad: he aquí dos de las premisas básicas sobre las que Jordi Llompart construye un hermoso cuento sobre el Otro y la iniciación a los misterios de la vida destinado a los más pequeños. Contado con la cadencia perfectamente comprensible de las narraciones fantásticas, sólidamente apoyada en escenarios naturales y con una niña a la que no es difícil augurarle un sólido porvenir como actriz, Viaje mágico a África enraíza sólidamente, además, su apuesta por el 3D y evoca el recuerdo de los films espectaculares en Cinerama. Tiene un riesgo: que la vea una platea para la cual no está hecha. Pero si se acierta con la edad, el resultado será ampliamente apetecible: advertidos quedan

Una propuesta atrevida

fuente: imagenennegativo

Confieso que usualmente encuentro los "thrillers eróticos" bastante tediosos y hasta risibles. Claro, no me molesta ver atractivas actrices en idealizadas escenas sexuales, y entiendo perfectamente que, en la mayor parte de los casos, ese es exactamente el punto de estas películas. Sin embargo creo que hay una categoría más "artística" a la que le llamaría "drama psico-sexual"; así clasificaría yo cintas como Closer, Eyes Wide Shut, Lust, Caution y Crash (la de Cronenberg, naturalmente). Esta división es meramente subjetiva, pero creo que obedece a la obvia diferencia en la intención de los cineastas; digamos que el thriller erótico simplemente se ampara en algún telenovelesco argumento de pasión e intriga para justificar los desnudos de su elenco; mientras que el "drama psico-sexual" está más interesado en las causas de esa pasión y las consecuencias que sufren los personajes cuando son incapaces de controlarla racionalmente. Una Propuesta Atrevida (pésimo nombre, distribuidores mexicanos) se acerca peligrosamente al extremo más sórdido de la balanza, pero el factor decisivo que la rescata es el excelente trabajo de sus actores y la sobria dirección del aclamado Atom Egoyan.

De cualquier modo el argumento parece sacado del más puro cine "sexploitation"; la Dra. Catherine Stewart (Julianne Moore) es una exitosa ginecóloga que vive en una elegante casa con su esposo David (Liam Neeson), destacado profesor universitario, y su hijo pianista Michael (Max Thieriot). La vida de los Stewart parece placentera, aunque su matrimonio se ha enfriado un poco a consecuencia de los años; y cuando David no asiste a la fiesta de cumpleaños que Catherine planeó meticulosamente, la mujer sospecha que su esposo la está engañando, probablemente con alguna de sus jóvenes estudiantes. Entonces Catherine conoce casualmente a la refinada prostituta Chloe (Amanda Seyfried), y se le ocurre contratarla para seducir a David, con el fin de confirmar de una vez por todas sus sospechas de infidelidad. Pero, claro, el plan tiene consecuencias más graves de lo que todos esperaban.

Obviamente la historia no es muy original, y ni la "sorpresiva" revelación en los últimos minutos de la película basta para inyectar novedad en el libreto. Sin embargo creo que la fuerza de Una Propuesta Atrevida no depende de su predecible final, sino del intenso trabajo de sus actores. Julianne Moore aprovecha su expresivo rostro para transmitir las más profundas emociones de su personaje con el mínimo esfuerzo y máximo impacto. Liam Neeson tiene el papel más "normal", pero no por ello descuida la perfecta química con su "esposa", en la que podemos percibir los años de altibajos matrimoniales. Y, finalmente, Amanda Seyfried demuestra la considerable calidad histriónica que no hemos tenido oportunidad de ver en las simplonas comedias románticas que infestan su reciente filmografía.

Una Propuesta Atrevida es el re-make de una cinta francesa del 2003, pero su argumento podría haberse usado en una genérica película B de los ochentas (imagino una versión alternativa con Joanna Pacula como la doctora, Linnea Quigley como la prostituta y Jack Scalia como el marido, dirigidos por Tibor Takács o Jim Wynorski). Sin embargo es innegable el barniz de elegancia que aporta la dirección de Atom Egoyan, y la credibilidad de las emociones expresadas por Moore, Neeson y Seyfried, de modo que puedo disculpar sus melodramáticos atributos como parte de su estilo, y recomendarla como un "drama psico-sexual" (o thriller erótico... ustedes decidan) de inusual impacto y refinada manufactura, en gran parte gracias a la espectacular cinematografía urbana de Paul Sarossy, quien usa la ciudad de Toronto como extensión de la casa de los Stewart... fría y espaciosa, pero a la vez íntima y llena de secretos. En esta película Egoyan recorre terreno similar al que visitó en sus cintas Exotica y Where the Truth Lies; personalmente prefiero la faceta más seria de su filmografía (Ararat, The Sweet Hereafter); sin embargo no puedo negar que Una Propuesta Atrevida me gustó justamente por abrazar una narrativa hasta cierto punto "vulgar", y tratarla con todo el celo artístico que pudo conjurar su distinguido equipo creativo. En otras palabras: cine "B" con clase "A". Lo que Basic Instinct 2 quiso ser y no logró.

Temple de Acero

fuente: Javier Escartín Gómez

Theenvelope.com: "Las críticas que ya hemos conocido hoy de "True grit" son muy positivas, y parece que la película ya tiene cuatro nominaciones en el bolsillo: mejor película, actor principal (Jeff Bridges), guión adaptado y fotografía.

Los votantes adoraron "No country for old men", que ganó mejor película, dirección y guión en 2007 y "A Serious Man", que estuvo nominada a mejor film el año pasado. Sin embargo, Joel y Ethan Coen no estuvieron nominados a la mejor dirección por "A Serious Man", y ese desaire puede repetirse este año. La dirección de "True Grit" no es vistosa, valiente y vanguardista.

Sin embargo, la fotografía es impresionante y por fin es posible que Roger Deakins sea el ganador. El original "True Grit", dirigida por Henry Hathaway en 1969, estuvo nominada para dos premios Oscar: mejor actor (John Wayne, que ganó, por supuesto) y mejor canción (que perdió). Bridges será sin duda nominado otra vez, pero probablemente no ganará por dos motivos: 1) Él interpreta un papel difícil de caer bien 2) nadie puede vencer a Colin Firth
"True Grit" también podría tener opciones para mejor dirección artística, vestuario, banda sonora y montaje.

Personalmente, no creo que Matt Damon puede conseguir una nominación. Steinfeld, eso sí, tiene opciones. La carrera de mejor actriz de reparto está bastante abierta, pero la pregunta es: ¿Realmente ella es secundaria? Evidentemente, es la protagonista femenina de la película. En 2002, Keisha Castle-Hughes fue promocionada como secundaria, pero finalmente los académicos la situaron como protagonista."

Tron El Legado

fuente: pinchepelicula.com

Tenía diez años cuando por primera vez vi Tron. Era una mañana de domingo cuando por televisión observaba a un grupo de personas disfrazadas con extraños trajes y en medio de un aparato guiado por un cable suspendido en el aire. Inmediatamente le cambie de canal. ¿Qué podían esperar? En aquellos tiempos los celulares eran del tamaño de ladrillos, el internet masivo era inexistente, todo lo que tenía que ver con mundos virtuales e inteligencia artificial eran en verdad ciencia ficción que difícilmente podía uno comprender. Es por eso que Tron se volvió en un clásico de culto, era innovador en todos sus aspectos, conforme pasaba el tiempo la película se volvió relevante a tal grado que fue la inspiración de un buen número de películas.

Nadie se había arriesgado a realizar la secuela hasta ahora. No porque no quisieran, simplemente no existía el talento necesario para sobrepasar la versión original. Es entonces que después de 28 años por fin vemos en pantalla el sueño de un considerable número de fanáticos que encontraran una película algo mejor que el promedio y nada más.

Lo primero que podrán percibir es la excelente banda sonora de Daft Punk que nos guía a través de un montaje de remembranza de aquellos años ochenta, que fueron claves para la industria de los videojuegos. Así comienza la historia de Sam Flynn en su búsqueda por encontrar a su padre que se encuentra atrapado en “la red”.

Si es posible asistir a una sala IMAX o 3D , háganlo. Los efectos visuales son alimento para nuestros ojos. No había experimentado tal sensación desde Avatar. Lejos de innovar en la tecnología visual y llevarla a otro nivel, es el diseño del mundo virtual lo que cautiva a cada instante. Otros han fracasado en hacer que los efectos especiales tengan peso en sus movimientos, un ejemplo es el Hombre Araña que parece un muñeco de trapo cuando surca los aires. Sin errores los creadores logran hacernos creer que esta realidad existe y nunca dudas de la falsedad de lo que observas en pantalla.

Los actores también respondieron al reto y debo decir que nunca me hubiera imaginado aceptar el personaje que interpreta Olivia Wilde. Cuando la vi en el elenco pensaba que lo iba ha arruinar todo, no se me quitaba de la mente lo pésima que es en “House”. Pero no fue así, con cierta chispa y alegría interpreta a Quorra con tanta humanidad que hasta da gusto conocerla. Puros halagos para Jeff Bridges (Kevin Flint y CLU 2.0), que hace dos personajes a la vez tan distintos que lo único que tienen en común es su apariencia. Es gracias a él que nos interesamos en tanta fantasía, aunque no funciona del todo. Y por último está Garrett Hedlund (Sam Flint), que sin ser un fastidio logra guiarnos en la nueva visualmente mejora red, es capaz de no llevar el sentimentalismo al extremo y hacernos creer que está peleando con algo más que pixeles.

Es el guión quien lo arruina todo.

La promesa de seres digitales llamados ISO, que revolucionarían nuestras forma de pensar. Son una escusa de al menos cinco minutos de explicación de muchos porqués para luego enfocarnos en un buen número de persecuciones por diferentes medios de transporte , que con excepción de las moscas voladoras, el resto son los mismos que vimos en la película original. Luego nos llevan a un bar para que nos ayude el famoso actor Michael Sheen en lo que parece reciclaje de Matrix 3 (por supuesto que versión familiar). ¿En dónde quedó la originalidad? Si no fuera por la calidad de la producción , no existe nada que me indique que Tron valga la pena. En serio no les alcanzó 28 años para poder idear un libreto capaz de proponer nuevas ideas. Creo que Digimon hizo hasta un mejor trabajo en mostrarnos los peligros de un mundo virtual.

Será difícil que veamos una tercera parte. Los números en taquilla no le favorecen a Tron. Me fue muy difícil conseguir la primera película y eso es culpa de Disney que en vez de promover con un reestreno al menos en DVD, para conocer cual era todo el alboroto. Se dedicó a vender la idea de un Matrix moderno con luces de neón.

Veredicto: El guión fue adquirido en una tienda de segunda mano, para remacharlo con bellos efectos visuales, diseños innovadores y adecuadas actuaciones. Al menos entretiene.

Skyline - La Invasión

fuente: Jorge Rubio

Bienvenidos al maravilloso mundo del cine ‘independiente’ de alienigenas. Ese que se hace con menos de 20 millones de dólares pero que se promociona como si fuera el acabose de las películas de género. Uno cree que con tan poco dinero se potencia la creatividad.
No será por ‘Skyline’.
Me consuelo con saber que ‘Battle: Los Angeles’, que de independiente no tiene nada, nos dará una invasión extraterrestre donde uno consiga empatizar con los personajes, se mantenga pegado a la silla con cierta inquietud y cuya trama sea mínimamente lógica. Era lo mismo que esperaba con ‘Skyline’, que se ha currado su campaña publicitaria colgando clips trepidantes y manteniendo un halo de misterioso sobre los que quedaba en el fondo…pero es que el problema es ese, que no había fondo.
Por mucho que uno se afane en crear algo atractivo visualmente no puede dejar de lado el factor ‘entretenimiento’, y ‘Skyline’ termina siendo un espectáculo de luces por un lado, explosiones por otro, pero que tras dejar de mirar a izquierda y derecha te das cuenta que no hay nada en el centro, que el guión se sostiene con clichés absurdos y que sus actores tienen que soltar los diálogos de encefalograma plano.
La sinopsis es clara:
Después de una fiesta tarde en la noche… un grupo de amigos despiertan a causa de una tenebrosa luz que entra por la ventana. Como polillas atraídas al fuego, la luz esta absorbiendo a las personas que luego desaparecen en el aire. Pronto descubren que fuerzas de otro mundo esta tragándose a toda la población humana de la faz de la tierra, y los sobrevivientes deben luchar por sus vidas

¿Atractivo verdad?, pues lo parece pero no es. Los hermanos Strause se decidieron a principios de año a rodar ‘Skyline’ bajo una premisa clara: aprovechar que Hidraulx, su compañía de efectos especiales había crecido lo suficiente tras proveer de tecnología films como ‘300′,’ X-Men: The Last Stand’, ‘Fantastic Four’, ‘Terminator 3: Rise of the Machines’, o ‘El Día del Mañana’ y gastarse sólo medio millón de dólares en contratar actores y equipo de rodaje para echar entre 10 y 20 en la creación de alienigenas y naves espaciales.
Lo que no cayeron ambos es que por mucha excelencia digital no puedes despreocuparte de un guión sólido. El mismo lo firman Joshua Cordes y Lian O´Donnell, que en la vida habían escrito ni un corto o un piloto de una serie y que trabajan como supervisores de efectos en Hidraulx, la compañía de los directores. Consecuencia: los diálogos son de función de instituto, o peor. La historia parte de una premisa prometedora pero el desarrollo es de no tener ni idea de cómo sorprender al espectador.
Lo mismo de siempre, ficticia tensión inicial entre la pareja protagonista, las mismas escenas de huida de sus protagonistas, un tópico detrás de otro (la llegada de los militares es patética), algún destello ingenioso sobre la conexión entre la raza humana y alienigena pero rematada como el culo y lo peor de todo, un final que no tiene mayor sentido que hacer una secuela, y ojo, los hermanos Strause ya la han anunciado y la pagarán ellos mismos para venderla después a una distribuidora.
El aburrimiento es constante mientras no se mantiene en pantalla alguno de los invasores creados para el film, y en ese aspecto es el único por el que puedo hablar bien de ‘Skyline’. Con los antecedentes que hemos comentado antes es imposible decir que los efectos especiales del film no son realmente buenos, aunque mantienen esa ligera imperfección de cuando no se tienen 90 millones para invertir en CGI. De hecho, es con lo que se nos ha vendido ‘Skyline’, con esos clips donde aliens robotizados aterrorizaban a unos jóvenes y pintaban bien. Yo caí.
De los actores prefiero ni hablar. No tienen la culpa de un guión tan nefasto, pero si de ser inexpresivos y conectar al mínimo con el espectador. Solo salvaría a David Zayas, tremendo en ‘Dexter’ y el único que parece saber dónde está y qué ocurre. Los otros corren de un lado a otro gritando y poniendo cara de pena. Un cuadro.
Mucho se ha querido comparar esta producción con ‘District 9′ por eso de gastarse lo mínimo en un género donde Emmerich se fuma 200 millones en fuegos artificiales. Como la noche y el día, donde ‘District 9′ es una vuelta de tuerca y un planteamiento original donde los que nos invaden terminan escaldados, ‘Skyline’ no deja de dar lo mismo (invasión con fines de exterminio), con efectos especiales buenos pero tampoco de perder la cabeza, y encima con un guión que quiere quedarse al margen y ser de mero acompañamiento.
El dato curioso de la película es que la Sony ha demandado a los hermanos Strause por no avisar de que estaban realizando ‘Skyline’ mientras su compañía Hidraulx finalizaba los efectos especiales de ‘Battle: Los Angeles’, las dos de marcianos y que se estrenará en primavera. Lo mejor que le puede ocurrir a la Sony es que el trabajo artístico este bien hecho y en el resto no se parezcan ni de lejos.

Mas Alla del Cielo

fuente: Carlos Alonso

La magia del cine llega al corazón en Siempre a mi lado con una comedia romántica llena de sensaciones y sentimientos, donde su protagonista Zac Efron demuestra que sabe hacer algo más que cine para televisión, actuar y cantar y llegar a las adolescentes, abriéndose un hueco entre los actores con futuro en la gran pantalla.En conclusión: no olviden el pañuelo y olvídense de los registros habituales del protagonista. Véanle desde otros ojos y juzguen su talento artístico como actor profesional.

La cinta es la historia de un joven que tiene todo el futuro por delante. Es capitán de equipo de vela de su instituto, ha sido aceptado en una prestigiosa universidad y además tiene una relación muy cercana con su hermano menor Sam. En un grave accidente de coche Sam fallece y él es reanimado con éxito. En el entierro de su hermano, el lazo que les une hace Charlie pueda verle y durante los siguientes cinco años, Charlie y Sam se ven cada noche para jugar y hablar. Como consecuencia de su relación con Sam, Charlie queda cada vez más aislado y su vida gira alrededor de los encuentros con su hermano.

Su director Burr Steers apuesta por el actor con el que ya colaboro, intentando que transforme su vida pasando de los posters de adolescentes a los poster de grandes películas. El protagonista, en una historia tremendamente sensiblera, transforma su energía para cautivar a las adolescentes para cautivar al gran público en este melodrama.


La historia trata de reflexionar sobre la aceptación de la muerte, la fe, la tenacidad, que a ratos tienen interés y en ello se basa y el espectador puede sacar sus propias conclusiones después de visionar la cinta. Motivo por el cual, ya merece el interés de ver la película en grupo y sacar el debate las ideas y sugerencias planteadas por el guión.

Un guión y tratamiento sencillo, básico y sin complicaciones. Donde figura más las interpretaciones que el desarrollo cinematográfico de las secuencias. Cabe destacar las intervenciones de la veterana Kim Basinguer y Ray Liota.

Red

fuente: colisito.com.ar

Bruce Willis, Morgan Freeman, John Malkovich y Karl Urban son 4 actores que me simpatizan, y mucho, no solo por que sean buenos actores, sino porque generalmente trabajan en películas de cierta relevancia internacional.

El caso de la película Red (las siglas de “Retired-Extremely Dangerous”), tenemos una clásica película con un ex agente de la CIA que descubre un complot y a partir de ahí es perseguido por una rama del gobierno de Estados Unidos para matarlo. El la huida, el agente Frank Moses (Willis) primero piensa en rescatar a una chica de la que está enamorado, por lo que a partir de ahí todo tendrá un condimento diferente en la película. Posteriormente, empieza a juntarse con ex-amigos de la CIA (Mirren, Freeman, Malkovich) y de misiones anteriores para que le den una mano y que pueda resolver el complot, todo siempre bajo tiroteos y explosiones.

La película me gustó mucho al principio, después ya se fue desinflando debido a que es demasiado aburrido ver como siempre se las saben rebuscar para todo y creo que le sobran 20 minutos en general.

Hay buena acción, buenas actuaciones, pero es una película del montón (mirable). Mi puntaje es un 10 al principio, pero un 6 al final. En resumen, araña los 7 puntos. En imdb le dan un 7.6 unos 2200 votantes.
El director es Robert Schwentke y la película dura 111 minutos.

Muerte en las montañas

fuente: Alejandra Nevarez

Mientras los grandes estudios proyectan su carencia de contenidos de terror a través de remakes insulsos (Pesadilla en Elm Street) o franquicias agotadas (Destino Final). El cine independiente gringo ha presentado en festivales propuestas interesantes. El año pasado en Sundance el director Adam Green lanzó Frozen. Logró llamar la atención de los distribuidores y de la prensa especializada en terror. Eso sí, aquellos que estén buscando la Palma de Oro ésta no es su peli. Pero los fans del miedo disfrutarán noventa minutos de sufrimiento.

El género tiene una gran virtud: si logra que el espectador se imagine en la situación que padecen los personajes ya tienen ganada parte de la carrera. Por otra parte, más que tener coherencia o una gran historia debe ser similar a las pesadillas: donde el miedo esté por encima de la búsqueda de un sentido.
Todo inicia cuando tres adolescentes quedan atorados en las sillas eléctricas que van a la parte alta de la montaña de un parque para esquiar. Es domingo y el lugar no abrirá por unos días y nadie, obvio, saben están ahí. A lo largo de este tiempo el frío, la naturaleza, el desgaste psicológico y una manada de lobos serán sus únicos acompañantes.

¿Cómo lograr mantener al espectador al filo cuando la mayor parte de la historia se desarrolla en un sólo espacio? (Tomemos en cuenta Deep Water y Cujo) Adam Green sabe que más allá de los efectos especiales y los clichés del género, el terror se sustenta en las actuaciones y especialmente en el sonido. Mediante emplazamientos de cámara fijos que, a diferencia de La Bruja de Blair, lo que vemos es lo que nos revuelve el estómago. Además, sumado a un soundtrack al más puro estilo Hitchcock, Frozen nos transmite la sensación de claustrofobia en un espacio abierto (aunque usted no lo crea).

Dice Dario Argento, gran maestro del terror, que él no incluye escenas de balazos en sus películas, ¿la razón? Como casi ningún espectador ha recibido un disparo es una sensación con la que el público no se identifica plenamente; Frozen cumple esta regla y gran parte de su efectividad radica en uno de los miedos más básicos: morir congelado. Minuto a minuto los protagonistas van experimentando sensaciones terribles, el dolor va empujando a los personajes hacia situaciones límites, habrán momentos que seguramente no podrás mirar la pantalla. Quizá el encuadre que nunca olvidarás y que demuestra el sadismo del director es la toma de punto de vista en el momento en el que uno de los personajes brinca del carro (chequen el trailer).

¿Por qué nos gusta ver películas donde le suceden cosas terribles a la gente? Quizá es porque cuando salimos de la sala cualquiera de nuestros problemas nos parecen poca cosa. En el momento en que salgas de Frozen agradecerás el calor y el gentío de la ciudad.

Megamente

fuente: pinchepelicula.com

Existe un pequeño gran detalle que impide a la cinta trascender más allá de ser otro adecuado estreno de Dreamworks. No es tan cómica como pretende ser. Por más que los personajes se esfuerzan por hacernos reír (en especial Megamente) el objetivo no se logra al cien porciento, casi es necesaria la introducción de las carcajadas grabadas que abundan en las series cómicas norteamericanas.

La película funciona mucho mejor cuando se enfoca en el drama que aqueja el personaje. Hasta cierto punto con “Mi Villano Favorito” y ahora con esta propuesta, estamos siendo testigos de historias dispuestas a explorar terreno que la cinta de “Los Increíbles” los ha dejado pendiente con la tan esperada secuela. Con efectividad se nos muestra el supuesto de la victoria del mal sobre el bien, pero tengo una duda, tanto Gru como Megamente ¿en realidad eran villanos? Claro que son cintas animadas que son incapaces de mostrar la crueldad tal y como es, pero ambos villanos no son lo suficiente villanos para convencernos de su cambio en actitud de 360 grados.

Aún así, es muy interesante como el guión no permite el aburrimiento al llevar un adecuado ritmo que ni permite pensar en los chistes que no resultan ser tan graciosos. Es a la mitad de la película con el arribo de Titán y el cambio de actitud de la reportera que deje de mirar el transcurso del tiempo. Estaba intrigado en lo que iba a suceder. Al final hasta me sorprendió con algo que dábamos por hecho.

Lo que si debo de hacer notar es que el diseño de los personajes no me agradaron del todo. Si , permiten ser diferente del resto de las películas, pero me distraía demasiado el rostro de la reportera con sus ojotes, pequeñísima nariz y corte de pelo de los años veinte. Hasta las expresiones de Megamente y los cuerpos desproporcionados de los súper héroes llamaban más la atención de lo que deberían.

Como en la mayoría de las cintas animadas, existe las esperadas batallas épicas con una alta cantidad de movimientos de cámara. Acertadamente no existen para rellenar la duración del filme si no en función de la historia y también son entretenidas por contener movimientos ingeniosos con objetos nada convencionales y una que otra sorpresa.

Veredicto: Aunque los chistes no son del todo exitosos, el guión es demasiado entretenido para ser una aceptable propuesta navideña.

Mas alla de la vida

fuente: John

La historia del cine, más concretamente del cine dramático, está bien surtida de momentos en los que el romanticismo y "el más allá" se dan la mano. Un (sub)género que, por lo delicado de su temática, ha ido arrojando a lo largo de los años resultados de distinto pelaje, siempre oscilando entre éxitos y fracasos. De este segundo grupo -desastres- se me ocurren, a bote pronto y sin dar demasiadas vueltas, unas desagradables "Ghost", "Más allá de los sueños" y "City of Angels", todas ellas estrambóticas combinaciones de romance y espiritismo que le hacían a uno, por lo menos, fruncir el ceño. Y es cierto que si me tiráis del encéfalo se me podrían ocurrir varios más.

A primera vista, "Más allá de la vida", lo nuevo del venerable Clint Eastwood, podría inscribirse perfectamente entre estas si nos dejáramos llevar por los instintos y diéramos rienda suelta a las apreciaciones a la ligera basadas en primeras impresiones. Pero vamos, hombre, que estamos hablando del viejo Clint. El tipo que se inventó "Escalofrío en la noche", "El jinete pálido", "Bird", "Cazador blanco, corazón negro" o "Sin Perdón". ¿Demasiado lejanas? Pues el hombre que a sus setentaytantos seguía facturando piezas tan enormes como "Mystic River", "Piano Blues", "Million Dollar Baby" o "Gran Torino", con "Invictus" como pequeño pero desafortunado tropezón. O sea que vale la pena buscarle las virtudes a "Más allá de la vida", que uno, creo poder asegurar, se las encontrará.

Y además no deja de resultar curioso que la película con una mayor tendencia hacia el género fantástico de su director sea al mismo tiempo la que tienda lazos más claros y más directos con nuestra realidad inmediata. La historia de tres personajes que establecerán de un modo u otro un fuerte vínculo con la muerte encuentra un punto de inicio en el devastador tsunami que dejó en ruinas la costa de Indonesia, desastre al que sobrevive Marie (Cécile De France), una reportera francesa que se alojaba en la zona. Luego aparecen la crisis económica y los despidos masivos en la linea argumental de George (Matt Damon), un médium que quiere dejar atrás el hecho de poder comunicarse con los muertos. Y más adelante aparecerán los atentados de Londres ligados a la historia de Marcus (Frankie McLaren), que desea contactar con su hermano fallecido.

Por el camino, la situación de los sijs en Francia, la explotación infantil y el desamparo de los niños huérfanos, la precariedad del tercer mundo, el choque de culturas y religiones... Un panorama muy real y con unos anclajes muy evidentes que paradójicamente sean el probable detonante para un profundo estado de perplejidad, no de decepción pero sí por lo menos de indefensión, en el que vive el hombre contemporáneo. Un estado que puede hacer nacer una nueva espiritualidad basada en el contacto con "el después", en el planteamiento consciente del final de la vida terrenal.

Y es que no podemos olvidar que Clint Eastwood cuenta ya 80 primaveras, y muy probablemente esté abriéndose a nuevas sensibilidades, a nuevas maneras de ver el futuro, o por lo menos de interrogarse sobre el mismo. Pero que nadie se alarme. Clint Eastwood sigue siendo Clint Eastwood. "Más allá de la vida" es un juego distinto con las mismas reglas. Difiere ligeramente en los temas tratados habitualmente por el director (siempre más preocupado por las cuestiones, ejem, terrenales que por las celestiales), pero mantiene un tono, un tratamiento formal que hacen de esta una película inequívocamente Eastwood.

El color del argumento sigue siendo el de la melancolía, el sosiego y la languidez de sus anteriores producciones. Las tonalidades de la luz y sus contrastes con las sombras siguen cumpliendo funciones tremendamente expresivas (y se añaden aquí esas envolventes secuencias del "más allá").
La música, delicada, prudente, sigue siendo puro Eastwood. Y en su faceta de realizador sigue mostrando un profundo respeto por las formas clásicas, por sus planificaciones y montajes sobrios y equilibrados. Esos que apoyan siempre al trabajo actoral cuando lo requiere, y que huyen en todo momento de espectacularizaciones y dramatismos con pólvora mojada. En este sentido, es capaz de construir una secuencia a priori totalmente alejada de su ideario y lograr que siga pareciendo suya. Me refiero a la terrible (por elegante, por sobria, por respetuosa) secuencia catastrófica inicial.

Un no ceder a lo emocionalmente pornográfico que, en su parte positiva, lo lleva a ofrecer un discurso del anti-discurso. En un tema tan ideológicamente delicado como el de la post-vida, Eastwood decide no posicionarse y limitarse a dar distintas opciones, sin dogmatizar. En preguntas llanas: ¿existe el más allá? ¿tiene la parapsicología concomitancias reales con la ciencia o es sólo puro embuste? En respuestas eastwoodianas, que cada uno piense lo que crea que debe pensar.

Él se muestra más interesado en hablar de la responsabilidad moral de un personaje que no se decide si sus capacidades espiritistas son don o maldición. De la necesidad humana de rendir cuentas con el pasado y dejar ligados cabos que en su momento quedaron sueltos. En fin, de la pérdida, del dolor y de si estos pueden mitigarse aceptando una existencia más allá de la terrenal. Vamos, un nuevo "gran relato" que encierra, una vez más, algunos de los grandes temas de la humanidad.

Así las cosas, uno podría pensar en un nuevo éxito rotundo del realizador norteamericano. Ni mucho menos, desgraciadamente. Eastwood parte de un guión que le pone demasiados escollos a sortear. El principal es una cierta indefinición, algunos lugares comunes bastante irritantes y una especie de aleatoriedad de los hechos que culmina de manera bastante artificiosa, con ese esperable encuentro de las tres historias que se deben cruzar por necesidad. A uno le queda la sensación de saber que eso iba a ocurrir, pero no por qué debía ocurrir fuera como fuese. De modo que todo se instala en lo forzado a medida que va avanzando el relato hasta llegar a unos últimos 20 minutos en que la gratuidad de los hechos toma escandalosamente las riendas. Y al final la historia no tiene más remedio que terminar cediendo ante una emotividad de lo más pastosa hasta desembocar en un anticlímax bastante fofo.

Una lástima. El conjunto queda deslucido, uno sale avinagrado del cine y tiene que dar a lo que acaba de ver bastantes más vueltas de lo deseado para que al final las virtudes se antepongan a los defectos y se llegue a la conclusión definitiva: tiene sus bocados correosos, pero al fin y al cabo "Más allá de la vida" es una película estupenda.

Madre e hija

fuente: Carlos Alonso

Una busca a otra

Las historias humanas siempre llevan consigo emoción, intensidad, pasión, dolor y alegría.

El filme de Rodrigo Garcia es una historia humana y, por lo tanto, lleva consigo emoción, intensidad, pasión, dolor y alegría. Es la historia de dos mujeres separadas durante 37 años, conscientes de su historia individual y, la ausencia de esa parte indivisible que une a las madres de sus hijos ponen una necesidad implícita en cada una de ellas difícil de llevar sin ser saciada la falta de la una y de la otra.

Es la historia de Madre & hija protagonizada por Annette Bening y Naomi Watts. Sin olvidar al veterano y genial Samuel L. Jackson o los menos populares y siempre interesantes: Jimmy Smits, Shareeka Epps, Cherry Jones.

Hablemos y recomendemos la película para aquellos seguidores de espectadores.net que acuden fieles a informarse de las novedades cinematográficas.

Siendo una película humana tiene una narración, del director de Nueve vidas, pausada, pero también tiene ritmo y también es algo artificial. Una cosa es la teoría de la historia y otra la narración cinematográfica. Cosas distintas, pero caminan en paralelo en buen cacho de la proyección gracias al esfuerzo del director y guionista del filme.


El reparto, con tres gigantes de la interpretación como los tres protagonistas, es difícil comentar en negativo uno de los mejores elementos de este drama, que con fuerza se introducen en sus registros promoviendo que se incluyan en la narración a los espectadores de un filme, que sin premios y grandes demostraciones publicitarias se encuentran con digno y emocionante relato.

Mother & Child tiene otro elemento que personalmente me gusta en las historias de cine. Fomenta el dialogo en pandilla después del filme y abre las puertas al debate social en los problemas innovadores sobre la adopción, los amores imposibles y las cadenas de dependencias en una historia lírica y serena.

Machete

fuente: hoycinema.com

Quienes rozaron el delirio con la escatológica, esperpéntica y explícita Planet Terror, volverán a probar de su propia medicina con la nueva película de Robert Rodríguez.

Machete, nombre del falso trailer que acompañaba al proyecto Tarantino-Rodriguez conocido como Grindhouse ve ahora la luz transformado en largometraje bajo una gran expectación entre los seguidores del cine de serie B.

Con el característico toque de este director empeñado en seguir los pasos del gran Tarantino, nos encontramos ante la misma fórmula de violencia, sangre, desnudos y diálogos que rozan el absurdo. Una mezcla que salió victoriosa durante aquel binomio que rememoraba el cine de los 70, y que ahora Rodríguez junto a su codirector Ethan Maniquis vuelven a recuperar añadiéndole más ingredientes a esta receta.

El veterano actor Danny Trejo se convierte en el protagonista de una historia que le ensalza como héroe mexicano, sanguinario asesino aficionado a los cuchillos y extraordinario amante de las impresionantes mujeres de la película. Jessica Alba, Lindsay Lohan y Michelle Rodriguez se rifan a este forajido cuyo parecido está más cercano al de Ozzy Osbourne que al de un héroe mexicano. Trejo se mete en la piel de Machete, un ex policía federal mexicano que tiene que cruzar la frontera por tener problemas en su país con grandes peces gordos relacionados con el narcotráfico. Ya en suelo norteamericano sus problemas aumentan cuando se ve en medio de una complicada trama de corrupción política en manos de uno de los más conservadores senadores de Norteamérica, McLaughing interpretado magistralmente por el gran Robert de Niro, como no iba a ser menos. La estricta política de inmigración que defiende este senador enfrenta a chicanos ilegales en suelo americano con conservadores yankis cuyo único deseo es deportar a los indeseables invasores de su próspero territorio. Un argumento de lo más reivindicativo que le sirve a Rodríguez para desarrollar la trama envuelta en vísceras, asesinatos, mujeres desnudas y diálogos poco elaborados. La misma fórmula de siempre, pero en esta ocasión edulcorada con una intención brutal de denuncia en contra de la política inmigratoria norteamericana.

El reparto es uno de los platos fuertes de Machete. Steven Seagal, Don Jonhson, Jeff Fahey, Jessica Alba, Michelle Rodriguez, Lindsay Lohan... Un elenco del cual caben destacar las interpretaciones de Robert de Niro senador conservador y en contra de los inmigrantes, Don Johnson, agente fronterizo antimexicanos y Jeff Fahey, ayudante conservador del senador McLaughin. Entre las peores interpretaciones las de Jessica Alba sin duda (nadie se cree su papel de agente de inmigración... y algunas escenas con Machete) y Lidsay Lohan, cuyo pobre papel se podía haber obviado de la trama sin perjudicar el sentido de la historia sin problema alguno. Michelle Rodriguez, está fantástica mientras que por Steven Seagal los años pasan y no en balde. Cuando vean la película sabrán por qué.

En líneas generales Machete no decepciona. Aunque los diálogos no estén del todo trabajados, algunos actores no den el tipo y que haya algunos fallos de dirección, lo cierto es que la película cumple su objetivo: entretiene, divierte y ofrece lo que su público está buscando sangre, violencia, escenas disparatadas, mucha acción y chicas guapas. Una fórmula que Robert Rodriguez sabe explotar y que repetirá a pesar de sus detractores. Afortunadamente no muchos le toman en serio.

Los viajes de Gulliver

fuente: espectadores.net

Comedia, aventura, humor, fantasía y algo de ironía para toda la familia es el lema de Los viajes de Gulliver según la versión que ahora nos presentan de la mano del popular cómico, que ha dado una visión diferente al personaje y que puede ser el objetivo de los beneplácitos o protestas de los espectadores.

Quizás la novela de Jonathan Swift, publicada en el siglo XVIII, sea una de las mayores adaptaciones cinematográficas en la historia del cine y ahora se presenta en la versión el actor cómico Jack Black. Está dirigida por un profesional en el cine de animación, Rob Letterman, responsable de El espantatiburones y Monstruos contra Alienígenas

Hasta ahora, las versiones anteriores habían dado una versión más literaria de la adaptación de la popular novela, sin embargo, la presencia y el resultado de Jack Black en el filme supone dos objetivos principales:

a)Dar un aspecto más de comedia, risa y carcajada al personaje, siguiendo la línea artística del popular actor.

b)Conseguir el tirón de la taquilla comercial que este protagonista puede generar al ser la estrella indiscutible del filme y este, ser una historia, además de antigua, ya resuelta en la gran pantalla con diferentes versiones.

Junto a nuestro cómico protagonista, veremos, disfrutaremos, reiremos con Emily Blunt y Amanda Peet las dos actrices que acompañan al protagonista. Fíjense en los efectos especiales, que si alguno de los espectadores ha visionado las películas anteriores, verán la diferencia de las mismas escenas con técnicas superiores.

El conjunto de la película está dirigida para un público juvenil e infantil que consigue el resultado propuesto, siendo una versión más de la novela, sin grandes elementos que la configuren como una película excelente y cuyo objetivo es, tristemente, recaudar fondos al menos con una dosis de entretenimiento.

Los Próximos Tres días

fuente: seloquevisteis

Como recordarás, en noviembre hicimos en Sé Lo Que Visteis una ‘promo’ (también en Netámbulo) sobre esta peli para invitar a 20 lectores del blog que irán esta noche al pre-estreno de Los próximos 3 días. En Sé Lo Que Visteis, ya la hemos visto y podemos decir que nos ha gustado. Pero vamos con la crítica por partes.

El argumento de Los próximos tres días es muy sencillo de contar: Russell Crowe y Elisabeth Banks interpretan a un matrimonio feliz con un hijo. Sin embargo, un día la mujer es acusada de un asesinato que dice no haber cometido y la condenan a cadena perpétua. Su marido, un hombre sencillo, pensará cómo liberarla de la cárcel por todos los medios a su alcance ¿Lo conseguirá?

La película, catalogada como thriller, está bastante bien, al estilo de películas antiguas, es decir, sin demasiados efectos especiales y apoyada un buen guión y el trabajo de los actores. Por cierto, Russel Crowe hace una buena actuación, ya lo verás. No es el Russel Crowe rudo al que estamos acostumbrados.

El único pero de la película es que la primera parte es un poco lenta y se hace larga. Pero aguanta, que luego viene lo bueno. Y es que desde la detención de la mujer, que se produce en los primeros minutos, hasta que Russel Crowe comienza a pensar el plan de fuga, la peli es un poco lenta en el desarrollo. Le sobran minutos. Nada tiene que ver con el ritmo frenético que coge después la película. Que es justamente lo que aparece en el tráiler y la sensación que tienes antes de ver la peli, donde igual te imagines una fuga al estilo Michael Scofield en Prison Break, pero no, aquí la cosa es más realista.

La cinta está dirigida por Paul Haggis, responsable también de En el valle de Elah y Crahs por ejemplo y que ha participado en las últimas películas de James Bond o en la exitosa Million Dollar Baby, entre otras.

Como curiosidad, decir que como nos viene acostumbrando Hollywood, Los próximos 3 días es un remake de la película francesa “Pour elle” (Anything for her) de 2008 y estrenada en España en 2009. Por lo que tocará verla para comparar, aunque por el tráiler da la impresión de ser idéntica.

En definitiva, Los próximos tres días es una buena película, entretenida y en nuestra escala SLQV de valoración le damos un 7: bien merece unas palomitas en el cine.

Las Crónicas de Narnia: La travesía del viajero del alba

fuente: Capitán Spaulding

Resulta que había un motivo, después de todo, por el que la Disney se quiso desentender del universo narniano antes incluso de estrenar la segunda y olvidable entrega de sus crónicas, "El príncipe Caspian". Una justificación que evidentemente cae en lo económico, pero que va mucho más allá y dice francamente poco del estudio que recogió el legado, la 20th Century Fox. Y no es tan sólo que la franquicia estuviese agotada desde el mismo instante en que los títulos de crédito inundaran la pantalla de "El león, la bruja y el armario" (reivindicable entretenimiento fantástico, por cierto), sino que por lo visto a posteriori, esa inocencia iniciática escondía en realidad un devenir sumamente peligroso para una saga que a la conclusión de su tercera entrega, este “La travesía del viajero del alba” que nos ocupa, se ha convertido en un panfleto explícito y sin pudor alguno del cristianismo. Una llamada subliminal y casi sectaria a filas (de la religión, se entiende) que hace de “Las crónicas de Narnia” un arma muy peligrosa que podría levantar más de una ampolla. Claro que eso ocurriría si el público llenara las salas, algo muy dudoso por mucho que la Fox haya puesto toda la carne en el asador invirtiendo en ello una millonada (lo cual posibilita efectos digitales sin tregua), recurriendo al siempre llamativo 3D, y contratando a un director de aquellos que se especializan en acatar órdenes, cobrar el cheque y mantener la boca cerrada.




Ni por todas esas consigue la película con el título menos atractivo de los últimos años, hacer valer sus credenciales para justificar el desembolso de una entrada de cine, porque es muy, muy poco tienen “Las crónicas de Narnia” que ofrecer a estas alturas de partido. Y de eso se da uno cuenta bien pronto, con un tramo introductorio que ya demuestra hasta el último de los males del film, por mucho que éste no se haya metido en el mundo de Narnia todavía. Con una cámara moviéndose por entre alguno de los principales edificios londinenses se abre el espectáculo dejando patente que ni los efectos especiales van a estar a la altura (esa sensación de desenfoque de la imagen ya había quedado superada incluso en la anterior entrega) ni el 3D va a ser equiparable a los últimos ejemplos estereoscópicos vistos en una sala de cine al contar con muy poca profundidad y, sobre todo, otorgar una oscuridad a la imagen que apaga tanto su vitalidad como la del espectador.
Primer jarro de agua fría que continua con un seguimiento a los niños protagonistas (dos de los cuatro hermanos Pevensie y uno de sus primos) que se antojan mucho más odiosos que de costumbre, y de su entrada al universo paralelo de marras, esta vez a través de un cuadro. En suma no son ni quince minutos que ya descubren la mayoría de heridas de la cinta, de las que se desangra hasta la muerte y que confluyen en una lamentable falta de punch. O lo que es lo mismo, en un peñazo de cuidado para el público.

Un servidor no acierta a esclarecer el blanco hacia el que dirigir las quejas: bien puede ser el apático trabajo de Michael Apted (director de “Nell”, “Gorilas en la Niebla” o “007: El mundo nunca es suficiente”) tras la cámara, que la oscuridad provocada por las gafas tridimensionales. Aunque también puede deberse a la pulcritud, lo cristalino y lo amansado de todo el cotarro, incapaz de de mostrar algo de sangre en las venas; al carácter episódico de su entramado, que imposibilita entrar en materia hasta pasada la primera hora larga de su metraje, y hasta entonces se dedica a untar miel en los labios del respetable para luego mezclarla con sal; o al hecho de que todo lo expuesto en pantalla ya haya sido visto con anterioridad, tanto a nivel argumental como visual.
Sin una sola idea innovadora en la chistera, un truco o un mísero twist que eleve el producto, hay que refugiarse en puntuales detalles como pueden los complejos de la hermana pequeña en relación a la mayor, o el grotesco diseño de los humanos-pie (o así) para rescatar algún punto a favor de lo que además resulta ser una completa horterada para los sentidos. Demasiado poco para defender esta suerte de “Odisea” de chicho y nabo que sólo despierta de su letargo a falta de 20 minutos para el final, con la introducción de una bestia enorme que, esta vez sí, otorga algo de luz al carácter espectacular que teóricamente debería haber sido alma mater de la producción. Claro que a ello le sucede la más absurda e hiriente publicidad de la religión cristiana, por lo que ni el clímax es capaz de dejarle a uno el buen sabor de boca que sí le dejó la primera crónica, pero que después se vio emborronado con la segunda para acabar de desaparecer con la tercera y, esperemos, última de ellas. A evitar.

La Vigilia

fuente: John Campos Gómez

Y de nuevo, el Director de Arte Augusto Tamayo lo hizo bien; entretanto, el Director de Cine Augusto Tamayo lo hizo mal. Otra vez. ¿Será esa continuidad en el error el factor común de la trilogía que dice haber filmado? El bien esquivo y Una sombra al frente, primeras dos entregas de la trilogía en cuestión, comparten la gracia de lucir impecables y el estigma de invitar al sueño.
Y sí, mal. Mal porque el contexto pesadillesco que con acierto ambienta (de tono marronáceo, pródigo en construcciones antiguas y calles estrechas de la Lima barrial, un laberinto majestuoso con columnas y cruces) se desperdicia en situaciones enfáticamente teatrales y se enturbia con música incesante, chillona, que redunda emociones. Asimismo, el guión no convence porque está escrito desde el prejuicio que son los estereotipos, desde la ignorancia de causa: un intelectual como el que Brero interpreta es un onanista de la cultura y el arte, un posero de inteligencia. Si no estuviera rodeado por libros de Sartre o fotos de Allan Poe, ¿los espectadores no debemos creer en su cultivado gusto? Y si la malandra que interpreta Orúe no derrocha groserías ni violencia, ¿no es una marginal? ¿Tanto le interesa a Tamayo relievar esos tópicos? Porque no podía ser de otra manera, me es imposible tomar en serio a sus muestreos.
No obstante, por medio de esos muestreos (léase personajes), el recorrido cineasta pretende un ensayo sociológico sobre los miedos de la dividida Lima de nuestros tiempos (en la casona grande y vieja del filósofo, museo de imágenes perversas, atada de manos, la Orúe los encarna, simulando ser terrorista o puta según le convenga. Miedos anacrónicos los que representa, vale aclarar). Se entiende el asunto, pero no cala. Los parlamentos vulgares de la Orúe son grosería pura, nada de bellaquería, y los amagos cultos de Brero se asemejan a los de culturosos viejos burócratas. Ambos son acartonadas e involuntarias caricaturas de lo que debieron ser. (La escena de la salvaje arremetiendo al intelectual parece un ejercicio de taller de impro).
Augusto Tamayo es un academicista consumado, que domina la cámara y sus posibilidades todas, sin embargo, entorpece cuando ase su pluma al servicio de la ficción. Entrelíneas: es un mal guionista.

Lo suyo es narrar en imágenes, hacer fluir la diégesis, coger dos planos disímiles y darles coherencia al empalmarlos. Hacer discurrir una historia hasta que desenlace y quede todo claro, diáfano. En cambio, con la La vigilia, va a contracorriente de sus talentos en pos de ostentar intelecto: imprime ‘artísticos’ tiempos muertos, simbolismos retóricos y un anticlímax desangelado, que deja más sinsabores que inquietudes. El híbrido no resulta: no solo aburre sino que, en su presunta sabihondez, revolotea clichés.
Sin dudas, las mejores secuencias de La vigilia son las correrías nocturnas por el Centro Histórico de Lima, filmadas en planos abiertos que denotan a las plazas y calles cuales infiernos dantescos, donde cada ruta es una ramificación del averno. El ambiente enrarecido que Tamayo compone, desde la elección de las locaciones, sugiere no una vigilia escabrosa sino una pesadilla. Crédito mayor para él como director de arte y mención honrosa para Juan Durán, el cameraman y director de fotografía.
No es la fotografía barrosa la que destaco -que está bien- sino la confección de una nebulosa ruta de escape por donde andan, huyen, los protagonistas. De ser la fotografía un criterio mayor, El acuarelista sería un monumento del cine peruano, lo que es caso contrario.
Dejemos de lado el arte en la puesta en escena, ¿qué nos queda?: careos histriónicos y vaivenes detectivescos, andados a trote. El conflicto planteado al inicio no se anuda sino se desarrolla lentamente hacia su desenlace. Pasa casi sin sobresaltos. Chocano (Brero), tras su vigilia en los peligrosos suburbios limeños, vuelve impávido a su escritorio. Pareciera haber vivido nomás un mal sueño que asimilará como bagaje para sus próximos textos filosóficos. Sobrador epílogo que exhala arrogancia intelectual. A propósito, ¿no fue Augusto Tamayo quien hizo cameo en esa última escena? Pudo haber sido y no sorprender a nadie.
La vigilia es un ensayo tedioso acerca de la incomunicación entre clases, no una película sagaz y sentida de su tema. Entre bostezos y parpadeos cansados, la he podido entender, pero no disfrutar. Cómo, pues.

La Red Social

fuente: David Cárdenas

Tiene mucho mérito lo que han hecho David Fincher y Aaron Sorkin con ‘La red social’.
A partir de una biografía que sólo da para rellenar un folleto turístico se han montado una película de dos horas de duración, de impecable factura, con posibilidades oscarianas.
En principio, este filme ha confirmado mis sospechas: el éxito de Facebook es una pasada, pero la intrahistoria conocida sobre los tejemanejes para su creación y crecimiento es de lo más corriente en el mundo de los negocios en general, y en el de Internet en particular.
Quién no ha estado cerca de un ‘apropiador de ideas’, a nivel personal y laboral, del que se ha visto con perplejidad el descaro con el que ha hecho suyas tales ocurrencias sesudas.
Y en la red de redes, donde impera la permanente infracción del ‘creative commons’, ese tipo de ‘hurto’ es el pan nuestro de cada día.
Vale, la excepcionalidad en este caso es que aquello que ha salido de lo ‘robado’ se ha convertido en un fenómeno de masas, hiperadictivo, y que el ‘ladrón’, Mark Zuckerberg es un tipo descrito por diversas fuentes (que me temo que no le han mandado nunca una solicitud de amistad) como un gánster cibernético, un inepto, un friki sobrao, y un obseso de las mujeres y el sexo.
Vamos lo han pelado vivo. A él le dará igual seguramente, es el multimillonario más joven del mundo.
Pero para mí su proeza está huérfana de ese grado necesario de esfuerzo personal, superación y sacrificio con el que cuentan las historias de la creación de otras grandes empresas o fenómenos de éxito planetario, que las hace mucho más excepcionales.
Lo de Mark fue ‘chorizar’ a otros el concepto básico de una red social, pegarse unas semanas de sesiones maratonianas de programación y tener la suerte de que lo programado gustase muchísimo en un sector concreto de personas, estudiantes universitarios pijoteros, con el perfil ideal e inquietudes superpropicias para el exitazo de la iniciativa, que hoy cuenta con 500 millones de usuarios.
En resumidas cuentas, que personalmente no considero que todo aquello sea merecedor de una adaptación cinematográfica, salvo por aprovecharse de la circunstancia de que Facebook ya es un fenómeno mundial.
Lo más, quizás, que daría sería para un interesante documental de una hora.
Por eso Fincher no ha centrado la atención de esta película en el lado morboso de la personalidad de Mark, ni en cómo se apropió de la idea de la arrasadora red social, y el proceso de cómo Facebook ha llegado a ser lo que es.
David ha pivotado el filme sobre aquello que le podría dar más juego, la lucha judicial mantenida entre Zuckerberg y su amigo Eduardo Saverin, los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss, y Divya Narendra por conseguir el reconocimiento, a nivel de propiedad intelectual, de ser los ideólogos de Facebook.
Que al final también es muy corriente y se reduce a soltar la pasta, la típica historia de género.
Pero como maestro que es, Fincher hipnotiza con una trama legal que, aunque corriente en el fondo, está contada de forma magistral, con carácter sobrio, recurriendo a un excepcional juego de flashbacks que cuentan con ritmo e interés cómo fue ‘el antes y el después’ en la relación de los litigantes. Hay que reconocerle el esfuerzo.
En ese sentido refleja a la perfección la envidia, la traición, la decepción, la pérdida de la amistad por la búsqueda de notoriedad, y tirando para ello de recursos artísticos que me han puesto los pelos de punta (véase la escena de la competición de remo).
Ahí la contribución de Aaron Sorkin ha sido fundamental, adaptando la novela ‘Multimillonarios por accidente’ de Ben Mezrich, con unos diálogos soberbios y cargados de adrenalina (el prólogo de la cinta es electrizante), y una crítica social evidente, a pesar de que le haya dado los tijeretazos necesarios para que el largometraje sea lo más comercial posible.
Aún así no se puede evitar reconocer que la terminología utilizada en tales diálogos les va a sonar a chino mandarían a aquellos que no están familiarizados con la jerga informática en general y en especial con las redes sociales. Superable, porque tampoco este aspecto es tan reiterativo para perderse.
Quizás la manera de reflejar la forma de ser de Mark es algo condescendiente, por eso de no crear enemistades con los poderosos, teniendo en cuenta que, según lo que conocemos, el fundador de Facebook es un capullo integral.
Intenta transmitir el mensaje de que el comportamiento de Zuckerberg, que le llevó a robar la idea de la susodicha red social, es producto de su propia personalidad.
En otras palabras, que pone paños calientes para hacernos creer que sólo se trata de un chaval solitario, que lo único que pretende es ser aceptado en su entorno. Es decir, que nos dé pena de cómo es, especialmente marcado en la escena final de la película, que me ha parecido genial como ejemplo de esto.
En ese sentido, el trabajo de Jesse Eisenberg, interpretando a Zuckerberg, es brutal. Hace que odiemos al personaje, dándonos ganas de darle dos buenas leches. Dicen que su actuación es de Oscar, y puede que sea así.
Aunque las interpretaciones de Andrew Garfield como Eduardo Saverin, al que le veo muy buenas maneras para traernos un buen renovado Spiderman, y la de Justin Timberlake como Sean Parker el creador de Napster, no son menos meritorias. El reparto en general la verdad es otra de las claves del éxito de la película.
Destacar el ‘apaño’ CGI espectacular para representar a los referidos gemelos Winklevoss: es un sólo actor, Armie Hammer. Impresionante, me tragué doblado el efecto, para mí eran dos hermanos reales clavaditos.
En fin, que a pesar de sus vitoreadas excelencias, siento que la historia de Facebook, aún sin terminar de escribirse, no tenga la suficiente chicha para haber sacado de ella algo realmente poderoso para el celuloide, y haber hecho una muesca maestra más en la filmografía de su director. Tiene mejores cintas en su carrera.
A pesar de todo, ‘La red social’ es para mí uno de los filmes del año, marca Fincher.

El Juego del Miedo VII

fuente: Rubén Pajarón

Llegó con el amanecer y se fue al caer el sol, y es que al margen de la sangría, la trayectoria de esta saga suena hasta romántica. Por encima de parodias zombies y vampiros prepúberes, SAW se ha convertido a pulso en el referente absoluto de esta década en lo tocante a cine de terror, dada su constancia ritual del 2003 al 2010, forjada por petición de un público entregado más que por modas externas e incluso necesidades internas. Un sustento vitalicio que explica a su vez por qué nos encontramos ante el presunto capítulo final. SAW lleva demasiados halloweens nutriéndose de la sangre de incondicionales, es por eso que las famosas campañas de donación de sangre, habituales en cada promoción, se me antojen irónicas en retrospectiva. No sangre, no SAW, así de visceral es la realidad subyacente de esta franquicia. La realidad que explica como SAW 7 pasó de ser penúltima a última secuela tras el batacazo de la sexta, de ser 2D a 3D como último recurso de tirón comercial, y de ser cerebral a descerebrada con el apurado collage de los guiones de la séptima y octava parte.

Tampoco sería justo culpar a SAW 7 del descalabro de la saga, con los de sobra conocidos tambaleos que ha ido dando en su intento por mantener la compostura. Pero con la responsabilidad de ser el broche de la saga, es razonable que tenga todas las papeletas para servir como cabeza de turco.

Aquí ya no valen los finales abiertos con cliffhangers apoteósicos, ni los agujeros de guión parcheados con otros mayores. Se acabó el tragar objetos camuflados en cera, esconder cartas trascendentales, recibir cajas misteriosas, entregar sobres anónimos y demás gymkhanas guionísticas. Con SAW 7 había que mojarse, nada de pasar el mochuelo al siguiente, y el “dead end” era previsible y comprensible. Eso sí, podían haberlo hecho mucho mejor. El final de SAW 7 resulta un tanto decepcionante tanto en su trama individual como en la global, y hablamos de una saga donde los finales conforman una parte esencial de su calidad.

Puesto que en esta saga hay destripes que hacen más daño que los propios de Puzzle me abstengo de spoilear, pero creo justo matizar que la culpa de esta infame resolución deberían compartirla los aficionados y la espantosa mitomanía que corroe Hollywood.

A SAW 7 le ha pasado igual que a “REC 2”, por crear un paralelismo entre el Dr. Gordon (Cary Elwes) y Ángela Vidal (Manuela Velasco). La gente se encariñó tanto de estos personajes por protagonizar las originales que no supo enterrar sus cadáveres, querían más y más aunque no viniese a cuento, y está claro que el fanatismo es la piedra angular de la nigromancia en el cine. Curiosamente, este paralelismo entre ambos se aplica incluso en la inversión de sus roles originales, y como dice la tarjeta, “hasta aquí puedo leer”. Que básicamente ya lo habían hecho con Amanda Young, repescada en las secuelas por encoñamiento popular, pero al menos contó con varias secuelas para ir maquillando las excusas con flashbacks sacados de la manga.

Vista la saga en retrospectiva una vez más, es interesante comprobar que pese a ser de las pocas que ha sabido mantener sus rasgos de identidad con el tiempo, la fórmula “ingenio + gore” se ha ido desnivelando progresivamente hasta tocar extremos. De una SAW inteligente y cerebral donde la tortura era efectiva por lo sugerente, a una SAW 7 sin atisbos de ingenio que busca la compensación regodeándose en el gore explícito, gráfico y desmedido; algo que no deja de ser una decisión sensata para nivelar la balanza cuando es imposible encontrar el equilibrio.

Kevin Greutert retoma la dirección sustituyendo a última hora a David Hackl (“SAW 5”), y aún con la ventaja de la continuidad directa parece perdido en ocasiones. Podría deberse a la macedonia de guiones de Patrick Melton y Marcus Dunstany, que repiten por cuarta vez, o ser consecuencia del 3D, que como muchos habrán experimentado en este formato, tiende a fagocitar el ritmo, la puesta en escena y la narrativa en favor del efectismo circense. Pero insisto en que sólo sucede a ratos, por lo general la acción no decae casi en ningún momento.

La historia, aún siendo la menos trabajada de la saga, cuenta con algún aliciente como la presentación de un club de supervivientes de Jigsaw, desaprovechado y desdibujado de primeras al no saber qué dirección darle en la trama, y sirviendo a lo sumo como una excusa de cameos. Más que atar cabos como habían prometido, esta secuela retribuye a la saga con incoherencias que funcionan en sentido inverso.

Y aquí me veo obligado a señalar de nuevo los daños colaterales del fenómeno fan, porque parte de estas incoherencias tienen mucho que ver con forzar el homenaje y guiño al final de la SAW original, fusilando situaciones, diálogos e incluso el escenario, en busca del bucle por hacer “la gracia”. Ni siquiera resuelve los misterios que habían dejado caer las anteriores, véase el final de SAW 5 tras los créditos, por ejemplo.

Los actores resultan igual de poco creíbles que siempre para no variar, cosa muy a su favor, por chocante que suene, ya que actuar bien a estas alturas le hubiera restado personalidad al conjunto. Y ya entrados en asuntos de “personalidad”, mencionar de refilón (porque no merece más espacio) que en el apartado musical Charlie Clouser sigue canteándose como de costumbre, remezclando los 3 temas principales de siempre sin nada nuevo que aportar, que tampoco es tan malo como parece, más vale lo bueno conocido…

Igual de afines son los decorados y la fotografía, pese a la ausencia de David Armstrong. Si habéis jugado a los videojuegos de SAW (Konami), seguro que sentiréis cierto dejavú al ver el edificio donde tienen lugar las trampas principales. Habitaciones comunicadas por fisuras en las paredes, texturas ocres, bóvedas con tragaluces destartalados, suelos de pinchos, jaulas medievales, equilibrismo sobre tablones… han conectado con el videojuego compartiendo la misma localización, el Hospital Psiquiátrico, aunque sin ahondar en su historia y la relación con John Kramer.

Para animar un poco a los que hayan llegado hasta estos renglones, decir que técnicamente es para quitarse el sombrero, sobretodo en estos tiempos donde el bajo presupuesto hace mella en nuestro género. La creatividad retorcida de esta secuela en cuanto a sadismo y gore es enfermizamente brillante, y supera en brutalidad a las demás con diferencia, sin necesidad de 3D ni esperpénticas censuras del Ministerio.

En SAW 7 vemos al fin la “Reverse Beardtrap” en toda su gloria, más allá de la mera simulación, y que decir de la prodigiosa matanza de skinheads en el garaje, una escena descartada en anteriores porque los productores la encontraban demasiado fuerte, y que hace honor a su fama. Como curiosidad, el protagonista de esta trampa no es otro que Chester Bennington, cantante de Linkin Park, quien también pone un tema en la BSO.

Esta entrega también recoge el premio al mayor bodycount, con más de 20 muertes, por causas directas o indirectas, de mayor o menor elaboración, y a la mayor cantidad de trampas usadas, se podría decir que en ésta Jigsaw ha montado su propio Toys’R’us.

Esto es, en resumidas cuentas, lo que encontrarás en el capítulo final de SAW, si es que cumplen su palabra, que después de verla muchos apostarán por lo contrario.

Para el seguidor recalcitrante e incondicional de la saga, a lo peor resulta decepcionante, como entrega de SAW es bastante mejorable, como desenlace ni que decir, pero como película de terror sobresale de la media, y ya por último, al degustador de casquería se lo hará pasar como los indios. No merece la pena recomendar llegados a este punto de la historia. Si has visto las anteriores, ver esta es una obligación moral más que una opción, y sino, ni siquiera estarás leyendo esto.

Imparable

fuente: notasdecine.es

Imparable es el nuevo thriller de acción de Tony Scott, padrino del género en su vertiente más estilizada y videoclipera (es decir, la que lleva predominando en el cine comercial desde hace casi 25 años). En esta ocasión, Scott vuelve a la acción sobre raíles tras ‘Asalto al tren Pelham 123‘, que también contaba con Denzel Washington como protagonista. Acompañando al ya veterano actor, nos encontramos aquí con Chris Pine, tratando de abrirse paso entre los modernos héroes de acción, tras interpretar a un rejuvenecido capitan Kirk en el ‘Star Trek’ de J.J. Abrams.

La premisa de Imparable se basa en un suceso real: un tren de mercancías, debido a un error garrafal de su conductor, inicia la marcha sin ningún control humano. Lo peor es que el convoy cuenta con varios vagones que transportan un peligroso cargamento de sustancias explosivas. Tanto la compañía ferroviaria como las autoridades tratarán de parar el tren antes de que alcance zonas urbanas, pero únicamente el valor de dos conductores de la compañía podrá salvar a la población civil del desastre que se avecina.

Tony Scottt se las arregla para hacer un film medianamente entretenido, con sus habituales tics visuales, y el peculiar sentido del humor que caracteriza a su cine (sí señores, la filmografía de Scott tiene señas de identidad que van más allá de su manera de rodar/fotografiar/montar). Sin embargo, las peripecias de los personajes al tratar de detener el tren se antojan un poco sosas, haciendo que al final el relato carezca de la emoción necesaria. Y eso que los autorers se esfuerzan en introducir elementos que capten el interés del espectador: a saber, una explosión chula, atardeceres sin fin, helicópteros revoloteando, un tiroteo, una pseudo-persecución con coches volcando, e incluso una par de buenorras sin venir a cuento.

Supongo que el corsé de ser una peli ‘basada’ en hechos reales ha impedido que el director desbarre a su gusto. Aunque, en realidad, ‘Domino’ (film que Scott dirigió en 2005) también partía de personajes reales, y eso no fue óbice para crear todo un delirio surrealista, donde la suspensión de incredulidad era la principal motivación de la película. Pero en Imparable, el hermano de Ridley se ha dejado la locura en casa y ha preferido entregar una cinta convencional, aunque con personajes y diálogos hilarantes (algunos a posta, y otros no). Por cierto, la gente obesa que vaya a ver la pelicula, más vale que tengan paciencia, porque a lo largo del metraje asistiremos al escarnio de un puñado de personajes que comparten dos cosas en común: su actitud negligente y estúpida, y una notable gordura.

Imparable, por tanto, pertenece al conjunto de cintas correctas que Tony Scott ha dirigido a lo largo de su carrera. El británico ha tenido momentos mejores, y también mucho peores, por lo que nadie debería echarse para atrás en lo que se refiere a pasar una tarde entretenida en el cine, esperando a comprobar si finalmente el trenecito de marras se da el morrón o no.

Enredados

fuente: Laura Montero Plata

Desde que Pixar empezara a triunfar en el panorama internacional con sus películas en 3D, el estudio Disney estuvo intentando encontrar su propio camino, con el objetivo de conseguir un éxito de crítica y público semejante al de la empresa con la que se ha asociado desde hace unos cuantos años. Primero con el anuncio del cierre de su departamento de animación tradicional, luego -en los últimos años- con el estreno del film en 3D Bolt -desvinculado de la compañía creadora de Up- o con la vuelta a 2D que supuso Tiara y el sapo, la compañía estadounidense ha intentado reactivar un mercado que había sido casi exclusivamente suyo durante más medio siglo.

En este contexto se estrena Enredados, quincuagésimo largometraje de Disney. Retomando todos los elementos clásicos que la compañía lleva explotando desde hace décadas, la película parte de un cuento de hadas protagonizado por una princesa en apuros. Al ritmo de una potente banda sonora -a cargo del compositor Alan Menken, responsable de la partitura de La sirenita, La bella y la bestia, Aladin o El jorobado de Notre Dame-, Enredados supone una reinterpretación de Rapunzel, el clásico cuento de los hermanos Grimm.

Gracias a la revisión que el guionista Dan Fogelman hace del original, la cinta consigue frescura y originalidad aunque sigue conservando muchos de los tópicos de textos anteriores de Fogelman como Bolt o Cars: los personajes siguen siendo planos y la narración no consigue desvincularse de ese tono añejo y ñoño del que se deshizo en sus orígenes, salvo en el caso de la mencionada Cars.

Aunque en el plano técnico la película es impecable, con un estupendo diseño de personajes -especialmente el del camaleón Pascal- y la proeza de animar los veintiún metros de cabello de la protagonista, Enredados arriesga muy poco. Los números musicales se aferran a la tradición y desdeñan el mayor riesgo y triunfo de Tiana y el sapo con los magníficos números musicales “Ya llegaré” y “Tengo amigos del más allá”.

Sin ser capaz de hacer competencia a los proyectos de Pixar, el director de Bolt, Byron Howard, y el novel Nathan Greno construyen una película muy entretenida, con buen ritmo, grandes momentos de acción y la hermosa secuencia correspondiente a la canción nominada a los Globos de Oro “I see the light”.

Película dedicada a un público infantil, cuenta con algún que otro guiño para los adultos, como la genial referencia al unicornio de papiroflexia de Blade Runner.

En un rincón del corazón

fuente: Ezequiel Obregón

La cuarta película de Sofia Coppola se centra en el drama existencial de un joven actor de Hollywood que, al tener que cuidar a su hija pre-adolescente por unos días, profundiza su crisis. Con una rigurosa puesta en escena, "Somewhere, en un rincón del corazón" (2009) remite en varios aspectos a su breve pero consistente filmografía. Nadie podrá decir que Sofia Coppola no ocupa un lugar de privilegio. Más allá de ser la hija de uno de los realizadores fundamentales del cine mundial, ha sabido conseguir su propio lugar con cuatro películas que abordan temas complejos y al mismo tiempo, vistas en perspectiva, dialogan entre sí. Su ópera prima, "Las vírgenes suicidas" (The Virgin Suicides, 1999), avanza esa suerte de melancolía cool que aparecerá en "Perdidos en Tokio" (Lost in translation, 2003) y "María Antonieta" (Marie Antoniette, 2006).

En su cuarta obra, que se estrena esta semana en Argentina y México pero aún no tiene fecha en España, la realizadora vuelve sobre la crisis existencial, esta vez en un treinteañero que carga con su angustia en soledad y deambula de un lado a otro sin un rumbo demasiado claro, como queda ejemplificado en la contundente secuencia inicial. Vemos a Johnny Marco (Stephen Dorff) girando en una ruta desierta, hasta que desciende de su auto y su mirada queda suspendida, alejada de toda materialidad circundante. En esa suerte de limbo se sostiene buena parte del relato, y el final dejará abierto un interrogante. En el medio, la sorpresiva llegada de su hija Cleo (Elle Fanning, hermana de la más conocida Dakota) pondrá entre paréntesis parte de esa vida rutinaria y abúlica que el actor lleva en el mítico hotel Chateau Marmont de Los Ángeles, en donde ni las fiestas tienen encanto ni el sexo puede ofrecer algo más que una efímera satisfacción.

Uno de los aciertos del film es la química que se produce entre Dorff y Fanning, inmejorables en sus roles. De la misma manera que la dupla Johansson-Murray era el eje en "Pérdidos en Tokio", aquí nuevamente cada personaje se sostiene por su propio mundo y por el vínculo que establece con el otro. Y es en esa relación en donde está lo mejor de "Somewhere": la secuencia con los helados en el lujoso hotel de Italia, o los diálogos en medio de los viajes, esos que ponen en evidencia la distancia irremediable que hay entre padre e hija. No por nada son lugares de tránsito, “no-lugares”, espacios que complejizan y dejan al descubierto el vacío personal de Johnny Marco y la necesidad de un progenitor por parte de Cleo. Menos logradas, en cambio, son algunas secuencias en donde pareciera que la realizadora se olvida del valioso material que tiene en sus manos y se entrega a la parodia gratuita, como aquella secuencia en donde el actor es homenajeado en Italia con un patético baile. No es que la situación no funcione, pero suena a un golpe de efecto que desestima lo que hemos visto hasta entonces.

Los grandes momentos de esta historia se imponen sobre los otros. Se trata de una película “de situación”, en donde el tratamiento de los tiempos muertos y las acciones que bordean el absurdo construyen al mundo del personaje y lo definen, como un espiral que gira sobre sí mismo pero que con cada giro nos acerca al drama en cuestión. En otra situación lograda, Johnny contrata a un par de strippers-delivery que llegan a su cuarto y hacen –ver para creer- el baile menos sensual del mundo. Verlo al actor en el primer baile es gracioso y patético, verlo en el segundo baile es también conmovedor. "Somewhere" tiene mucho de dèja-vu, de fórmula transitada. Pero es también la constatación de que hay una “autora” que tiene mucho para decir del mundo que vivimos. Y estilo para contarlo.

El escritor oculto

fuente: Diego Batlle

No hay duda de que Roman Polanski es uno de los directores europeos más importantes de las últimas cinco décadas, pero lo cierto es que sus problemas judiciales han desviado (y desvirtuado) la atención y la valoración respecto de su cine.

Presentado con su realizador ya encarcelado en la competencia oficial del último Festival de Berlín -donde Polanski fue distinguido con el premio a la mejor dirección-, este intenso y atrapante thriller político narra la histora del ghost writer (o escritor fantasma) al que alude el título (reivindicatorio trabajo de Ewan McGregor), que es contratado para escribir la autobiografía de un ex primer ministro británico demasiado parecido a Tony Blair (Pierce Brosnan), que al mismo tiempo es acusado ante la justicia por crímenes de guerra.

Esta película de clara progresión hitchcockiana (hasta la banda sonora remite a títulos como Intriga internacional o La ventana indiscreta) describe cómo el personaje de McGregor va descubriendo durante su investigación oscuros secretos del ex premier que involucran abusos de la CIA y del MI5, a partir de algunas pistas que había dejado su predecesor en la escritura del libro de "memorias", que aparece muerto en la playa durante la primera escena del film.

Algunos podrán ver en este nuevo trabajo del director de El bebé de Rosemary o Barrio Chino un buen ejercicio de estilo o un sólido exponente de género a-lo-Jason Bourne (como si ése fuese un mérito menor), pero en mi caso reivindico a El escritor oculto como un film potente, atrapante e inteligente en su entramado político o incluso en sus extensos diálogos. Y más valioso, en la comparación, que ese cine "importante" en el que Polanski incursionó con la sobrevalorada El pianista.

El Descenso 2

fuente: Fernando Alvarez

Todo vuelve a empezar en esta segunda parte que comienza cuarenta y ocho horas después del final del film original. Sarah (Shauna MacDonald) despierta en un hospital luego de haber sobrevivido a una experiencia traumática en el corazón de la montaña. Ahora es empujada por el comisario Vaines (Gavan O´Herlihy) para regresar a la cueva, enfrentar sus miedos y encontrar al resto del grupo.

Con cambio de timón, Jon Harris (montajista de la primera) se coloca detrás de cámara y entrega un producto que si bien pierde el impacto del anterior, se las arregla para mantener en vilo al espectador a lo largo de noventa minutos.

Con la "reaparición" de un personaje, la película alterna inserts con imágenes ya vistas y pone a los personajes cara a cara con la oscuridad, la claustrofobia y con criaturas voraces.

Sangre a borbotones, un chiste sobre los norteamericanos y el uso de las armas (que causa aquí el desastre); un grupo de rescate dividido y convertido en presa; recuerdos de infidelidad y un montaje vertiginoso que no da respiro, son los resortes narrativos de este film inglés sólo para fanáticos de situaciones extremas (taladro incluido). Todo queda listo para la tercera.

De vuelta a la vida

fuente: Leo Aquiba Senderovsky

Frente a un cine americano acostumbrado a ofrecernos películas en las que se refuerzan a más no poder las aristas dramáticas, Sólo ellos se muestra como un pequeño exponente, cuyo interés progresa en la medida en que toma distancia del espesor dramático que la origina. Scott Hicks, el director de dramas consagrados (Shine), y cintas destinadas a la taquilla fácil (Sin reservas), regresa a su Australia natal, aunque con factura americana, producción de Miramax, y protagónico a cargo de Clive Owen, para narrarnos el drama de un hombre que, a partir de su prematura viudez, debe reelaborar el vínculo con sus hijos.

Si obviamos el breve trayecto golpebajista de los primeros minutos del film, cuando asistimos a la agonía de la mujer de Joe, el resto transita por los carriles de un drama escrito sin estridencias y con mucha capacidad de reflexión, atada a la progresión narrativa clásica, pero centrándose en un relato genuino y honesto sobre la construcción de la paternidad, cuando este rol debe hacer frente a la crisis que deviene de una tragedia capaz de desmoronar la idea de familia sostenida hasta ese momento. Joe no sólo debe lidiar con su pequeño hijo, que recibe el duro golpe de perder a su madre, sino que encuentra en esa etapa crítica de su vida, el momento ideal para reconciliarse con el hijo mayor, fruto de un matrimonio anterior que se destruyó cuando Joe decidió mudarse de país, cambiar de vida y formar una nueva familia, producto del embarazo de su amante.

Es natural que se plantee cierta celosía de Harry, el hijo mayor, para con Artie, el menor, porque el nacimiento del segundo determinó que el padre abandonara al primero. Afortunadamente, la película no intenta potenciar la eventual disputa entre ambos. Uno puede encontrar claros indicios de ese enfrentamiento, pero el cariño que Artie le demuestra de entrada a su hermano, permite que este conflicto evolucione dignamente, hasta desembocar en la aceptación, el mutuo afecto y el surgimiento de un nuevo esquema familiar.

Clive Owen encuentra en su personaje la manera de exponernos una faceta casi desconocida de su ductilidad interpretativa. El padre que compone no posee más subrayados emotivos que los necesarios, y le aporta la justa dosis de drama para que resulte creíble desde el minuto uno, sorprendiendo a un público acostumbrado a verlo en su perfil de héroe americano.

Naturalmente, podemos enumerar varios elementos o concesiones innecesarias del film, como la interacción permanente de Joe con su mujer, como si estuviera viva, uno de los mayores clichés de este tipo de películas. Otro aspecto es el desenlace excesivamente previsible, que contrasta con la naturalidad de la evolución dramática del film. Si bien el desarrollo se dirige a ese desenlace, podría haberse planteado de otro modo, de manera que no resulte tan obvio. En este apartado también podríamos mencionar el apunte romántico, que aparece sólo para articular un pequeño conflicto adicional entre Joe y sus hijos, y termina disolviéndose rápidamente (aunque la naturaleza del vínculo se plantea de manera original y el final poco feliz ayuda a que Joe se replantee su erróneo accionar).

Pero estos elementos no opacan un drama correcto, genuino en el planteo de los conflictos que atraviesa el protagonista, y en ese sentido, mucho más honesto que muchos dramas familiares americanos. Luego de Sin reservas, un drama con sucesión de golpes bajos y desarrollo romántico superficial, Scott Hicks, sin ser un director de renombre o con una filmografía con signos autorales, ha vuelto a tomar el rumbo de los buenos dramas, lo que no es poco.

Colegas en el bosque 3

fuente: Begoña del Teso

Lo malo de Colegas en el bosque es que ya la hemos visto. Una, dos, tres veces. La vimos cuando pagamos una entrada para Madagascar. Y cuando nos invitaron a la primera parte y a la segunda de las desventuras de aquellas pobres criaturitas neoyorquinas que retozaban felices en su zoo hasta que a alguien se le ocurre soltarles en la salvaje África. En realidad, estamos viendo Colegas en el bosque continuamente. Cada vez que a alguno de los millones de animadores cinematográficos que pueblan el planeta se le ocurre hacer una película de dibus con animales más o menos asilvestrados o más o menos domesticados. Sí, incluimos Vecinos invasores. No, imposible incluir en la lista El corral, una fiesta muy bestia, porque esa peliculota no tiene parangón en la historia (bruta) de la animación (bruta).

Colegas... cuenta lo que cuenta: un oso pardo de las Montañas Rocosas convertido en peluche grandullón por los mimos de una guarda forestal vestida con los últimos modelos de Coronel Tapioca, se tendrá que enfrentar a la vida en el bosque justo cuando se abre la veda. Ciervos, mofetas, patos y otras criaturas, se mofan de él hasta, hasta, hasta que... lo que podemos imaginarnos sucede: aparecen los cazadores y entonces, entonces.... no, no se acaba el alboroto y sí, sí empieza el tiroteo... pero al revés.

Producida por Sony/Columbia, otra de las compañías dispuestas a zamparse un trozo de la tarta puesta a disposición de todos tras el derrumbe del monopolio Disney, puede que la calidad de esta película deba calibrarse contando los millones de pelos que forman el abrigo natural del oso, dado que es así como se mide la bondad de la animación computerizada pero, francamente, no estamos por la labor. Colegas ... funciona en sus dos y tres dimensiones informatizadas, luce un personaje magnífico (el cazador obsesionado por el futuro de la Humanidad) y la hemos visto tantas veces que los niños que asistían a nuestra sesión se adelantaban chirenes a las réplicas del guion. Eso, desde luego, resulta bastante grave si lo que se quiere ( y se debe) es sorprender.

Burlesque - Noches de encanto

fuente: notasdecine.es

La vedette Ditta Von Teese ha vuelto a poner de moda el burlesque, una forma de cabaret burlón y levemente erótico que nació a principios del pasado siglo XX. Aprovechando la revitalización de este tipo de espectáculos, los productores hollywoodienses han decidido sacar adelante un musical a mayor gloria de Christina Aguilera y Cher, dos divas de la canción que triunfan fundamentalmente en los ambientes gays de medio mundo. Los responsables del filme tienen muy claro que su público potencial es homosexual y potencian este aspecto al máximo. De esta esta manera, Burlesque cuenta con un director homosexual (Steven Antin), una banda sonora donde aparece Madonna, un personaje con divertida pluma, una estética que recuerda en bastantes ocasiones a ‘Cabaret’ y un desnudo integral posterior de Cam Gigandet, uno de los vampiros de la saga ‘Crepúsculo’.

Con todos estos elementos, la película podría haber sido un divertido delirio petardo, pero se queda en un sosísimo espectáculo sin ninguna chicha. En primer lugar, Christina Aguilera nos demuestra que tiene unas evidentes habilidades para la canción, pero que la interpretación no es lo suyo. La estrella se limita a poner caritas para dar vida a esa joven de provincias que se transforma en estrella de un moderno cabaret. Por su parte, el trabajo de Cher, que encarna a la dueña de un local que convertirá al personaje de Aguilera en la protagonista de un espectáculo burlesque, se reduce a recitar sus diálogos con ciera ironía y un toque de condescendencia. Las múltiples operaciones de cirugía estética le impiden mover un músculo de su peculiar rostro.

En el apartado interpretativo, sólo destaca un divertido Stanley Tucci, encargado de interpretar al amigo gay de Cher. El actor norteamericano borda ese personaje con pluma que busca sin descanso a su hombre ideal mientras apoya a las dos protagonistas de la película.

No obstante, y dejando a un lado el reparto, la película es un ejemplo de quiero y no puedo. Antin pretende crear un gran musical en la senda de ‘Cabaret’, pero sólo consigue mostrarnos una historia de superación plagada de terribles canciones y sosas coreografías. Le falta la garra y el buen gusto del que es su principal referente: Bob Fosse, director y coreógrafo que revolucionó el musical teatral y cinematográfico.

En definitiva, un verdadero fiasco sólo recomendable para fans acérrimos de Cher y Christina Aguilera.

Arthur y los Minimoys

fuente: FILMAFFINITY

El mayor proyecto de animación creado en Europa, el resultado del trabajo durante 5 años de más de 200 animadores y la inversión de 65 millones de euros. La película combina animación con imagen real; el universo Minimoy con el mundo de los humanos en el que viven Arthur (Freddie Highmore) y su abuela (Mia Farrow)

Apariciones Extrañas

fuente: Dr.C

Pasadas las etapas d la "influenza" y el cerco sanitario que nos pusieron varios paises decidi ir al cine dado que hace tiempo no iba, habia varias opciones no tan de mi agrado, decidi ver Extrañas apariciones... OOOOH DIOS que mierda! regresenme mi dinero! no me dijeron que era hecha por alumnos de preparatoria!.. bueno eso no es cierto, lo cierto es que es una de las peores películas de suspenso, miedo o terror, menciono las 3 por que no se en cual meterla, si hubiera una categoria llamada "pierde tiempo" entraría ahí.

Una pelicula mal dirigida, peor editada, y aun más peor de historia, dice que estaba basada en hechos reales, pues que maricas fueron entonces... si eso les dio miedo con chuky se cagarian en los calzones. El chiste es que siguen usando las mismas técnicas para espantar a la audiencia... carajo.. si las van a usar usenlas bien que hasta para eso hay estilo, en ésta película ya todo mundo sabia cuando se venia algo, las novias ni abrazaban al novio dado que el ambiente de terror nunca se creaba, lo hacian muy rápido utilizando el clasico sonido que va del violín que va de suave.. al silencio y luego un fuerte sonido acompañado de un "fantasma".

Para terminar las actuaciones pues no las vi tan mal, lo mal es la dirección y edición el maquillaje y efectos visuales están mas o menos bien, aunque el maquillaje pudo ser mucho más terrorifico. Una película muy lenta que esperaba se fuera a arreglar, pudo heber terminado una hora antes y nos quedariamos en las mismas.

Amor y otras adicciones

fuente: Mary Carmen Albarrán

Tratar de resumir la trama de De amor y otras adicciones resulta difícil no por su complejidad, sino porque tiene tantos elementos inconexos que es imposible intentar explicarlos en una misma oración. La base es: un fracasado y mujeriego representante de ventas llamado Jaime (Gyllenhaal) conoce a Maggie (Hathaway), una liberal chica enferma de Parkinson’s. Sin embargo, la subtrama (y en teoría uno de los ganchos principales de la cinta a juzgar por el trailer) se basa en el nacimiento de la famosísima pildorita azul; aunque este particular contexto no tenga ningún tipo de relevancia en la historia de los protagonistas.

Armada con el elemento clave para la tragedia fácil (la chica linda con la enfermedad degenerativa), la cinta se encuentra por todos lados: simplemente no se define entre drama, comedia y su punto central es confuso. Las escenas de sexo, ampliamente comentadas, no tienen nada de particular y las actuaciones de ambos cumplen, pero les hemos visto mejores interpretaciones. Los personajes secundarios son falsos y vulgares, al punto en que en su triste intento de funcionar como el comic relief sólo causan pena ajena. Pero lo más decepcionante de la cinta es la descarada repetición de la trama una y otra vez (e incluso de la música… ¡y hasta de vestuario!) Al final del día no tiene ninguna aportación valiosa que valga la pena el boleto… y las dos horas invertidas (que parecen tres).

Amor Por Contrato

fuente: Irving Torres Yllán

Las campañas de publicidad cada vez son más directas, más brutales, no importan los métodos usados, lo que importa es elevar las ventas. No importa si para ello se conduzca a las personas al endeudamiento excesivo, a confundir afecto con regalos y más. Amor por contrato narra lo que hace una compañía para colocar sus productos en el competitivo mercado hogareño norteamericano.

Los Jones son una familia perfecta, la madre es una excelente ama de casa y empresaria, el padre vive de sus rentas y mata los días en el campo de golf, los hijos son hermosos y carismáticos. Todo es perfecto en ellos. Usan los coches de último modelo, usan la mejor ropa y parecen conocer todo de los últimos adelantos de moda, tecnológicos y de pasatiempos. Pero al cerrar las puertas de casa se comportan como lo que son, cuatro perfectos desconocidos que fingen ser una familia para poder introducir a la vida de los vecinos distintos productos de consumo.

Narrada desde el punto de vista del Sr. Jones, el miembro más reciente de la familia, la cinta es una comedia agridulce, más agria que dulce, donde se cuestiona el modo de vida norteamericano donde lo principal son las apariencias más que las personas. Criticándose a aquellos que buscan imitar el estilo de vida de los vecinos aunque ello les cueste el matrimonio, su libertad o la vida.

El Sr. Jones es interpretado de manera sobresaliente por David Duchovny quien logra convencernos de que la actividad realiza le causa un grave conflicto interno, la cinta se complementa con Demi Moore como la matriarca de la familia y coordinadora de la operación encubierta. Ambos tienen buena química en pantalla y su romance se agradece al no presentarles persiguiendo a personas más jóvenes que ellos. La película funciona más como un análisis sociológico que como una ordinaria comedia romántica, que si bien es vendida de esa manera no lo es. Muy disfrutable si te agrada ver en pantalla ese tipo de crítica al american way of life.

Celda 211

fuente: Sergi Sánchez

Es esta una película sobre la amistad en tiempos de guerra, sobre lo que le ocurre a una persona normal cuando el azar le coloca la etiqueta de superviviente en un contexto que exige adaptación camaleónica, y sobre lo que le ocurre a una persona peligrosa cuando encuentra a su némesis al filo del abismo. Por encima del subgénero carcelario en que Daniel Monzón decide encuadrar esta historia de infiltrados y motines, destaca su insólita capacidad para darle la vuelta a la tortilla, para enseñar la otra cara de sus estereotipos, para confrontarlos contra lo que dicen los cánones que deberían representar. Así las cosas, Juan (Alberto Ammann), el carcelero novato que de repente se ve envuelto en una pesadilla de la que le resultará difícil escapar, no es tanto un héroe como una víctima de las circunstancias que renace de las cenizas del Bien como calculador ángel de venganza. Y Malamadre, excelsa creación de Luis Tosar, no es tanto un criminal como alguien que ya no tiene nada que perder, y cuya presunta maldad se diluye en tierna inocencia cuando cree que ha encontrado un alma gemela que representa todo aquello que él nunca podrá ser.
Elogio del cine de género
Sería un error considerar a Celda 211 como una película social, a pesar de que tiene bastante claras las cosas que habría que cambiar del sistema penitenciario, muestra la cobardía institucional con diáfana brutalidad y es muy astuta a la hora de utilizar a los presos de ETA como macguffin, como moneda de cambio de un relato que elude los obvios comentarios políticos sobre la cuestión del terrorismo. Puede sorprender la naturalidad con que Monzón se mueve en el cine de prisiones, que apenas tiene tradición en España, aunque no extrañará a quienes conozcan su filmografía, una de las más estimulantes y versátiles del cine español de los últimos años. He aquí un director patrio que no solo ha demostrado con creces que no subestima el cine de género, sino que quiere cogerlo por los cuernos y mirarlo a los ojos, cosa rara en una industria que se ha acercado a él de puntillas, con torpeza o mirando hacia otro lado.
La puesta en escena de Celda 211 es realista, visceral, tan directa y descarnada como en el mejor Sam Fuller. Monzón trabaja con maestría las constantes del género carcelario (espacios cerrados, rostros cicatrizados, violencia desatada, rivalidad homoerótica) sin renunciar a la denominación de origen. Su visión aspira, no obstante, a ser universal: porque Celda 211 no es más que una tragedia en toda regla en la que la rueda de la fortuna (o del infortunio) machaca el destino de dos personajes que parecían llamados a encontrarse para que uno de ellos se convirtiera en el otro, poseído definitivamente por la certeza de que la vida allí fuera no era tan bonita como nos la pintaban.